El llanto y la desesperación me agotaron, volví a quedarme dormida llorado otra vez. Apenas cerré los ojos y aparecieron los pequeños rostros de mis hijos grabados en mi mente tal cual los había visto por última vez. Ellos crecían a una velocidad impresionante, después de tanto tiempo sin verlos, ya debían parecer de un año o más. Trataba de imaginar cómo serían ahora, si les había crecido el cabello, si habían comenzado a caminar e incluso a hablar ¿cuál sería la primera palabra que salió de sus pequeñas boquitas? Soñé tantas veces con que me llamaran mamá, que me dolía en el alma pensar que eso tal vez podría no pasar nunca. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, un fuerte dolor en la cabeza me hizo abrir los ojos y ahí estaba otra vez, sobre ese puente colgante con el vacío a mis pies. E

