-¡¡¡Scotty!!!¡Sácanos de aquí!- gritó Kirk. Pero, capitán.
_¡Nada de presos! ¡Se cree en serio que es Jesús!, insistió Kirc.
-¡Pero no podemos desaparecer sin más!
-¿Por qué no?-Kirc estaba a punto de perder los estribos. - Porque está herido.
Kirc se quedó pensando: Scotty tenía razón, no podían dejar sólo a Joshua en aquel estado. Pero eso no le gustaba a Kirc.-¿Scotty?- ¿Sí, capitán? - Hay algo que siempre he querido decirte. -¿Qué? -¡Eres un incordio!
Observé a Joshua,que apenas se sostenía en pie y tenía el labio sangrando. - Seguramente querrás saber por qué estoy aquí, dijo en tono sereno.
No,¡no quería saberlo! No me interesaba saber de qué manicomio se había escapado.Por lo tanto, contesté: No hables,tienes que recuperarte. Te llevaré a casa de Gabriel.
-No hace falta, puedo ir solo- dijo Joshua, y confié en que fuera cierto: lo único que yo quería era alejarme de él cuanto antes. Anduvo dos pasos y se desplomó.¡Mierda!
Sven le había dado más fuerte de lo que yo creía.Lo sostuve todo el camino hasta la casa parroquial. He vuelto al mundo porque... insistió Joshua. - ¡Chist!
No quería oírlo.Con la locura que ya había en mí vida,mme bastaba y me sobraba,No me hacía falta añadir la suya.
LLamé a la puerta y Gabriel me abrió vestido con camiseta imperio.Una visión que me habría encantado ahorrarme.
Gabriel me ignoró, ver a Joshua de aquella manera le afecto profundamente.
-¿Qué le has hecho?- preguntó.
En el asalto número doce, le he propinado un magnifico gancho de izquierda- contesté mordaz.
-No es momento de impertinencias, replicó Gabriel, y su voz sonó infinitamente más severa que en las clases de confirmación. le expliqué lo que había ocurrido. Gabriel me miró furioso, me llevó aparte y masculló:- ¡Deja en paz a Joshua!
-Con mucho,mucho,mucho,mucho,mucho,mucho y quinientas veinticuatro veces más mucho gusto, contesté, también mascullando.
Gabriel entró a Joshua grogui en casa.Entonces me fijé en tres cosas muy extrañas. En primer lugar, Gabriel trataba a Joshua con la misma solicitud que un sirviente a su señor.En segundo lugar,Gabriel tenía dos cicatrices enormes en la espalda. Y en tercer lugar, oí una voz que decía !¡Qué pasa? y esa voz se parecía un montón a la de mi madre.
Me acerqué a toda prisa a una ventana, miré dentro de la casa parroquial y, efectivamente por allí andaba mi madre.En ropa interior.
_Entonces recuperé la sobriedad.
ENTRETANTO:
Gabriel llevó a Joshua a la habitación de invitados, le curó las heridas y, muy preocupado, lo veló junto a la cama hasta que se durmió.¡Por qué se había mezclado el Mesías con Marie? Gabriel no llegó a ninguna respuesta viable y acabó volviendo con la madre de Marie, que estaba acurrucada en la cama.Para un antiguo ángel, aquella visión era increíble: durante décadas, había deseado unirse a ella, y el sueño por fín se había hecho realidad. Se le escapó una sonrisa de satisfacción; los ángeles sabían de siempre que Dios tenía un curioso sentido del humor, pero hasta entonces el sentido del humor de Dios no se había desplegado en toda su amplitud para Gabriel: que la gente practicara el sexo siguiendo el principio de darle al serrucho era una broma exquisita del Todopoderoso.
Y una actividad maravillosa. Lo terrible era que el mundo pronto tocaría a su fin y las posibilidades de que la adorada de Gabriel entrara en el reino de los cielos tendían a ser nulas. Había intentado convertir a Silvia,pero ella había lamido el lóbulo de la oreja. Entonces, él había olvidado por completo que quería convertirla.
Sin embargo, aunque su gran amor consiguiera entrar en el reino de los cielos,Gabriel dudaba de que en el reino de Dios estuviera previsto aquel maravilloso mecanismo de sierra. - ¿Qué miras tan preocupado?- le preguntó la madre de Marie.
Gabriel le quitó importancia diciendo que todo iba bien y le dio un beso. - ¿Es por el carpintero?- Silvia no aflojaba; al fin y al cabo,era psicóloga.
