III

3883 Palabras
Dicho y hecho, el día terminó. Y como pude salí a la fuga de ese lugar. Conducía a una velocidad moderada pero ansiosa. Quería llegar a casa y tomarme media botella de vino. Así de pesado el día, y como pude llegué sin mirar a nadie. Cerrando el coche y entrando a casa como un torbellino. Tirando los tacones a un lado y quitándome el sostén. Qué alivio. Encendí el televisor, mirando aquellas películas reservadas que siempre programo. Aquel espía en la montaña, balazos en un tren... qué bien. Esas películas me relajan. Pollo con verdura para la cena con una botella de vino. Y vaya que mis sentidos estaban cansándose de tanto martirio. Mi día estuvo denso, entre un calor abrasador a un frío incalculable. Mi casa estaba sola, y desde que Will se fue... parecía más grande. ¿Por qué no decirlo? Me hacía compañía y ahora sé que me había acostumbrado a el y su forma de cocinar y sus despistados chistes. ¿Amarle? Creo que nunca lo hice en su totalidad, después de todo me hubiese aventurado a tener una familia con el. Tanto para el como para mi llegó el final de nuestro ciclo. Tomé otro trago de vino sintiendo este más amargo que los otros. Ya solo en camisa y ropa interior. Siento más pesadez y decido dormir. Acostándome en esa interminable cama. Y cerrando los párpados, para dormir profundamente. Tenía nervios de empezar el siguiente día, una parte de mi no quería despertar. Quizá por el tedio y la monstruosa necesidad de trabajar. No lo sé a ciencia cierta. En fin, el reloj se escuchó y con más valentía que voluntad me puse de pie para tomar una ducha y hacer el preámbulo rutinario antes de ir a dar clase. Y ahora sí, en el auto con musica de KISS a todo volumen me relajé por completo. Olvidándome de todo fuera de las puertas de este coche. Un semáforo, dos y tres... cruces peatonales, y el trafico irritante en la avenida de la escuela. Estacionándome en mi lugar de siempre. Y tomando bocanadas de aire para tener más fuerza y salir con una buena actitud. Pero mierda, ¿qué actitud se puede tener a las 7 de la mañana? Dejé de ver el lado negativo, mientras tarareaba la canción de Beth. Y ahora la vuelta, con más voluntad que valentía ignore a toda aquella alumna mía. Y con más voluntad de lo que acostumbró me empeñé por dar clases de la manera más neutra y profesional posible. Y el grupo donde estaba la chica que me había ocasionado problemas internos estaba frente a mi. Con esos ojos avispados sin moverse de mi. Me ponía furiosa, pero me había propuesto algo, y eso tenía que cumplir. La clase pasó lo más larga posible, pero lo lleve y me hizo sentir conforme. No levantaba la vista y cuando lo hacia procuraba no hacerlo hacía ella. Solo algunas veces y sí que se miraba absolutamente hermosa. Con actividades sencillas que requerían silencio y concentración, tuve oportunidades de no enfocarme en ella. Y aunque me costó más, mucho más de lo que imaginé lo libre de una forma que no esperaba. Y así siguieron el resto de las clases, procuraba no demostrar nada más que mi profesionalismo en el aula. Y conforme a ello, pude notar el distanciamiento del par de ojos con heterocromía. Y eso me irritó En fin, aunque un imán esa chiquilla era tuve que esforzarme el doble para no caer ante ella. Y esos encantos tan peculiares. Y así, con esfuerzos enormes tuve y con deber moral conseguir mi meta. Pero era difícil, toda ella llamaba e incitaba a pecar. Una semana pasó, dos, tres, el mes completo. Y aunque me limitaba a tratarla... era imposible no pensar en ella. Un fin de semana largo eso pedía, con un día de asueto. Y sí llegó, quería