Pasamos un día en el departamento de Cochabamba, Katrina tenía todo bajo control. para que no estuviéramos expuestos a los rayos del sol durante el día. Yo no lograba acostumbrarme a su nueva personalidad, era tan fría que le hacía honor a la especie. En ningún momento manifestó preocupación por nuestros hijos, yo moría por verlos y abrazarlos, hacía tanto tiempo que ya debían estar muy crecidos. Sabía que se desarrollaban rápido y ya debían estar muy cambiados. Tampoco la vi llamar al menos para preguntar cómo estaban, era como si para lla nuestros hijos no existieran o no tuvieran importancia. Hacer el amor con ella también era distinto, podíamos pasar horas copulando pero nunca salía de boca un “Te amo” o algún gesto de esos que tanta ternura me inspiraban. En cuanto se oscureció c