Gabriel reflexionó: no podía ponerla al corriente de nada. No podía decirle que, antes de desplazarse a Jerusalén para la gran batalla entre el bien y el mal,Jesús quería estar de nuevo entre los hombres para ejercer una última vez su querido oficio de carpintero, que el Mesías había ido con ese objetivo a casa de Gabriel,porque era el ángel a quien Jesús más estimaba, y que que Gabriel había avisado a Jesús de cuánto habían cambiado los tiempos y de que estar entre los hombres no le depararía mucha alegría, pero que el Mesías era un tipo muy,muy terco, al que no podías hacer cambiar de opinión cuando se le habían metido algo en la cabeza ( los rabinos cantaban al respecto una canción de lamento en los templos). Y Gabriel tampoco podía confesar a Silvia que Jesús había tenido una cita precisamente con su hija.
¿Qué quería Jesús de Marie?
-¿Contestarás hoy a mi pregunta?- insistió Silvia.
Gabriel se volvió hacia con ella.
-El carpintero es un gran hombre, se limitó a decir. Seguro que no tiene la grande como tú, respondió mi madre sonriendo satisfecha, y Gabriel se puso colorado.
Una cosa estaba clara: en los días que le quedaban al mundo para continuar existiendo en su forma actual, seguro que no se acostumbraría a los comentarios picantes sobre su serrucho. Silvia empezó a besarle de nuevo. Sí, claro que le interesaban los problemas de Gabriel, pero hacía demasiado que no tenía a un hombre a su lado.Ya habría tiempo para conversaciones psicológicas.
Gabriel respondió respondió a sus cariñitos a medio gas.Pensaba en Joshua. Le esperaba una gran tarea.Tenía que erigir el reino de Dios en la Tierra. Y nadie podía molestarte. Aunque una persona tan normal y corriente como Marie no podía echar a perder el fín del mundo,¿no?
Entré medio grogui en casa de mi padre y me encontré con Swetlana. Iba descalza,llevaba un albornoz y estaba apoyada en el fregadero,tomándose un café en mitad de la noche. La imaginé durmiendo con mi padre. Le habría arrancado los ojos a mi imaginación.
-¿Qué ha sido ese ruido que se oía fuera? Parecía una pelea.- preguntó Swetlana.
Hablaba muy bien alemán.Teóricamente lo había estudiado, seguro que en la Facultad de Ciencias Aplicadas para cazar Maridos de la universidad pública bielorrusa.
Me Cabreé.¿Qué le importaba a ella de qué iba aquel ruido? ¿Por qué tenía que dirigirle la palabra? ¿Por qué no se había quedado en Minsk? ¿Por qué había caído el puñetero telón de acero? ¿Dónde se metían los regímenes totalitarios cuando realmente los necesitabas?
-Déjame en paz- contesté cabreada, y no te pasees por aquí con tan poca ropa.
Swetlana me miró enfadada.Le aguanté la mirada. ¡ a lo mejor así podía hacerla desaparecer! Supermán la habría fulminado con su visión calorífica. Eres muy maleducada- replicó. Me gustaría que cambiaras tu conducta conmigo.
De acuerdo, seré aún más maleducada-respondí. Quieres que me vaya de aquí- afirmó. Oh, no necesariamente; también puedes arder por combustión espontánea.
- Lo creas o no, quiero a tu padre.
-Sí,claro, y lo conoces desde hace tres semanas.- suspiré.
-A veces sólo hace falta un instante para enamorarse- replicó.¿Por qué me vino entonces Joshua a la cabeza?Aparté mis pensamientos del carpintero y le dije a Swetlana:
-Tú sólo buscabas a un hombre que te trajera a Occidente. -Sí, gracias a Dios, conocí a tu padre, Es un hombre maravilloso. Resoplé despectivamente. Y será un padre magnífico para mi hija. ¿TU QUÉ? - grité.
Mi hija.-¿TU QUÉ? -Mi hija.Ahora está en Minsk con su abuela.
-¿TU QUÉ? - Tienes tendencia a repetirte.
-¿TU QUÉ? - A eso me refería.
No me lo podía creer:¡mi padre también tendría que mantener a su mocosa! -Mi madre vuela hoy a Hamburgo con mi hija. - ¿La abuela también viene? - No temas, la abuela cogerá el primer vuelo de vuelta a Minsk.- No habría salido muy barato. La pequeña no puede volar sola. Y, mi madre trabaja en la Administración y sólo le han dado un día de fiesta.
-¿Y quién paga los billetes? -¿Tú qué crees?- contestó Swetlana con un deje de tristeza en la voz.
Lo tuyo no tiene nombre- mascullé.
-No tienes ni idea de cómo es mi vida- replicó Swetlana-. Y no tienes ningún derecho a juzgarme.
-Sí, lo tengo,¡es mi padre! - Intenté lanzarle una mirada lo más amenazadora posible. Swetlana respiró hondo y luego habló con una serenidad increíble posible.
