Javier Duarte Esa noche me convertiría en un chihued y visitaría a Mateo Catrilef. Si Chilpilla estaba de vuelta en la isla, él lo sabría. Si no, entonces Paulina Salazar se iría de esa isla antes de terminar la semana, antes de que llegara a trabajar conmigo. Mucho antes. No la quería trabajando ahí, no la quería cerca de mí. Si Ariadna se enojaba tanto como no volver a verme, esa mujer las pagaría caro. Salí enfurecido de la oficina y me fui a casa. Necesitaba pensar. Pensar en todo lo que estaba sucediendo, en Paulina, en Chilpilla, en Ariadna. Detuve el auto y no podía creer lo que mis ojos veían. Paulina Salazar me esperaba en la puerta de mi casa. Menos mal que no fui con mi novia, ¿cómo le hubiese explicado esa aparición? Ni siquiera le había hablado de ella ni de que una m

