Faltaban solo unas cuantas semanas para el nacimiento de los bebés, el vientre de Katrina ya era inmenso, pasamos de cazar dos presas para alimentarla, a cuatro, porque los bebés cada vez pedían más sangre. A pesar del volumen de su cuerpo ella seguí hermosa, más radiante que nunca y aun así, con toda la vitalidad para hacer el amor, cada día nos amábamos con la misma pasión y el deseo que sentíamos el uno por el otro, no había nada en el mundo que disfrutáramos más que convertirnos en uno solo con la unión de nuestros cuerpos. Finalmente, llegó el día en que el doctor logró descifrar todos los misterios de nuestro ADN, fueron horas interminables de estudio y de experimentos, incluso, tuvo que sacar muestras de sangre de los bebés para estudiar su naturaleza y su evolución. El ultrasoni

