El padre Damián llevaba un par de días nervioso, Susana, una de sus feligresas más devotas y fieles a su iglesia, hacía tiempo que no se pasaba por su confesionario. Siempre se ha dicho que el secreto mejor guardado es aquel que está a la vista de todos, así que haciendo uso de esa frase, Susana y el padre Damián sin apenas darse cuenta comenzaron un romance del que tardarían bastante en salir. Todo empezó cuando la madre de Susana le dio por pensar que su hija no andaba con buenas compañías y que sin darse cuenta estaba tirando su futuro por la borda, pero quién le diría a aquella madre que la solución de llevarla al confesionario del padre Damián, sería la peor decisión de sus vidas. Cada jueves, la madre de Susana mandaba a su hija a la iglesia, esta debía confesase y así librase tant

