Primera vez que compartí a mi esposa con otro hombre 1

1763 Palabras
Mi esposa tiene 35 años es morena, bonita, estatura mediana, muy buen cuerpo y sumamente femenina. Me encanta comprarle ropa muy sexy, sobre todo la íntima, encajes, transparencias, ligueros, etc. Y cuando algo de eso se le puede ver en público aunque sea un poco, me fascina. Ella lo sabe y aunque en un principio no le gustaba, poco a poco lo fue aceptando, me imagino que solo por complacerme, y al paso del tiempo ya lo disfrutábamos ambos, claro está, yo más que ella. En especial me gusta que luzca pantalones blancos de vestir algo ajustados y de tela delgada de tal manera que se transparente su ropa interior, casi siempre blanca y con algo de encaje. Cabe decir que posee unas muy buenas nalgas, por lo que provoca cualquier cantidad de miradas con bastante morbo. En una ocasión le dije que vestida así, debía parar cualquier cantidad de vergas por la calle, ella me dijo que por supuesto eso no era cierto, hasta que me comentó que un día que llevaba un atuendo similar, entró a un centro comercial y al poco tiempo se le acercó un joven y le dijo que no se molestara por lo que le iba a decir, pero que de solo verla así y sobre todo permitiendo que se le viera un poco de su pantaleta con encaje ya se le había parado su v***a y ella lo pudo corroborar al ver discretamente hacia el bulto en su pantalón. El joven se retiró no sin antes darle las gracias por vestirse así, lo que según él era un regalo para la vista de quienes apreciaban lo femenino de mujeres como ella. Le pregunté como se sentía con eso y me comentó que obvio le sorprendió y que al principio le molestó un poco, pero al no haberle faltado al respeto y habiendo visto que efectivamente había causado el efecto que el joven mencionó y el hecho de retirarse y hacer el último comentario, se sintió a gusto y desde luego por sentirse admirada, aunque fuera de alguna manera por su pantaleta. Así continuamos con esto que a mi me encantaba. Cuando hacíamos el amor me gustaba preguntarle si le gustaba saber que de alguna manera haya parado ya muchas vergas. Al principio decía que no, pero al paso del tiempo fue aceptando que ya sentía algo de gusto por eso. Ocasionalmente íbamos a bailar a algún salón, a ella le encanta el baile, aprovechando eso, le compré algunas faldas con mucho vuelo, de manera que al dar vueltas bailando se le subiera y dejara ver sus lindas piernas y de vez en cuando su ropa íntima, poco a poco le fue gustando el hecho de provocar miradas de todo tipo. Al grado de aceptar llevar ropa íntima por demás provocativa, pantaletas con encaje y con algo de transparencias, blusas con escotes que dejaban ver una buena parte de sus pechos e incluso a veces medias con liguero. A veces bailaba con otros hombres quienes de seguro ya se habían dado un buen taco de ojo con las delicias que mi esposa les dejaba ver. Incluso varios de ellos le hacían mención de lo que ya les había dejado ver y la felicitaban por tan buen cuerpo y por mostrarlo tan generosamente. Desde luego no faltaron algunos que aseguraban que debido a lo anterior sus vergas se habían parado más de lo habitual y para que ella lo comprobara, en algunos momentos del baile pegaban lo más posible sus cuerpos al de ella con el obvio contacto de sus miembros en las piernas y nalgas de mi esposa. Eso me lo comentaba ella con una muy pequeña muestra de disgusto, pero también podía yo apreciar una cierta dosis de morbo y hasta podría decir que algún grado de excitación, lo que me parecía de lo más erótico. También pude darme cuenta que al abrazarla bailando alguna vez las manos de ellos intentaban bajar más de la cuenta y en más de una ocasión llegaron a tocar parte de las nalgas de mi esposa. Ella me comentó al respecto que si los dejaba que la tocaran o dejaba de bailar con ellos, le dije que ella tenía la decisión y q3ue yo la apoyaría en ello, pero que lo viera como un juego o una travesura, y hasta donde ella se sintiera bien. Seguía bailando y de paso dejando ver parte de su cuerpo y de su prenda íntima. Mas tarde vi como un hombre joven que se veía encantado de bailar con ella, le tocaba algo más sus nalgas y no quitaba la vista de sus pechos, que se veían preciosos por el gran escote que llevaba. Me di cuenta que a mi esposa no le desagradaba, además de que se acoplaban muy bien bailando. Con música mas suave, se acercaban mucho sus caras al grado de quedar en ciertos momentos mejillas con mejillas. Era obvio que a él no le faltaban ganas de darle un beso en los labios a mi esposa. Ella me lo comentó y también que eso la había puesto algo nerviosa, a pesar que él sabía que ella iba acompañada. Le dije que se tranquilizara, que como yo le había dicho, que lo tomara como un juego o una