descansar de pensarla y verla. Era un trabajo cansado el no prestarle atención y hacer lo que meramente debía. Estaba mal, lo sé que inmoralidad la mía. Todo este jodido mes había tenido sueños eróticos con mi alumna y disimulaba. Me negaba a caer en mi propia fantasía. Algo estaba mal, y me rehusaba a aceptarlo. Por ello necesitaba urgentemente el descanso. Y como tal, cuando llegó me resigne a no abrir celular y desconectarme del mundo. Darme esos respiros que me hacían falta cuando investigaba inconscientemente a esa chiquilla. Y vaya que era descomunal ese sentimiento e intriga de saber que hacía durante sus días. Sobre el sofá en ropa interior, me encontraba yo rebuscando dignidad y relamiéndome las heridas de un ayer tan abstracto. Cuando una llamada me interrumpe tan misera actuación melodramática. Corrí a atender. -¿hola? Contesté con cortesía. -Hola, Ana soy yo, Abby... Abby fue mi mejor amiga durante la infancia. -¡Abby! Dios qué gusto escucharte. -lo sé, jajaja te llamo porque estoy en la ciudad y muero por salir con mi mejor amiga. Pero también visitar a la familia. Voy a pasar por ti. Será en una cabaña en el lago. Dos días allá. Así que arregla tus maletas cielo. Nos vemos. Tienes menos de una hora y conociéndote estarás embriagándote sola frente al televisor. -Calla, y bueno... ¿por qué no? Claro que iré aunque dudo que me estuvieras preguntando Abby. Sí claro vamos, tengo que contarte algunas cosas extrañas. Ya sabes. Te veo en un momento. Terminé la llamada y corrí a ducharme y bueno, confeccionar mis cosas. El lago, bueno. Abby es mi mejor amiga aunque no nos veamos de una manera seguida. Y me hace falta. Finalicé todo en tiempo récord, y en veinte minutos ya estaba Abby tocando la puerta de mi casa con insistencia. -debes decirme, ¿dónde mierdas está Will? Su primera pregunta antes de abrazarme. -yo también me alegro de verte. Y no está, terminamos. Le dije alejándome de ella. -definitivamente necesitas este viaje. Vamos a la cabaña, tú, mi hermana y su familia y yo. Necesitas despejarte de esta mierda Ana. No es sano. Habló mirando con sus ojos azules todo a su alrededor. -de todas maneras Will no era tan atractivo, y no me caía bien. Qué bueno que se fue por sí mismo, así no tuve que echarlo. Una carcajada me invadió, sí la echaba de menos a esta mujer. -¿quieres un café? Pregunté. -no, ya vamos tarde. Debemos pasar por mi sobrinas porque se irán con nosotras. Se lo prometí, y en el camino vamos por café de acuerdo. -de acuerdo, mierda se me olvidaba lo mandona que eras Abby. Necesitas a alguien que te marqué el alto. Me empecé a reír junto a ella en ese ambiente tan cálido y familiar. Ella siempre fue una gran amiga. Desde que jugamos hockey, luego su familia se fue a Chicago y seguimos en contacto. Pero aunque no era lo mismo, nuestra amistad siempre fue muy sincera y fuerte. Por lo que ahora casi, 20 años después de conocernos, seguimos como si nada. -¿recuerdas a mamá? Le pregunté mientras ella movilizaba el automóvil por las calles. -sí, ¿qué con ella? -está con su nueva pareja en Suecia. -no jodas, ¿te dejó sola? Comenzó a carcajearse aunque yo no encontré absolutamente nada de cómico en eso. -Abby, se fue con una mujer a Suecia desde hace ya tres años. Rara vez me llama. Te digo, mi madre es extraña. Aunque me alegro que esté feliz. De lo contrario ya estaría viviendo conmigo de nuevo. -tu madre siempre fue un amor contigo. Dale su espacio, ella necesita rehacer su vida. Ya sabes que tu padre fue muy hijo de puta con ella. Y cuando murió solo les dejó hermanastros e hijastros jajajaja -Abby, eres una mierda