Cuando Min Seok llegó a casa se encontró con su pequeño sobrino jugando en su andadera por toda la sala, correteando entre risas y presionando mil veces los botones que tocaban siempre la misma melodía con las mismas luces de colores que lo divertían tanto, sonrió disfrutando de su inocente juego. - Es tan lindo. –susurró para sí mismo.- Entonces se vio a sí mismo en un futuro no tan lejano con el hijo no nacido, el que comenzaba a formarse en su vientre, el delicioso olor de la comida lo llevó hasta la cocina, pero lo que encontró no fue lo que esperaba, aunque, en efecto, la cena estaba casi lista, pero el cocinero sollozaba lleno de pena y dolor mientras hacía su labor y al notarlo, Min Seok se acercó a él y le dio un fuerte abrazo, lo arrulló en sus brazos acariciando suavem

