La molestia de Brandon Brady ante el inesperado viaje de su hijo Fred
–Hijo aquí tienes los boletos de avión. Para complacerte compré los boletos de Susan. Ambos podrán viajar a Paris. Aunque no he estado de acuerdo con vuestra relación, no me ha quedado más remedio que ceder ante tu exigencia. Sabes que Susan a pesar de no ser una mala chica, no está a la altura de nosotros. Debes buscar una jovencita de nuestro entorno social y económico. Una mujer que te represente dignamente ante nuestras amistades y ante la sociedad de esta ciudad–.
– Padre al diablo con tus prejuicios, no me importa nada de lo que dices. Gracias por los boletos para volar a Paris. Pero ya es tarde, he planificado viajar por tierra con Susan y un grupo de amigos. Viajaremos por gran parte del país. Regresaremos en un mes aproximadamente–.
– Fred no estoy de acuerdo con la idea de viajar por carretera, hoy en día es muy peligroso transitar por nuestro país en auto. Últimamente nuestras vías se han visto plagadas de inseguridad. Sé que eres muy parecido a mí, cuando tomas una decisión no echa para atrás, por eso te digo que trates de pasar desapercibido a los lugares que visiten. Nadie por nada del mundo debe saber que eres Fred Brady–. Le dice Brandon visiblemente molesto a su hijo.
Fred de 20 años, rubio y de cuerpo atlético como su padre. Con los ojos azul intensos heredados de su madre más tranquilo le dice: –Padre viajar en mi Porsche no va ser posible, ya que viajaremos cinco personas. Necesito que me prestes la furgoneta del abuelo, se lo mucho que usted la valora y cuida, pero nuestro viaje será más cómodo viajando en ella–. El señor Brady hace un gesto con su cabeza negando el pedimento de su hijo. El millonario cuida la furgoneta de su padre celosamente, no se la presta a nadie. A veces la saca a dar un paseo por la ciudad. Es muy antigua pero la conserva como si fuera un auto último modelo. –Hijo prefiero comprarte mañana mismo una furgoneta nueva para que viajes en ella, la de mi padre no será posible que te la lleves, aunque se encuentra operativa no creo que sea conveniente que ustedes viajen en ella–.
–Gracias por la confianza padre, siempre me hablas como si yo todavía fuese un niño. Me he convertido en un hombre en sus narices y todavía no se ha dado cuenta–. Brandon Brady se queda pensativo, él sabe que debe comenzar a confiar en su único hijo, al fin y al cabo, el será en un futuro, su sucesor.
Algún día no muy lejano este joven deberá manejar el imperio económico de la familia. Su padre a veces reniega al pensar que le hubiese gustado que su hijo fuese más formal y que tuviese más madurez y sentido de responsabilidad. También está consciente de que es tan solo un joven que está comenzando a vivir la vida. Con algo de inseguridad acepta que ha llegado el momento de darle su voto de confianza Fred.
–Está bien hijo, podrás llevarte la furgoneta del abuelo, sé que la cuidaras como si fuera yo–. Fred satisfecho con la actitud asumida por su padre, le abraza cariñosamente, últimamente ambos han estado algo despegados. Brando Brady es un hombre al que no le sobra el tiempo. En ocasiones él y su hijo no se ven durante días. Fred vive solo en un lujoso apartamento. Su padre desde el día que Fred se instaló en su nuevo apartamento, no volvió a pisar la propiedad de su hijo.
–Fue un error venir a este viaje, pero también sé que no aguantaría estar sin verla por mucho tiempo, me acobardé y esa es la maldita razón por la que me embarqué en esta travesía, solo un tonto como yo se enamora de la novia de su mejor amigo, tantas mujeres para ver y disfrutar y yo encaprichado con un imposible… Nada, igual voy a pasarla bien, no tiene sentido arruinar el momento. A veces pienso que no es normal lo que siento, la quiero cerca de mí de cualquier manera, no puedo evitarlo. No tengo idea de cómo va a terminar todo esto–. Medita Marcus Drasler mientras observa el paisaje a través de la ventanilla del puesto trasero de la furgoneta., El es un joven de alta talla y de cuerpo atlético, de cabello n***o, largo y ensortijado, de grandes ojos café. Marcus es el mejor amigo de Fred.