de persona. Sabes más de mi jodida vida que cualquiera y te burlas. Qué hija de puta jajaja Nos burlábamos de todo lo malo que nos había sucedido en este tiempo sin vernos, y claro, también en el tiempo de antaño. Cuando llegamos a una casa enorme con jardines extremadamente extensos. -Anda baja, vamos a presentarte con mi hermana. Creo que nunca la conociste -no que yo recuerde. Bajamos del auto y en completo silencio caminamos por esos inmensos jardines. Abby abrió la puerta como si fuese su propia casa y una mujer que se me hacía conocida estaba con una niña de unos diez años. Preparando una mochila muy grande. -Sarah, mira ya llegué. Habló Abby abrazando a la mujer por la espalda. -sí hermana escuché tus risas. Contestó ella con total elegancia. -¿recuerdas a Ana? De Minnesota Y en cuanto dijo eso Abby, su hermana se giró hacia mi con una sonrisa amable. -no, pero me alegro de verte... Me abrazó extrañamente familiar, y con una calidez muy grande. -venga, era mi amiga del hockey. Se quedó a dormir en casa varias veces antes de mudarnos a Chicago. -oh ya, mira qué casualidad. Eras una chica tremenda junto a Abby. Mi madre solía decir todo el tiempo que ustedes dos nacieron para estar juntas y destruir el mundo. Nuestras carcajadas se escucharon en toda su casa. -me alegro mucho de verte, de verdad. Siempre es bueno recordar. Dije con amabilidad. -bueno ya que estás aquí, te presento a mi hija pequeña Dylan. Dile hola cariño. Y una niña preciosa con ojos castaños me miraba curiosa. Y luego sonrío de manera angelical. -mucho gusto. -el gusto es mío preciosa. Respondí ante su timidez, la cual desapareció de inmediato cuando saltó a los brazos de su tía Abby. -¡Godzilla ataca de nuevo! Gritó Abby con la niña en sus hombros. -bueno ya que estamos todos, debo decirle a Ismael que debemos irnos. Y también a la adolescente de tu sobrina, Abby, ayudame a ver si ya está lista. Ana estás en tu casa. Salió de la sala de estar para buscar a su marido. Y Abby subió las escaleras como cohete junto a la pequeña Dylan. Y yo me quedé quieta, mirando el celular para evitar caer en incomodidades. Ruidos por aquí y por allá en la sala. Todo era raro. Pero siempre supe que la familia de Abby sería tan rara como ella. Se escucharon pasos de la escalera y Abby tenía en sus brazos a una chica. -te dije que cuando regresara te quería lista Hablaba con ella con gracia y ternura, y la chica solo se limitaba reír. -ya tía, ya comprendí. No volvera a pasar Dios... esa voz. Esa maldita y bendita voz. La conozco. -Luca, mira te presentaré a alguien. Abby musita depositando con total cuidado a Luca en el piso. Y Luca al girarse se da cuenta de que soy yo y abre sus ojos con sorpresa pero alegría al mismo tiempo. -la profesora Ana. Dice con un tono de voz alto. Abby tiene una cara de confusión enorme. -Señorita Edelstain, qué casualidad. Contesté con sorpresa. Pues claro que lo era. -a ver si entendí... ¿eres profesora de mi sobrina? Y cuando dijo esto, le echo una mirada a su sobrina inquietante. Y Luca solo se encogió de hombros. Como respondiendo a su mirar tan complejo. -¡Sarah! Gritó Abby casi desgarrando su garganta. -¿qué? De verdad Abby, necesitas dejar de gritar un momento. Habló su hermana llegando con nosotras en la sala. -Ana es la profesora de Luca. Y Sarah abrió los ojos como platos. Luca se sonrojó de inmediato y yo estaba que no sabía dónde meterme. No comprendía la situación del todo. Pero me sentía algo incomoda. -Son casualidades de la vida. Dije con total naturalidad y Sarah me miró confundida y luego se relajó. -no sabíamos eso, pero bueno ya