- Comprendo que tengas miedo por tu padre.Pero yo nunca le haré tanto daño como tú a tu prometido. Tragué saliva, no podía replicarle nada. Swetlana salió de la cocina.Una vez en la puerta, se volvió.
- No juzguéis y no seréis juzgados.
Luego se fue. La seguía con la mirada, dispuesta a juzgarla, y a fondo.
A mí también me parecía tomar un café; tal como había ido la noche, hasta la cafeína me tranquilizaría.Pero entonces ví el cuaderno de dibujo de Kata sobre la mesa de la cocina.Había dibujado una nueva tira que me disuadió de golpe.
dice así: Kata: - Aquí pone todo el mundo sabe hacer algo mejor que los demás.
Marie:-Genial si se trata de tocar el piano.
Marie:-Correr los 100 metros lisos o dominar el Kamasutra.
Marie:-Una tormenta si se trata de batir el Récord de permanencia sentado en un piano.
Marie:-Bailar a lo tirolés...
Marie:- ...O parecerse a Oliver Kahn. ¡Ya sé hay una cosa que yo pedo hacer mejor que los demás.
Kata:-¿Y qué es, Marie?
Marie:- Enamorarse del hombre equivocado!
Dejé la tira de Kata.¿Era verdad? ¿Me enamoraba siempre del hombre equivocado?
Tumbada ya en la cama, mirando la mancha del techo para variar, pensé en los hombres de mi vida; en Kevin, el amasador de pechos: en Marc, en Marc, que me ponía los cuernos, y, sobre todo,en Sven. Nunca habría imaginado que pudiera ser violento. Aunque tenía cargos de conciencia porque su agresividad había estallado por mi culpa, de repente me sentí contentísima de haber puesto en pie polvorosa en el altar.
Joshua, en cambio,era muy distinto a los demás hombres;tan tierno,tan desinteresado y altruista. Y cantaba bastante bien. Lástima que estuviera pirado. Sentí curiosidad por saber qué clase de pirado era exactamente. Googleé en el portátil de mi padre y encontré dos artículos en la red sobre personas que se creían Jesús. Uno era un simple chalado. Su ilusión se quebró el día que saltó de un garaje para demostrar sus habilidades divinas.El otro era un pastor protestante de Los Ángeles que afirmaba ser Jesús para sacarles los cuartos a sus seguidores, y de ese modo se había hecho con cientos de millones de dólares.Cuando veías al líder sin escrúpulos de aquella secta, enseguida pensabas "En vamos a crucificarlo y averiguamos sí de verdad es Jesuscristo" Joshua no era de los que se aprovechaban de los demás con sus delirios.
Más bien pertenecía al grupo de los garajes.¿Qué lo habría trastornado tanto como para volverlo loco? ¿Quizás la muerte de su ex? Realmente pensaba más de la cuenta en un carpintero al que le faltaba más de un tornillo.
Volví a la cama, apagué la luz y decidí pensar en otras cosas que no fueran Joshua...y su voz maravillosa... y su risa alucinante...y su carisma...y aquellos ojos... aquellos ojos... aquellos...¡Oh,mierda!
Intenté pensar en otra persona. En un hombre increíble George Clooney, por ejemplo, buena idea, el mejor actor del universo conocido...Pero no tenía una risa tan alucinante como la de Joshua...ni unos ojos tan alucinantes... y aquellos ojos...
¡Oh, Dios mío, ni siquiera George Clooney podía distraerme de pensar en Joshua!
Sólo me quedaba una posibilidad, pensar en Marc. Después de todo,lo que aún sentía por él me había impulsado a dejar plantado a Sven en el altar.Pensé en Marc... en su físico...en su carisma...que no se podía comparar con el de Joshua...porque Joshua tenía una voz más alucinante...y a aquellos ojos... aquellos ojos...ojos...ojos...
- Joshua, con unos ojos más puros diferente a todos los hombres; yo declarará una de las verdadera y buenas cosas que en mí espíritu,único, suave,amante del bien, perspicaz sonaba en mi alma...!
¡Oh,no! Joshua estaría loco,pero ni siquiera Marc podía quitármelo de la cabeza.Mi hermana tenía razón si alguien podía enamorarse del hombre equivocado,ésa era yo. Ilusionada de alguien quién pensaba en otras cosas con mejor pensamientos de vida.
Marie le llegaba a sus pensamiento, por la tira que mi hermana Kata, y el de meditar que mis acto de vida y llevar las cosas; Kata sin querer buscaba la manera que razonará, madurará en las acciones de mi persona; pero yo aún soñaba que el hombre perfecto!!!, se encontraba en este mundo de algún modo me dejaba por arrastrar, por el deseo de amar a Joshua.