Fred Brady mientras conduce conversa con su novia Susan de 19 años, la pareja tiene una relación desde su adolescencia. Los acompañan sus tres amigos, Jesica, Carl y Marcus. El grupo de amigos han planificado desde algunos meses atrás un largo viaje de vacaciones. Es el año 1.970, la rebeldía de la juventud y los grandes cambios que ocurren a nivel mundial hacen que sean tiempos de transición en todos los sentidos. El grupo de jóvenes quieren pasarla bien en el aventurado viaje. Ellos han terminado la escuela secundaria y luego del periodo de vacaciones tienen planes de ir a la universidad. El grupo de amigos están convencidos de que sus vidas tomaran caminos distintos una vez que regresen a su natal ciudad de Santa Clara.
El viaje planeado por carretera dura aproximadamente dos días, por lo que el grupo de amigos deberá realizar más de una parada en el largo trayecto para descansar y tomar algún refrigerio. En realidad, el itinerario del viaje no lo planificaron concienzudamente como suele ocurrir cuando se requiere viajar grandes distancias. Los jóvenes transitan por vías que ninguno antes había recorrido, para ellos resulta ser más entretenido ir a lugares que nunca antes han visitado. Susan que viaja en el asiento delantero al lado de su novio, le dice al grupo:
– ¡Qué bonitos paisajes se ven por estos lados!, el verdor de los campos es muy intenso, además el azul del cielo es tan radiante que parece un gran mural de pintura–. Así es, le dice Jesica a su mejor amiga–. Estoy maravillada con los lindos parajes por los que transitamos, me encanta viajar, aunque no he tenido la fortuna de hacerlo a menudo, tristemente he viajado muy poco, en un futuro quisiera conocer mi país de extremo a extremo, luego me gustaría ir más allá de nuestras fronteras, ese es mi gran sueño–.
Marcus que es el único que viaja sin pareja les dice a sus amigos: –A mi particularmente me gustaría ir a vivir a un país donde haya pobreza, quisiera alistarme en algún grupo de ayuda humanitaria, esa gente necesita de personas que ayude en muchos aspectos, no solo en la parte alimentaria sino también en la parte de educación, hay altos índices de analfabetismo en esos lugares y mientras esa situación continúe, esos países nunca podrán salir adelante–.
–Así es amigo –, replica Carl a Marcus.
Marcus fue el mejor de su clase, a pesar de su extraordinaria inteligencia es un joven algo inseguro, también suele ser muy divertido cuando se lo propone y ni hablar cuando está bajo el efecto del alcohol.
El viaje sigue sin novedad, los jóvenes han realizado dos paradas para comprar algunos emparedados y refrescos, además han surtido combustible. En el trayecto hay momentos donde todos van en silencio, solo oyen música del momento.
–Debemos ir pensando donde pasaremos la noche–, les dice Fred a sus amigos–. Llevamos más de diez horas de viaje y está anocheciendo–. Fred va agotado y en estado de somnolencia, le ha rendido el desplazamiento por la carretera, a pesar de viajar en la antigua furgoneta.
Es de noche, luego de cerca de nueve horas de conducir Fred está agotado, quiere detenerse en el primer poblado que consiga en el camino para instalarse y descansar. Carl al darse cuenta que él no quiere seguir conduciendo le dice:
–Amigo déjame conducir, llegaremos hasta un poblado que se llama El Descanso, no falta mucho para llegar a ese lugar–.
–Está bien Carl, sigue conduciendo hasta ese poblado–, le dice Fred a la vez que detiene el auto y pasa al puesto de atrás. Carl rápidamente se pone al volante y arranca la furgoneta. Emocionado le dice al grupo: –Siempre quise conducir una de estas. ¿Fred que diría tu padre si me viera conduciendo su preciado tesoro? Todos ríen de lo que dice Carl. Fred se encuentra tan cansado que ni siquiera piensa lo molesto que se pondría su padre.
Han pasado cerca de dos horas desde que Carl conduce, – Usted dijo que no faltaba mucho para llegar al poblado de El Descanso–, le dice con cierta molestia Fred– Falta muy poco Fred–. Dice Carl muy tranquilo.
Luego de conducir por un tiempo más se observa una valla, la misma indica que es un desvío hacia un pueblo llamado El Descanso, Carl se desvía del camino principal hacia la vía que los llevará hacia el pueblo, sus acompañantes duermen, solo Marcus va despierto, el joven no ha pegado un solo ojo durante el viaje.
Carl conduce lentamente y con mucha precaución por las solitarias calles del poblado, luego de un rato observa un aviso de hotel, se detiene y desciende del auto para dirigirse al hotel a buscar información. De repente Jesica despierta, – ¿Dónde estamos? –.
– Hemos llegado a un pueblo llamado El Descanso, Carl ha ido al hotel–, le dice Marcus a Jesica.
–Me he quedado profundamente dormida y eso que no me he tomado ni una copa, pareciera que he dormido por días–, el grupo de jóvenes ríen de lo que ha dicho Susan.
