XXVII. La felicidad añorada.

2046 Palabras

Al llegar al hospital, Yu-Chul fue directamente a la habitación de Park Ho, Sun Tae y Min Seok no estaban y el rubio estaba dormido en la camilla, entonces sonrió, sintiéndose dichoso de poder tenerlos a los dos a salvo; Yu-Chul se sentó en el sillón y jugó con las manitas de su pequeño que reía tiernamente, esa hermosa risa que ahora resonaba en aquella habitación llegó incluso a ser escuchada por Park Ho en sus profundos sueños generados por el calmante intravenoso, esa risa que fue capaz de alegrar los días grises de un matrimonio fallido para Park Ho, ahora era tan fuerte su poder emocional que logró despertarlo, viendo hacia los lados con impresión, buscando de dónde provenía aquella risita, comprobando al fin que no lo había imaginado cuando miró al frente vio a su esposo con su hijo

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