Riley terminó el día de cuidado con Ranger y azotó la puerta cuando ella misma se bajó. No le importaba nada de lo que sucediera con el verdugo. Se sintió ofendida de que el verdugo se comportase como si ella no importase. Riley no solo no rogaría por un beso de Knox, sino que tampoco lo haría con él. Se había acabado esa chica que hacía lo necesario para complacer a los demás con sus estupideces. Era momento de tomar el mando, y si Ranger no quería quebrantar una regla de abstinencia con ella, a Riley no le importaría, siempre que mantuviera su distancia. El problema sucedió cuando Knox, a diferencia de Ranger, si actuaría en base a la experiencia, y sabía que Riley no solo quería coger, sino que deseaba algo más, y aunque no se lo daría todo, la mantendría lo bastante interesada como par