está. Debemos salir para llegar a tiempo a la cabaña. Musitó Sarah besando a Luca en la sien. -¿y papá? Habló Luca ayudando a su hermana con su mochila. -ya viene cielo, está guardando su caña de pescar. Ahora era Sarah la que se encogía de hombros. -Bueno, hay que ir yendo al auto. Luca y Dylan, van atrás. Siempre se quedan dormidas. Ambas chicas se sonrieron y corrieron a la parte trasera del auto, adentrándose en el con cautela pero velocidad. Yo espere a que mi sentir se estabilizara. Mierda, la chica que me ha traído con un deseo s****l sobrenatural es la sobrina de mi mejor amiga. Así o más prohibido. Compostura, debo tener eso. Mucha compostura. Me relajé tomando con naturalidad la situación aunque no tiene nada de natural esto. Me masturbé varias veces pensando en Luca Edelstain. La sobrina de Abby. Qué enferma. -mira yo no sabía que le dabas clases a Luca. ¿Qué clase le impartes? Preguntó curiosa. -ah inglés y literatura inglesa. Abby asintió y miró hacia el auto. Para después mirar a su hermana y acercarse a ella -Listo, me demoré porque no encontraba mi caña de la suerte. Dijo un hombre varonil y muy guapo. Me miró y fue directo hacia mi. -Ismael Edelstain, un placer. Estrechó su mano con la mía en un sutil saludo. -Ana Aaronson. El placer es mío. Contesté con cortesía. -cuñado, es mi mejor amiga de toda la vida. Desde Minnesota. Y el hombre se rió con total carisma. Era una familia muy bonita y peculiar. Graciosa y muy simpática. Marido y mujer se fueron en su propio auto y Abby y yo junto con las chicas en otro. Cuando Abby enciende el auto, mira en el retrovisor a Luca quien está sonriente y sonrojada. Sí que se mira preciosa. Una preciosidad de niña, mire su atuendo y unos pantalones de mezclilla ajustados a sus hermosas piernas junto a una camisa algo holgada color guinda. Y ese par de ojos tan hermosos... Dejé de observarla y me limité a ver el camino. -Abby creo que seré yo quien se quede dormida. Musité al sentirme cansada. -Necesitas café o alcohol. Lo que llegué primero Su carcajada se escuchó muy sonora contagiando a las dos chicas que venían en el asiento de atrás. -lo que llegué primero. No pongo objeción Repliqué, causando aún más gracia. Abby se detuvo en una cafetería y pidió un mochaccino para Luca, un chocolate para Dylan. Un expreso para mi y un capuccino para ella. Todas teníamos nuestras bebidas y de cuándo en cuando Miraba a Luca por el retrovisor. Y sentía que era completamente irrespetuoso e imprudente de mi parte. Pero ella abría las piernas cómodamente mientras su hermana jugaba en su celular. Luca sin darse cuenta de lo que hacía, me ponía en una situación comprometedora. -¿Y cómo es Luca en clase? Preguntó Abby. Atrayendo la atención de la chica. -es una muy buena alumna, aunque platique de vez en cuando. Presta atención a lo que digo y termina muy rápido las actividades. Definitivamente me gusta mucho ese comportamiento de ella, porque pocas alumnas se comprometen así. Respondí mirando a Luca detenidamente por el retrovisor. Pude notar lo rojo de sus mejillas abordar. Y sonreí para después limitarme a ver hacia enfrente. Compostura, debo repetírmelo diario. -así debes seguir Luca, Ana es muy buena maestra pero cuando se enoja es el mismísimo diablo en persona. Habló Abby entre risas, y Luca musitó. -no parece esa clase de personas tía. Pensativa. -¿tú crees? Pregunté mirándola. -sí, lo creo. Creo que todas las personas tienen un lado bueno que le gana a lo negativo. -qué positiva. Yo creo todo lo contrario, creo que las personas poseen un lado malo que le gana en ocasiones a lo positivo. Contesté