CAPÍTULO VEINTINUEVE

1109 Palabras

CAPÍTULO VEINTINUEVE Sentada en una silla junto a la ventana en su habitación, con las muñecas y los tobillos encadenados, Ceres finalmente dejó de intentar escaparse. Durante horas, se había esforzado por sacarse aquellas cadenas, para reunir la fuerza supernatural que a veces le proporcionaba su poder extremo, pero ahora no le quedaba otra cosa que la carne amoratada y la piel ensangrentada. Inquieta, intentando agarrarse al menguante rayo de luz de cordura que le quedaba, miró por la ventana a la serena capital. Sin embargo, ver cómo la paz descendía sobre la ciudad destrozada por la guerra era de poca ayuda, pues ella sabía que el engaño había traído esta paz. ¿Cuántas mentiras más flotaban en el aire, para evitar que se destruyera la infraestructura del Imperio? Ceres escuchó el re

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR