El doctor revisa sus notas, a ver si hoy es capaz de salir a su hora. Parece que hoy tampoco podrá ser. Son las ocho menos cinco de un viernes tarde y aún queda una última paciente en su consulta privada. Toc, toc. Adelante, pase. Una paciente de treinta y pocos años entra por la puerta. La última del día, menos mal, piensa el doctor. - Buenas tardes. - Buenas tardes. - Usted dirá. - Verá, Doctor, no se cómo explicarle mi consulta, empieza ella. - Adiós, acabo de perder mi propia apuesta, piensa el doctor, hoy definitivamente no salgo a la hora. Dígame, por favor. - La verdad, estooo, es que tengo problemas de excitación, cuando ya sabe ud, estooo, con mi novio y quería saber si hay algún tratamiento, alguna pastilla o algo para