ahora yo, sintiendo por primera vez una mirada más profunda de lo habitual. -quizá percibe eso porque no ha podido reunirse con personas que le demuestren que lo positivo siempre gana. Replicó tocando mi hombro accidentalmente. Y ese simple toque pudo envolverme en una compleja y desastrosa tormenta. -¿personas positivas? Abby es positiva. ¿Acabo de hablar como estúpida? Abby se me mira extraña y de inmediato vuelve su vista a la carretera. -sí, mi tía es extraordinariamente positiva y divertida pero también tiene un lado negativo muy pero muy prominente. Y cuando sale, es de armas tomar. -Jajajaja, Abby tu sobrina sabe que me golpeaste que me arrojaste una vez una pelota de béisbol en la cara y me dejaste morado el ojo. Salvaje. Hablé tratando de cambiar de conversación. Su cercanía me estaba afectando. Esa niña en toda esa inocencia tenía un don extrañamente provocador y yo, me estaba derritiendo en jugos. -¿Te atreves Aaronson? Pues te diré algo sobrinita, esa castaña que ves ahí me rompió la nariz. Habló Abby, y Luca abrió la boca sorprendida. -Fue en defensa propia, me habías lanzado esa bola Abby, y me vengue. Me encogí de hombros ocasionando la risa de Luca. -No me acordaba lo salvaje e impetuosa que eras Ana... ¿seguiste jugando hockey? -uff, sí jugué hasta entrar a la universidad. De ahí en fuera, solo juego hockey cuando voy a Minnesota o cuando puedo en San Francisco. Es muy raro. -debiste hacerte profesional. Jugabas demasiado bien para ser una mujer tan torpe. -¿yo torpe? Abby, reprobaste una materia en la universidad por no recordar a qué hora entrabas. -eso no es ser torpe, es ser distraída. -Abby... tuviste que pagar 600 dolares a la universidad por romper un ventanal con tu mochila. Abby comenzó a reír recordando todas su hazañas. Y Luca también. -Así como la ves de estricta Luca, la profesora Aaronson fue una alumna ejemplar en las clases, una fiera en la pista de hockey, una rompecorazones en la vida y una completa idiota y arrogante con las personas. -Vaya, hablas de mi con amor. Qué buena mejor amiga tengo. -lo sé, la mejor amiga querida. Pero tiene un muy buen corazón. Uno muy grande. Por eso su fachada engaña sobrina. Ana es una persona genial, y nadie lo ve tan a la primera. -yo sí tía. Dijo Luca con un tono de voz algo alto. Y yo inmediatamente me sonrojé. -¿cómo? Abby le preguntó. -pues es que sus ojos lo dicen. Creo que nadie se ha dado el tiempo para mirarlo bien. Todas mis compañeras son indiferentes o no la soportan. Pero al mismo tiempo le temen. Y yo creo que es falta de observación. Se nota que la profesora Aaronson tiene un corazón enorme. Y que se hace la ruda e indolente pero realmente puedes ver un gran corazón. Se encogió de hombros la chica con una sonrisa tímida en su rostro. Y vaya que es hermosa, preciosa. la miro y tiemblo. Miré nuevamente la carretera, Dios es la sobrina de mi mejor amiga. -Sobrina sino te conociera diría que mi amiga Ana te gusta. Tu amor platónico la profesora Aaronson. De un solo golpe la miré, Abby había dicho tal cosa. -y no te culparía Luca, Ana es completamente sensual. Pero es una idiota. Mi mejor amiga me observa. -Abby, halagarme tanto para luego insultarme es algo completamente infantil. Pero claro, habló de ti y me acuerdo que tienes un retraso mental. Habló de una manera para liberar la tensión que creí sentir. Luca comenzó a reírse de su tía y siguió bebiendo su mochaccino. Pasaron varias horas, Luca se durmió junto a su hermana Dylan, y la musica de Abby se escuchaba por lo bajo. -ahora sí, dime ¿qué pasó con Will? Me preguntó Abby. -pues, discutíamos ya