Capítulo 4

1292 Palabras
- ¡Baja! Alberto gritó haciéndome saltar en mi asiento. Abrí la puerta y bajé despacio. Estábamos en un descampado totalmente desierto, en el que solo pasaban uno o dos coches cada hora. - Alberto, escúchame por favor. Supliqué - Te he perdonado mil veces, Maia. ¡Miles de veces! Ahora te toca pagar por todas ellas.- dijo con una sonrisa malévola. El primer golpe fue a parar a mi mandíbula. Caí al suelo debido a la fuerza que había empleado y gemí de dolor. - ¡Para! .- grité. - ¡Maldita zorra! .- gritó dándome una patada con su pierna izquierda en el estómago. La respiración se cortó durante unos segundos debido al golpe del estómago. - No.- susurré cuando vi que estaba desabrochando el pantalón. Se arrodilló a mi lado y me llevará la falda que llevó. Arrancó mis braguitas y mi penetró de golpe haciéndome gritar. - Eso, grita más, puta.- dijo él en mi oído. Su pene se mueve cada vez más rápido en mí. Sus gemidos aumentaban por momentos hasta que se corrió dentro de mi. - Esto es lo que les pasa a las putas como tú.- gruñó dándome una bofetada en el pómulo. Se mostró y antes de irse, me miró y sonrió.- Y esto, por tocarme los cojones.- Sufrió su brazo y golpeó seguidamente mi estómago, y también golpeó mi clavícula. Me dolía como el infierno. Mi móvil estaba en mi mochila, tan solo unos metros de mi. Vi como se subía a su auto y arrancaba. Lo puso en marcha y el auto desapareció de mis ojos. Me arrastré sollozando hasta mi mochila y busqué desesperadamente mi móvil. Mierda, no lo perdieron. Metí mi mano en el bolsillo secreto de mi mochila, que estaba en la parte de abajo y lo encontré. Lo desbloqueé y vi dos mensajes de Lorena y 5 llamadas de ella, junto con una llamada de mi hermano. Primero, llamé a Lorena. - ¿Dónde estás,  Maia? - Lorena, tienes que venir ... Me siento muy mal. - Ese jodido hijo de puta. ¿En su casa? - No, estoy en un descampado fuera de la ciudad. No sé donde estoy, Lorena.- sollocé temblando. Miré hacia la carretera y nadie apareció. - Tranquila, manda una foto de tu alrededor. Me metí a w******p y busqué el contacto de Lorena. Me metí a la cámara y hice una foto a la carretera y otra por donde habíamos venido. - Ya está. - Bien, se donde es. Estaremos allí en nada. Por favor, no te muevas. Colgué y pasaron como 30 minutos en los que los ojos se me cerraban debido al dolor. Mis piernas estaban desnudas y sentía frío, demasiado frío. - ¡Ahí está!.- oí la voz de Lorena y sonreí débilmente. Unos pasos corriendo resonaros a mi alrededor y miré hacia ahí. Pero no era Álvaro quien venía, sino Lucas. Mi hermano. - ¡Mierda, Maia!.- gritó Lorena agachándose a mi lado. - ¿Por qué? Susurré mirándola. - Había que hacerlo, Maia. - Lucas...- susurré sin mirarlo. Su rostro estaba desencajado mirándome. - Debemos irnos.- dijo él. Lucas me cogió en brazos y gemí de dolor. A los 5 minutos andando noté que me metían en el coche de mi hermano. Mi cabeza fue apoyada en los muslos de Lorena y cerré los ojos. - Hay que llevarla a un hospital, Lucas.- habló Lorena con la voz temblorosa. - No.- susurré. - Iremos sí o sí.- habló Lucas y una lágrima cayó por mi mejilla. (...) - Bueno, Maia. Te haremos unas preguntas antes de darte el diagnóstico ¿vale? Asentí a la pregunta del doctor que me había atendido cuando llegué al Hospital. - ¿Cuantos años tienes?.- habló. - 17. - ¿Tu hermano ha echo esto? - No, fue mi novio. Mi garganta se secó. - ¿Te caíste sola? - No. - ¿Te ha pegado? ¿No era evidente? - Si. - ¿Cuántos años tiene? - 20. - ¿Cuánto lleva usted aguantando esto? - 1 año. - ¿Por qué no ha avisado antes a la policía? - Me tiene amenazada. - ¿Con qué? Indagó. - Muchas cosas. Respondí simplemente. - Bueno, ahora vendrán unos oficiales a pedirte datos. Es el protocolo de violencia de género en este Hospital.- habló y sacó unos papeles de su carpeta.