–Bajemos del auto, ya no aguanto las piernas, dedo caminar y estirarlas un poco–, le dice Marcus a los demás.
–Es muy oscuro y solitario este poblado, además este hotel no tiene buena pinta–, les comenta Jesica–. Susan interviene: – Pues veremos que nos dice Carl, estoy muy cansada, quiero comer y tomar una ducha caliente, eso es lo que me hace falta en este momento–.
– Susan yo lo que quiero es beber unos tragos y pasarla bien, ojalá y en este lugar haya un bar, el viaje es para divertirnos, no para dormir en un aburrido pueblo como este–, le dice en un tono animado Marcus al grupo.
Aunque Carl no es novio de Jesica, él tiene toda la intención de conquistarla durante el viaje, ella por el contrario no está muy segura de sus sentimientos hacia Carl, al parecer también le atrae Marcus, aunque Carl físicamente no es muy atractivo, tienen una personalidad que a las chicas les gusta. En cambio, Marcus es un joven bien dotado físicamente, su personalidad enigmática le llama la atención a Jesica. Ella antes de partir de viaje le ha dicho a Susan que estará abierta a corresponderle al primero que la aborde, siempre y cuando lo haga de manera adecuada. La joven ha estado sola por un buen tiempo y quiere un poco de acción.
Carl regresa al auto nuevamente y les comenta a los chicos que al parecer ese es el único hotel que vale la pena en este poblado.
– ¡Vamos! ¡Bájense…! Confíen en mí, entré a una de sus habitaciones y aunque no son la gran cosa son muy limpias, no hay más opciones, pasaremos la noche en este lugar, he tomado dos habitaciones, la de Susan y Fred y una triple para nosotros, mirando a Jesica les pregunta: –¿Les parece bien? Sucede que no hay más habitaciones disponibles.
–No tengo ninguna objeción con eso Carl, no creo necesario tomar otra habitación, podremos acomodarnos sin ningún problema los tres en una habitación–, le dice Jesica a Carl.
A Carl que tiene pretensiones de intimar con Jesica a pesar de ser hasta el momento solo amigo de la joven, no le ha gustado mucho la idea de compartir su habitación con Marcus. Él está seguro de sí mismo y piensa que seguramente habrá más oportunidades de estar en compañía de la joven más adelante, el viaje apenas comienza y nada lo va a desviar de sus intenciones de cortejar a la bonita y experimentada Jesica.
Fred y Susan entran en su habitación, Susan ya dentro le dice a su novio: –Esperaba algo mejor en nuestra primera noche Fred–.
–Lo sé Susan, esto es lo mejor que tenemos por ahora, cuando lleguemos a nuestro destino de seguro tendremos para escoger entre unos cuantos excelentes hoteles–, Susan esta rehacía a entregarse a su novio esa noche. –Tanto esperar para estar juntos por primera vez y nos hospedamos en esta pocilga, pues lo lamento hoy no será–, Susan tuerce los labios en señal de molestia.
En la habitación contigua Jesica, Carl y Marcus, conversan mientras observan la televisión, Jesica se encuentra algo incomoda a pesar de ser una joven sin prejuicios y extrovertida, ella a diferencia de Susan ya ha tenido varias experiencias con algunos hombres, así que de ingenua no tiene nada, es una joven muy atractiva y de un cuerpo voluptuoso. Carl quiere tener ese cuerpo entre sus brazos, sus firmes y redondeados senos desde hace tiempo lo traen de cabeza, esta jovencita se ha convertido en una verdadera obsesión para él.
Jesica ha entrado a la ducha. –Voy a dar una vuelta por el lugar–, le dice Marcus a su amigo Carl. Al salir Marcus de la habitación, Carl va rápidamente a la sala de baño, para su sorpresa al tratar de abrir la puerta no puede, resulta ser que tiene el cerrojo colocado. Carl insistentemente le dice a la joven que abra la puerta. –Soy Carl, Marcus se ha marchado, quiero que tomemos la ducha juntos–.
–Lo lamento Carl, ya estoy adentro y no voy a abrir, además así no son las cosas, debes saber cómo abordar a las mujeres, no es decir aquí estoy y ya–.
–Amiga quiero estar contigo desde mucho tiempo atrás, pensé que tú también lo deseabas–.
–A lo mejor Carl, pero de esa manera no, debe haber un cortejo antes, no puedes apresurarte de esa manera, ahora no es el momento, así no lograras conquistar a ninguna chica–, Carl se retira de la puerta del baño con su peor cara de aburrimiento y se va a su cama a ver televisión.
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