bastante. Quería casarse y yo no, quería formar una familia y yo no. Conoció alguien más y se fue. Y antes de irse me dijo que era una puta así que te diré que no ha sido el mejor noviazgo que he tenido. -no me jodas, ese hombre es un imbécil. Te quería amarrar sabes, siempre fue medio dominante contigo. Y como no se lo permitías pues se cansó. -no lo sé, lo único que siento es que ni siquiera le lloré como pensé que lo haría si algún día terminaríamos. Creo que no lo quería tanto. -yo creo que estabas con el por costumbre Ana. -pues sí, más me podía el tiempo que llevaba con el que mi mismo corazón. -definitivamente... -¿y tú Abby? -he conocido a alguien. Es una mujer increíble. ¿Sabes? Nunca pensé sentirme así por alguna persona. Ella hablaba emocionada y eso me emocionaba a mi. -Me alegro mucho Ab, ¿cómo se llama? -no te lo puedo decir todavía. Debo sentir que estamos más estables. Ella y yo. -a tu tiempo, claro que esperaré ansiosa. Jajaja Un momento muy agradable poniéndonos al día con nuestras vidas. Por fin habíamos llegado a una hermosa cabaña. Con una vista al lago espectacular. Totalmente hermosa. -Luca, Dylan... ya es hora. Ya llegamos Largó Abby, y las chicas abrieron los ojos con lentitud. Para emocionarse después ante lo que había enfrente. Dylan bajó del auto deprisa y corrió al pequeño muelle que había delante. Y Luca tomó todas las mochilas y fue caminando en dirección a la cabaña. Y yo seguí su ejemplo. Los padres de Luca llegaron. Y al igual que sus hijas, observaron con emoción todo lo que había. -está divino. Exclamó Sarah, y abrazó a Dylan. -y está algo frío Dijo Ismael. -invité a unos amigos también Abby, olvidé mencionarlo. Son del trabajo. volvió a inferir Ismael. -oh claro, hay espacio para todos. Y así continuamos, y nos adentramos en la cabaña todos. Era bastante grande a decir verdad. Las chicas, Luca y Dylan compartirían recamara. Y a mi me dieron una individual. Era muy hogareña y rústica. Y al mismo tiempo cómoda y elegante. Coloqué mis cosas en la habitación y decidí tomar una ducha. Estaba cansada por el viaje que era algo prolongado. Y el agua caliente ayudó a relajar mis músculos y a calmar mi presión arterial. Diez minutos en la ducha fueron suficientes para bañarme, y con total naturalidad salí a vestirme. Unos vaqueros sencillos, con una camisa de los vikingos y unas zapatillas deportivas. Salí con un poco de maquillaje en el rostro. Y Luca fue la primera que encontré en la cocina. -¡oh! Me asustó profesora. Musitó la chiquilla mientras se hacía un sándwich. Me reí y respondí -disculpa, fuera de la escuela puedes decirme Ana. Me hace sentir extraña que me digas profesora cuando no estoy en la escuela. Es como una tortura Luca, no me hagas eso Bromeé con ella. -jajajaja, de acuerdo. Aunque nadie me creería que usted es así de divertida. -¿pensabas compartirlo? -profesora... digo Ana, todas en clase dicen que eres insoportable. Y si conocieran este lado, les agradarías bastante. -pero es mi tiempo libre. Soy humana fuera de la escuela. -otra vez bromeando, jajaja eres de verdad muy graciosa. Me gusta... Dijo Luca mirándome. Y un rojo intenso invadió sus mejillas. -me gusta mucho ese lado suyo tan, "normal" Intervino de inmediato. -me disculpa, debo ir afuera. Creo que mi mamá me busca. Y Luca salió corriendo de la casa, con paso veloz llegó hasta donde estaba su madre. Y parece que le dijo algo porque Sarah miró para donde yo me encontraba. Y eso me hizo sentir extraña. Algo raro estaba sucediendo. Lo que dijo Luca me tenía confundida, ese "me gusta..."
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