Yu-Chul se levantó de su asiento con su amante en brazos, quien a su vez se enganchó al cuello ajeno, sonriendo levemente, avanzó hasta la habitación de Park Ho y al llegar cerró la puerta empujándola con el pie, lo llevó a la cama y allí lo depositó; luego de quitarse los zapatos se subió sobre él, apoyándose con sus manos y se inclinó, volviendo a besarlo, con pasión y lujuria mientras las manos del mayor se paseaban por su espalda, subiendo cada vez más la intensidad de aquel beso, jugando mutuamente con sus lenguas. Yu-Chul tomó los bordes de la camisa de Park Ho y la deslizó por su piel lentamente hasta quitársela y así lanzarla a algún lugar de la habitación. - Eres tan hermoso. –susurró Yu-Chul.- Bajó sus besos por la mandíbula de su amante, pasando así a su cuello hasta

