Por desgracia de Pablo y suerte de Emiliano, aquella conversación no fue la única que escuchó. Siempre se sintió fuera de lugar, ajeno a su padre, diferente a sus creencias, su forma de ser y actuar; por lo cual, Emiliano sospechaba realmente su origen. Sabía que Pablo, aunque no lo quisiera y siquiera lo intentara, era su verdadero padre, pero en el caso de Olivia, la novia de su padre, no estaba ni cerca de ser su madre, y cada que preguntaba por ella o intentaba saber sobre su pasado, todos buscaban la manera de desviar el tema, creyendo que aquel pequeño, el cual llevaba con orgullo la sangre de su padre y madre, no se quedaría sentado sin respuestas. Emiliano era muy hábil, pero también muy testarudo para la corta edad que tenía, no media el riesgo, siquiera tenía límite, lo único