travesura y que en todo momento yo estaba al pendiente ante cualquier situación. Ya más segura continuó bailando, nuevamente sus mejillas de acercaron, ví que algo conversaron y entonces él le dio un beso suave en la mejilla, ella lo aceptó como si nada. Era evidente como él cada vez tenía su mano más cerca de sus nalgas, de hecho en algunos momentos sus cuerpos se juntaban. Ella me dijo que en uno de esos momentos pudo sentir que él ya estaba excitado habiendo sentido la erección de su v***a en sus piernas. Más tarde, aprovechando la música suave, él la giró quedando ella de espaldas a él pero ligeramente separados, así continuaron bailando, y él le dio otro beso en la mejilla pero ahora mucho más lento. Ella se fue a la mesa conmigo, le pregunté como se sentía, me contestó que aun algo nerviosa pero menos que antes, me dijo que el le preguntó que si yo era su esposo, ella le dijo que sí, pero que no se preocupara, que ella y yo estábamos de acuerdo en todo lo que pasaba, por lo que él nos felicitó por ser un matrimonio tan especial. Siguieron bailando, otra vez él la volteó, aun algo separados, pero unos momentos más tarde, la abrazó, de tal manera que sus cuerpos quedaban pegados y obviamente por lo delgado de la tela de su falda, ella sentía muy bien lo duro de su v***a. Pensé que debido a eso ella se iba a voltear o al menos a despegarse de él, afortunadamente me equivoqué. Estuvieron así bailando muy rico, parecía que nunca se iban a separar, ambos lo estaban disfrutando mucho y la verdad yo también, con mucho morbo, viendo a mi esposa abrazada y bien pegada a un hombre que le estaba demostrando lo mucho que la deseaba. Finalmente él la volteó solo para pegarse de nuevo a ella pero ahora de frente, le dio otro beso prolongado en la mejilla y tomándola de la barbilla le dio un suave beso en los labios. Ahí sentí una mezcla de sentimientos, por un lado, algo de celos al ver que otro hombre besaba a mi esposa y que ella no solo lo permitía, sino que estoy seguro lo disfrutaba, y por otro lado un placer debido al morbo que me producía eso y a lo relacionado que estaba todo eso con lo s****l, pero estaba decidido a continuar con todo ello, especialmente al ver que ella lo estaba disfrutando y desde luego con la incógnita de no saber hasta donde pudiera llevarnos. Ella se fue conmigo a la mesa, me preguntó si me di cuenta de los besos, le dije que sí, le comenté de los sentimientos encontrados, le pregunté si a ella le había gustado, me dijo que sí, le pregunté sobre lo que había sentido al estar pegada a él y sentir claramente su m*****o ya bien parado y la obvia excitación de su compañero de baile. Ella me preguntó si eso de verdad no me había molestado, le dije que no, ella me dijo que sinceramente le había gustado, e incluso la había excitado un poco. Me dijo que si yo lo decidía así, hasta ahí lo dejábamos todo porque ella suponía que él iba a querer algo más, por lo excitado que ya estaba. Le comenté que no se trataba solo de mí, que me importaba mucho lo que ella sentía, deseaba y que en verdad me gustó que estuviera disfrutando del baile, la compañía, los besos y porqué no, hasta la excitación que le provocó el sentir la v***a pegada a su cuerpo. Y por otro lado, no sabíamos si esto se volvería a repetir o no. Me dijo que tenía razón, pero que le preocupaba el hecho de que en algún momento algo me pudiera molestar y que eso que iba muy bien, terminara mal. Mira, le dije, para que estés tranquila, vamos a los hechos, ambos lo están disfrutando, bueno, a decir verdad, yo también, ambos están excitados, puede pasar que en un rato más nos retiremos, agradecidos todos de lo que ha pasado y hasta ahí. Pero veamos otro escenario posible, son hombre y mujer, repito, ambos ya excitados, imaginemos que esto sigue aumentando de tono y que finalmente, de una u otra forma llegaran a más, es decir a que llegaran a tener intimidad s****l, con esto no hablo precisamente de penetración, sino de muchas cosas que pueden pasar y que por lo visto a ninguno nos molestaría. Desde luego, por mi parte no solo no habría objeción, pero creo que me parecería bien, toda vez que tú lo disfrutarías, ya fuera que hicieran poco o mucho, eso solo tú lo decidirías. Y por parte de él, ya ni se diga, lo que hicieran si es que se da, lo disfrutaría al máximo. Pero te repito, tú eres quien lo decide, si deseas que nos retiremos, así lo haremos, no sin antes agradecerle el buen rato que te hizo pasar o si quieres continuar hasta donde ambos lo deseen, yo estoy de acuerdo. Ella me dijo, si estás tan seguro me gustaría continuar, aclaro, no precisamente con la idea de tener sexo con él, pero si seguir con esto que por lo que dices, estamos disfrutando todos.
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