- ¡Baja!
Alberto gritó haciéndome saltar en mi asiento. Abrí la puerta y bajé despacio. Estábamos en un descampado totalmente desierto, en el que solo pasaban uno o dos coches cada hora.
- Alberto, escúchame por favor.
Supliqué
- Te he perdonado mil veces, Maia. ¡Miles de veces! Ahora te toca pagar por todas ellas.- dijo con una sonrisa malévola.
El primer golpe fue a parar a mi mandíbula. Caí al suelo debido a la fuerza que había empleado y gemí de dolor.
- ¡Para! .- grité.
- ¡Maldita zorra! .- gritó dándome una patada con su pierna izquierda en el estómago. La respiración se cortó durante unos segundos debido al golpe del estómago.
- No.- susurré cuando vi que estaba desabrochando el pantalón. Se arrodilló a mi lado y me llevará la falda que llevó. Arrancó mis braguitas y mi penetró de golpe haciéndome gritar.
- Eso, grita más, puta.- dijo él en mi oído. Su pene se mueve cada vez más rápido en mí. Sus gemidos aumentaban por momentos hasta que se corrió dentro de mi.
- Esto es lo que les pasa a las putas como tú.- gruñó dándome una bofetada en el pómulo. Se mostró y antes de irse, me miró y sonrió.- Y esto, por tocarme los cojones.- Sufrió su brazo y golpeó seguidamente mi estómago, y también golpeó mi clavícula.
Me dolía como el infierno.
Mi móvil estaba en mi mochila, tan solo unos metros de mi. Vi como se subía a su auto y arrancaba. Lo puso en marcha y el auto desapareció de mis ojos.
Me arrastré sollozando hasta mi mochila y busqué desesperadamente mi móvil. Mierda, no lo perdieron.
Metí mi mano en el bolsillo secreto de mi mochila, que estaba en la parte de abajo y lo encontré. Lo desbloqueé y vi dos mensajes de Lorena y 5 llamadas de ella, junto con una llamada de mi hermano.
Primero, llamé a Lorena.
- ¿Dónde estás, Maia?
- Lorena, tienes que venir ... Me siento muy mal.
- Ese jodido hijo de puta. ¿En su casa?
- No, estoy en un descampado fuera de la ciudad. No sé donde estoy, Lorena.- sollocé temblando. Miré hacia la carretera y nadie apareció.
- Tranquila, manda una foto de tu alrededor.
Me metí a w******p y busqué el contacto de Lorena. Me metí a la cámara y hice una foto a la carretera y otra por donde habíamos venido.
- Ya está.
- Bien, se donde es. Estaremos allí en nada. Por favor, no te muevas.
Colgué y pasaron como 30 minutos en los que los ojos se me cerraban debido al dolor. Mis piernas estaban desnudas y sentía frío, demasiado frío.
- ¡Ahí está!.- oí la voz de Lorena y sonreí débilmente.
Unos pasos corriendo resonaros a mi alrededor y miré hacia ahí. Pero no era Álvaro quien venía, sino Lucas.
Mi hermano.
- ¡Mierda, Maia!.- gritó Lorena agachándose a mi lado.
- ¿Por qué?
Susurré mirándola.
- Había que hacerlo, Maia.
- Lucas...- susurré sin mirarlo. Su rostro estaba desencajado mirándome.
- Debemos irnos.- dijo él. Lucas me cogió en brazos y gemí de dolor. A los 5 minutos andando noté que me metían en el coche de mi hermano. Mi cabeza fue apoyada en los muslos de Lorena y cerré los ojos.
- Hay que llevarla a un hospital, Lucas.- habló Lorena con la voz temblorosa.
- No.- susurré.
- Iremos sí o sí.- habló Lucas y una lágrima cayó por mi mejilla.
(...)
- Bueno, Maia. Te haremos unas preguntas antes de darte el diagnóstico ¿vale?
Asentí a la pregunta del doctor que me había atendido cuando llegué al Hospital.
- ¿Cuantos años tienes?.- habló.
- 17.
- ¿Tu hermano ha echo esto?
- No, fue mi novio.
Mi garganta se secó.
- ¿Te caíste sola?
- No.
- ¿Te ha pegado?
¿No era evidente?
- Si.
- ¿Cuántos años tiene?
- 20.
- ¿Cuánto lleva usted aguantando esto?
- 1 año.
- ¿Por qué no ha avisado antes a la policía?
- Me tiene amenazada.
- ¿Con qué?
Indagó.
- Muchas cosas.
Respondí simplemente.
