Dudas

1982 Palabras
Mi mente queda en blanco por unos micro-segundos. No puedo procesar la escena que acabo de ver. ¿Será que mis ojos alucinaron? ¿O mi mente me engañó? No puede ser lo que vi. -¡Hola Soraya! –Exclama una voz que reconozco detrás mío -Hola Carla –Saludo aliviada. -Pensé que estabas en la oficina de Ulises, estaba por tocar a la puerta. -Él está con la otra secretaria. -¿Tiene dos secretarias? -No. Solo una. Yo estoy reemplazando a una secretaria en la gerencia por unas semanas. Ya decía yo que Carla no iba a dejarse seducir por este hombre. Aunque… la nueva secretaria está haciendo trabajo extra y mucho mérito. Sacudo la cabeza, eso es algo que no me incumbe para nada. Veo que Carla se acerca a golpear la puerta. Seguro que si entra sin esperar a que le den permiso, se va a encontrar con una escena para nada simpática. -¡Espera! Dejame entrar primero. Quiero sorprender a nuestro antiguo jefe. Sin golpear entro a la oficina con una sonrisa de triunfo y cierro la puerta. -Señor Perchiatto. Necesito hablar con usted. Ulises me mira con una sonrisa traviesa sin inmutarse. Está sentado en su sillón sin la camisa, con los pantalones a media pierna, con una mujer arrodillada cuya melena cubre las partes íntimas de él. La mujer se levanta de golpe limpiándose la boca y con cara de no entender lo que pasa. -Señorita Mac Leond ¿Cuándo aprenderá a tocar la puerta? -Disculpe señor, no sabía que estaba usted ocupado haciendo negocios con su secretaria. Al escuchar mis disculpas se sonríe. Sabe a lo que me refiero con hacer negocios. -Catalina, podes irte –Ordena mientras se prende los pantalones, ni se molesta en ponerse la camisa. -Sí señor Después que la chica sale como tiro, comento -Te encanta que te llamen Señor ¿En el trabajo también señor Perchiatto? ¡Qué descarado lo suyo! Si el gerente se enterara de esto seguro… -Que no se va a enterar, porque no creo que le vayas a contar -Error. Tengo un almuerzo con él. Se me puede escapar. -¿Vas a verte con Bruno? –pregunta sorprendido. -Sí. Decidí darle fin a todo esto para empezar una vez más. -¿Querés que te acompañe? -No. Esto tengo que hacerlo sola. -No pasó tanto tiempo ¿Es conveniente? -Sí. Cuanto antes mejor. Así dejo todo arreglado antes de irme -¿Te vas? ¿A dónde? –Suena sorprendido. -A mi país. Voy a rehacer mi vida allá. Acá no hay nada que me ate. -Pensalo un poco. Podemos hablarlo en la cena -Ok ¿Hoy no tenés negocios que hacer en tu casa? -Los puedo postergar. No sé por qué eso me pone un poco contenta. -Carla está afuera. Es mejor que pongas tu ropa o va a salir espantada -No creo. Ya me vio sin nada de ropa y no se asustó, más bien le gustó lo que vio. -Carla es mi amiga. No la metas en tus chanchullos. -Yo solo abro la puerta para el que quiera entrar. -Sos de lo peor ¡Me voy! -Nos vemos en mi casa esta noche –Grita para que Carla lo escuche. Maldito Carla me mira con cara de curiosidad. Le sacudo la mano para sacarle importancia al asunto -Sólo lo hace para molestarme. Es amigo de mi marido –Aclaro- ¿Hablamos? Ella me dice que sí con un gesto de cabeza y entra a la oficina. Me cercioro que la puerta quede abierta. Con este pervertido nunca se sabe. Salgo del edificio camino al restaurant. Al llegar Bruno ya me está esperando. Me acerco y me siento frente a él. Estoy algo nerviosa. Como una adolescente. Las manos me traspiran y mi corazón está agitado. -Hola -Hola Bruno. Se para para acompañar mi silla. Se lo agradezco. Después vuelve a su asiento justo frente a mí. -Soraya gracias por venir. Quiero que