- Tienes un diagnóstico difícil. Para empezar, estás embarazada de un mes y medio. Increíblemente, el feto está bien a pesar de los golpes. Tienes que concertar una cita con la ginecóloga si quieres seguir adelante, y sino pues ya sabes, abortar. Por lo demás, tienes dos costillas rotas y varios hematomas en el estómago. En general, casi todo son hematomas. Tienes una fisura en la muñeca izquierda y por eso llevas medio brazo escayolado. Tus piernas están bien pero débiles, ya que tienes muchos hematomas fuertes y falta de nutrientes, Maia. Debes comer un poquito más, Maia. Tienes ambos pómulos hinchados, y para ello voy a recetarte Paracetamol y Bioderma, qué es una crema para hematomas, golpes y chichones, tanto internos como externos. Me dio un papel y asentí anonadada aún. Estaba embarazada de ese mal nacido. - En cuanto a las costillas, puedes ir a clase pero no hacer movimientos bruscos ni mucho menos estresarte.- asentí ante su consejo y la puerta de la habitación se abrió. Dos agentes de policía entraron con unos papeles. - Buenas tardes.- dijeron ambos. - Hola.- susurré. - Buenos días. Se llama Maia García y es un caso de violencia de género.- dijo el doctor, y la agente asintió. - Hola Maia, soy Eva, una de las agentes del cuerpo nacional de policía. Vamos a hacerte unas preguntas y necesito que respondas con total sinceridad. - Esta bien.- asentí. - ¿Cómo te llamas? - Maia García García. - ¿Cuántos años tienes? - 17. - ¿Vives con tus padres? - Con mi madre y mi hermano. - ¿Y tu padre? - Murió hace dos años.- dije con un nudo en la garganta. El tema de mi padre era un tema delicado. - Lo siento, cielo. ¿Estudias? - Si, Bachillerato. - Muy bien. ¿Qué quieres estudiar después? - Pedagogía. - Perfecto. ¿Cómo se llama él? - Alberto Martínez Sanz. - ¿Cuántos años tiene? - 20. - Mayor de edad, hijo de puta...- susurró el otro agente mirándome desde la puerta de la habitación. - ¡Jorge, esa boca! Exclamó Eva mirándolo y éste rió haciéndome sonreír. - Lo siento, señorita mandona. - Sigamos. ¿Qué eres de él? - Soy su novia. - ¿Desde cuando estás con él y desde cuanto empezó todo? - Estoy con él desde hace dos años, y esto empezó hace un año. - ¿Por qué no lo has denunciado? - Me tiene amenazada con... difundir fotos mías íntimas y con matar a mi madre. - j***r cariño. ¿Qué ha pasado hoy? - Es un chico muy celoso y tiene problemas de ira y de autocontrol. Salí del instituto y usualmente me suele recoger mi hermano, Lucas, pero hoy estaba él. En cuanto me vio me cogió del brazo gritándome y me metió al auto de manera agresiva.- respiré hondo.- Me llevó a un descampado que hay a las afueras de la ciudad. Me sacó y empezó a gritarme cosas obscenas y a pegarme.- una lágrima cayó por mi mejilla y la agente me cogió de la mano.- Me violó una vez más y antes de irse me golpeó. Llamé a mi amiga y vino con mi hermano a recogerme. - Hay cargos suficientes.- dijo el otro agente. Eva asintió y me sonrió tranquilizándome. - ¿Sabes donde vive? - Si. C/ Primo de Rivera, 8. - ¿Nos puedes dar un número de teléfono tuyo? - 692810222 - Perfecto cielo. Bueno, esto es todo por hoy, mejórate ¿vale? Te llamaremos si es necesario. Y por favor, no vayas con él. - Gracias.- dije. Y el problema ahora, era mi embarazo. ¿Qué cojones hacía? La puerta se volvió a abrir cuando ellos se fueron dejando ver a mi madre, mi hermano, Lorena y Daniel. - Mierda.- susurré para mi. - ¡Hija!.- exclamó mi madre en lágrimas caminando a mi y envolviéndome en sus brazos. - Mamá, lo siento. - No, cariño. Yo lo siento.- dijo besando mi frente y mirándome de arriba a abajo. Miré a mi hermano, él cuál estaba hablando con Lorena y Dani. - ¿Cómo estás? Preguntó mamá. - Bien, mamá. - Oh mi amor, tenía tanto miedo.- dijo ella y me acarició el cabello. - Yo también.
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