- Bueno, ahora vendrán unos oficiales a pedirte datos. Es el protocolo de violencia de género en este Hospital.- habló y sacó unos papeles de su carpeta.- Tienes un diagnóstico difícil. Para empezar, estás embarazada de un mes y medio. Increíblemente, el feto está bien a pesar de los golpes. Tienes que concertar una cita con la ginecóloga si quieres seguir adelante, y sino pues ya sabes, abortar. Por lo demás, tienes dos costillas rotas y varios hematomas en el estómago. En general, casi todo son hematomas. Tienes una fisura en la muñeca izquierda y por eso llevas medio brazo escayolado. Tus piernas están bien pero débiles, ya que tienes muchos hematomas fuertes y falta de nutrientes, Maia. Debes comer un poquito más, Maia. Tienes ambos pómulos hinchados, y para ello voy a recetarte Paracetamol y Bioderma, qué es una crema para hematomas, golpes y chichones, tanto internos como externos.
Me dio un papel y asentí anonadada aún.
Estaba embarazada de ese mal nacido.
- En cuanto a las costillas, puedes ir a clase pero no hacer movimientos bruscos ni mucho menos estresarte.- asentí ante su consejo y la puerta de la habitación se abrió. Dos agentes de policía entraron con unos papeles.
- Buenas tardes.- dijeron ambos.
- Hola.- susurré.
- Buenos días. Se llama Maia García y es un caso de violencia de género.- dijo el doctor, y la agente asintió.
- Hola Maia, soy Eva, una de las agentes del cuerpo nacional de policía. Vamos a hacerte unas preguntas y necesito que respondas con total sinceridad.
- Esta bien.- asentí.
- ¿Cómo te llamas?
- Maia García García.
- ¿Cuántos años tienes?
- 17.
- ¿Vives con tus padres?
- Con mi madre y mi hermano.
- ¿Y tu padre?
- Murió hace dos años.- dije con un nudo en la garganta. El tema de mi padre era un tema delicado.
- Lo siento, cielo. ¿Estudias?
- Si, Bachillerato.
- Muy bien. ¿Qué quieres estudiar después?
- Pedagogía.
- Perfecto. ¿Cómo se llama él?
- Alberto Martínez Sanz.
- ¿Cuántos años tiene?
- 20.
- Mayor de edad, hijo de puta...- susurró el otro agente mirándome desde la puerta de la habitación.
- ¡Jorge, esa boca!
Exclamó Eva mirándolo y éste rió haciéndome sonreír.
- Lo siento, señorita mandona.
- Sigamos. ¿Qué eres de él?
- Soy su novia.
- ¿Desde cuando estás con él y desde cuanto empezó todo?
- Estoy con él desde hace dos años, y esto empezó hace un año.
- ¿Por qué no lo has denunciado?
- Me tiene amenazada con... difundir fotos mías íntimas y con matar a mi madre.
- j***r cariño. ¿Qué ha pasado hoy?
- Es un chico muy celoso y tiene problemas de ira y de autocontrol. Salí del instituto y usualmente me suele recoger mi hermano, Lucas, pero hoy estaba él. En cuanto me vio me cogió del brazo gritándome y me metió al auto de manera agresiva.- respiré hondo.- Me llevó a un descampado que hay a las afueras de la ciudad. Me sacó y empezó a gritarme cosas obscenas y a pegarme.- una lágrima cayó por mi mejilla y la agente me cogió de la mano.- Me violó una vez más y antes de irse me golpeó. Llamé a mi amiga y vino con mi hermano a recogerme.
- Hay cargos suficientes.- dijo el otro agente. Eva asintió y me sonrió tranquilizándome.
- ¿Sabes donde vive?
- Si. C/ Primo de Rivera, 8.
- ¿Nos puedes dar un número de teléfono tuyo?
- 692810222
- Perfecto cielo. Bueno, esto es todo por hoy, mejórate ¿vale? Te llamaremos si es necesario. Y por favor, no vayas con él.
- Gracias.- dije.
Y el problema ahora, era mi embarazo. ¿Qué cojones hacía?
La puerta se volvió a abrir cuando ellos se fueron dejando ver a mi madre, mi hermano, Lorena y Daniel.
- Mierda.- susurré para mi.
- ¡Hija!.- exclamó mi madre en lágrimas caminando a mi y envolviéndome en sus brazos.
- Mamá, lo siento.
- No, cariño. Yo lo siento.- dijo besando mi frente y mirándome de arriba a abajo.
Miré a mi hermano, él cuál estaba hablando con Lorena y Dani.
- ¿Cómo estás?
Preguntó mamá.
- Bien, mamá.
- Oh mi amor, tenía tanto miedo.- dijo ella y me acarició el cabello.
- Yo también.