escuches mi versión -Bruno –Interrumpo- No vine a escuchar nada. Sólo quiero que me des el divorcio, así cada uno sigue su camino. -No voy a darte el divorcio. Necesito que me escuches. -Siempre te escuché y siempre me mentiste. No entiendo ¿Para qué seguir con esto? ¿No es mejor que seamos libres? Así ninguno de los dos se lastima -Soraya… -Su voz se quiebra y me estruja el corazón. -Está bien. Te escucho. Pero no te garantizo que pueda perdonarte. Me lastimaste mucho. -Gracias Pasan unos segundos de silencio incómodo. -Aquel día Violeta me pidió que nos viéramos para cancelar el contrato porque al estar casado con vos era un problema para ella. Yo sólo me reuní para eso. Nunca pensé en engañarte. -¿Por qué te tomaba de la mano? -No sé. Quizás te vio entrar y aprovechó para que te enojaras. -Igualmente. Ella lleva un hijo tuyo. No quiero interferir. -Soraya. Sos el amor de mi vida ¿Pensás que haría una estupidez cómo esa para echar por la borda todo lo que luchamos para estar juntos? -No sé. La verdad… Mi silencio e incertidumbre le da valor para continuar. -Pensemos un poco en frío. Tal vez, ella organizó todo esto para que nos encontraras así. -¿Y cómo iba a saber ella que yo iba a pasar justo por ahí? -Tal vez no lo sabía. Tal vez tenía otros planes y tu presencia hizo que los cambiara a último momento. Sabés que Violeta es una mujer manipuladora. Además haría cualquier cosa para que yo me quede con ella. En ese momento mi mente hizo clic ¿Y si de verdad todo esto era obra de esa mujer? Porque ahora Bruno está solo para ella. -Ok. Supongamos que todo esto fue orquestado por esa chiflada, ¿qué hacemos? -Por el momento seguir fingiendo que estamos separados. Mantenemos distancia y frente a todos, mientras voy a poner a investigar a alguien de confianza para dilucidar todo esto. -Me parece bien. -Una cosa más, no le cuentes a Ulises. Violeta y él son muy cercanos, puede que se le escape. Ya sabés que es muy hábil para engañar y sacar información. -OK. Dejamos nuestras diferencias en standby ¿Cómo nos comunicamos? Bruno piensa por unos minutos. -Podemos usar a Scott o a Kennet como mediador. Ellos siempre estuvieron de nuestro lado. -Bien. Después hablo con ellos. -Mientras vas a tener que hacer de cuenta que seguís enojada conmigo, y me voy a arrepentir de lo que voy a decir pero creo que es necesario, vas a tener que mantener algún tipo de relación amorosa con alguien más para que todos piensen que ya no tenemos nada que ver. -¿Por qué? Puedo seguir con mi vida sin necesidad de meterme con un hombre. -Soraya. Por un largo tiempo vamos a estar separados. Sabés que yo cumplo mi contrato con Violeta, aunque no tengo sexo con ella. Nadie va a creer que vos no quieras estar con alguien más. -Ok. Ok. Escucho sugerencias. -Esto te va a sonar increíble. Pero creo que Ulises es el mejor candidato. Desde un principio se notaba que le gustaste. Seguro ahora que estamos distanciados va a tratar de acercarse. Además, confío en él. Sé que nunca va a lastimarte. Aunque preferiría que no lleguen a mayores, no puedo ser necio de creer que Ulises no va a tocarte ni un pelo. Lo conozco muy bien. Pero prefiero malo conocido que bueno por conocer. -¿Estás dispuesto a saber que pueda pasar algo con él? -Preferiría no saberlo. Lo que hagan que quede entre ustedes. Te repito. Todos tienen que creer que estamos separados. -Pero en ese caso, vos también podrías llegar más allá con Violeta. -Esa mujer no me provoca nada más que desprecio. Sólo cumplo el contrato y nada más. -Está bien. Prometeme que este tiempo que estamos separados es como si no estuviéramos casados. -Te lo prometo. -Entonces quiero que te diviertas, que disfrutes de todo. Lo que pase desde ahora hasta que volvamos a estar juntos es tiempo muerto. Sin recriminaciones. ¿Ok? -Me parece bien. Conversamos por unos minutos más, disfrutamos de un almuerzo ameno y al terminar nos saludamos como si fuéramos una pareja que se acaba de separar en buenos términos. Tengo que admitir que me encantaría abrazarlo y saborear sus labios. De sólo pensarlo se me acelera el pulso. Creo que a él le pasa igual, porque sus pupilas están dilatas y con un brillo particular. Él vuelve a la oficina, siempre fue más controlado que yo. Menos mal. De seguir un ratito más juntos estaríamos en una cama. Por mi parte vuelvo a llamar a Tamara para pasar por su casa. No quiero volver a casa de Ulises porque mi lívido está por nubes y ese hombre tiene algo que me incita a pecar. Para mi suerte mi amiga me dice que pase por su casa. Paso la tarde con ella y le cuento todo lo que hablé con Bruno. Sé que ella no va a decir nada. Confío ciegamente en mi amiga. Me aconseja que tenga cuidado. Ulises no es un hombre al que se pueda engañar fácilmente. -Por favor Tamy, los hombres son todos fáciles de engañar. -No Sory. Hay hombres a los que no se los puede engañar. -No me vas a decir que mi hermano Andrew no es fácil de engañar -No. Él es muy inteligente. -En un mundo paralelo puede ser, en este ni en sueño. Recordá cómo hicimos para que se fije en vos. -Sory, eso fueron casualidades. -Nada de casualidades. Recuerdo cómo me pediste aquel día de los parapentes que los deje a solas para poder hacer que él se anime a declararse. -Nunca te pedí eso. -Tengo que admitir que no pensé que, ese tarado, no se daría cuenta de lo loca que estabas por él. Pero sí que se dejó enredar en tu tela araña. Si se notaba con sólo verte cuando lo mirabas lo enganchada que estabas -Soraya… -No me olvido más esa cara de enamorado que puso mi hermanito. Tan machito y autoritario que se cree, rendido a los pies de mi amiga. -Soraya creo que no es tan así. -Es como te digo, todos los hombres son unos cavernícolas, machistas, ególatras y tarados. -Soraya… -Sí Tamy. Mi hermano también. Es hombre, así que es todo eso. -Así que soy un cavernícola, ególatra, machista y tarado -¡Mierda! –Susurro- ¡Por qué no me dijiste que estaba atrás mío! –Le gesticulo a Tamara. Ella solo me sonríe. -¡Hola Andrew! ¡Qué gusto verte hermanito querido! –Me paro para abrazar a mi adorado hermano -Mentirosa. Nunca creí que pensaras así de mí. Me ofende. -No seas tan sensible. Sólo es una conversación entre mujeres. -¿Así que fui engañado por ustedes para terminar en una relación? -No, no es tan así. Sólo necesitabas un empujoncito y bueno… -Voy a guardar en mi mente esa declaración tuya para usarla en un mejor momento. Ahora me interesa saber lo que pasa con tu esposo. Sin más remedio, le cuento a mi querido hermano todo mi drama. Él me da su concejo más honesto y todo su apoyo. También se va a poner a investigar un poco, para ver en qué me puede dar una mano. Él también piensa que algo turbio hay en todo esto. Después de cenar, me pide un taxi para que vuelva a mi casa temporal. En el viaje no puedo dejar de pensar en lo que Bruno y yo prometimos ¿Será que no me va a recriminar el que esté con otro hombre? ¿Puedo yo no echarla en cara que se haya acostado con otra mujer? ¿Podré yo estar con otro hombre como con él? Como dice el dicho, ojos que no ven…
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR