¿¿¿Jesús???- A Kata le dio un ataque de risa durante el desayuno y yo me enfadé por haberle contado la cita del día antes. Al cabo de un minuto largo,por fin paró de reír y, de repente, me miró más seria que un palo-.¿Ya te has hecho el test del embarazo?
-¡No me acosté con él!- contesté indignada. Pero bien que existe la inmaculada concepción, dijo Kata,y volvió a troncharse de risa. Le tiré un panecillo, y una cuchara, y un huevero. No paró de reír hasta que cogí el tarro de la mermelada. - No tiene gracia- refunfuñé.
-No, claro que no-resopló Kata, y se echó a reír de nuevo. Cuando por fin se calmó, un panecillo para untarlo y torció el gesto.Volvería a sentir punzadas en la cabeza.
-Hoy no es por el vino- afirmé preocupada. - Que sí.¿Cuándo te toca ir a revisión? -pregunté. Dentro de tres semanas.¿No puedes adelantarlo?- No pasa nada. -¿Y si pasa? - Tenía mucho miedo por ella.
-Entonces- Kata sonrió burlona- tu Jesús me curará. Le tiré otro panecillos a la cabeza. En aquel momento llamaron, lo vimos por la ventana de la cocina: Joshua estaba en la puerta con su caja de herramientas. Hablando del Mesías..., se burló Kata,; y tomó un sorbo de café.
¿Tendré que oír chistes de Jesús todo el día??.- quise saber. -También podrás leerlo en las próximas historietas- contestó Kata. Volvieron a llamar.- ¿No vas a abrirle la puerta al hijo de Dios?- me preguntó.
-No,voy a sacudirle a la hija del urólogo- dije sonriendo, con más acritud que dulzura. Tanta furia no le gustaría a Jesús- criticó Kata. Cogió el Malente Kurier, el periódico de donde yo aún tenía cinco días de fiesta, y dejó que yo me encargara de ir a la puerta.Mi padre no podía abrir al carpintero. Había ido con Swetlana a buscar las mocosa al aeropuerto de Hamburgo. Me levanté suspirado, fui hacia la puerta de casa, abrí y me quedé asombrada con lo que vi: ni ojo a la funerala ni rasguños,ni labio hinchado.
-Buenos días,Marie - me saludó.
Saltaba a la vista que se alegraba de volver a verme. Y su sonrisa afable hizo que me temblaran las piernas. Estoy listo para echar unos clavos- dijo contento. Oír el ataqué de risa que acababa de darle a Kata. Cerré la puerta de la cocina y le dije a Joshua: -No sé si será una buena idea. -No crees que yo soy Jesús- afirmó.
¿Por qué no podía decirme simplemente "El numerito de Jesús fue un chiste malo. Lo hice porque soy un fumeta "? Yo podría vivir muy bien con eso. Y podríamos haber construido un futuro juntos. Te falta fe- observó Joshua, siendo realista; y ati una camisa de fuerza, pensé.
-Pues si eres Jesús- dije irritada, salta de un garaje.
-¿Qué?-Joshua estaba levemente sorprendido. O convierte el agua en vino o camina sobre las aguas de un lago o transforma un lago en vino y haz feliz a la gente. O procura que haya dulces que sepan a algo- le reclamé.- Creo que no acabas de entender por qué suceden los milagros- respondió severamente. Luego pasó por delante de mi conteniendo la ira y subió por las escaleras hasta el primer piso.
¿Qué se había creído, sermonearme a mí de aquella manera? Me habría encantado tirarle un tarro de mermelada a la cabeza. Y luego lamerle la mermelada del cuerpo.
Uf, mis hormonas saltan de excursión con sólo verlo. ¿Tenía que seguirlo? ¿O sería mejor mantenerme alejada de él? ¿Y hacer cosas tan tontas como poner mi vida a flote de nuevo? ¿Meditar quizás en la posibilidad de cambiar de trabajo y de descubrir,examinando la realidad, que con mi currículum no podía conseguir un empleo mejor? Me decidí por la mejor opción: descolgarme por casa de un amigo.
Michi, tenía un videoclub, su vida amorosa era igual de desastrosa que la mía y, antes de conocer a Sven, yo pasaba casi todas las tardes con él. Cuando cerraba el videoclub, a las nueve de la noche (bastante tarde para lo que era la vida nocturna de Malente), nos cebábamos siguiendo una dieta de pizzas a domicilio, patatas chips y Coca Cola light, mirábamos DVD y no parábamos de soltar comentarios como:
- Ahora Leonardo se congela.
-Qué no hubiera ganado el billete para el Titanic. Mira...Kate acababa de soltarlo...
...y él se ahoga en el mar helado.
-Me parece que el mensaje del Titanic es: a veces hay saber soltar.
Mientras sorbía un café en el mostrador del videoclub, se lo conté todo sobre Joshua a Michi, gran conocedor de la Biblia. Sólo me callé minucias irrelevantes como que albergaba sentimientos por el carpintero. Por Michi me enteré de que las hermosas palabras que Joshua había dicho junto al lago sobre el tema de - "No te preocupes y vive", también aparecían en la Biblia como pronunciadas por Jesús.Asimismo, me enteré de Yejoshua era la versión hebrea de la palabra latina Jesús y que Joshua era la versión anglosajona moderna del nombre.
Para ser un loco, tu carpintero está muy bien informado- opinó Michi elogiosamente.
-O sea que es un loco profesional- contesté
-Exacto.Y los profesionales siempre son dignos de admiración, si necesitas ayuda..., empezó.
-Seguro que no me tumbo en tu diván - la interrumpí.
Ya, claro, yo tengo la culpa de todos tus problemas porque me divorcié- contestó lacónica, y yo asentí con la cabeza,totalmente de acuerdo-, Sabes, Marie, llega una edad en la que tienes que dejar de echar la culpa de todo a tus padres. Y tienes que coger las riendas de tu vida.- ¿Y cuánto se llega exactamente a esa edad?- pregunté mordaz.
A los veinte- dijo sonriendo burlona.Y, mientras se iba, añadió-:Pero si algún día necesitas ayuda psicológica,puedo procurarte un buen terapeuta. La miré mientras se iba, sus maneras arrogantes siempre me ponían tan furiosa que preferiría procurarme un buen asesino profesional.
Cuando entré en el despacho de Gabriel, volví a ver la Santa Cena y me di cuenta de que Jesús tenía realmente cierto parecido con Joshua, incluso más que con uno de los Bee Gees. Aquello era un poco inquietante, por algún motivo, Gabriel se estaba dedicando a tachar todas las citas de la semana siguiente:Sin levantar la mirada de su agenda, me preguntó:
-¡Qué, quieres volver a casarte?
Después de treinta años sin duda sin una sola risa en sus sermones,Gabriel aún no se había enterado de que su sentido del humor era nulo.
Yo... quería preguntarle una cosa. De Joshua. Gabriel levantó entonces la vista y me miró severamente, pero yo quería saber y, armándome de valor, balbuceé: -Me... dijo que era Jesús.¿Está...loco?
Gabriel contestó con otra pregunta.
-¿Qué quieres de él? Gracias a Dios, estaba sobria y no contesté "echar un clavo".
-¿Está loco?- repetí la pregunta. No, no lo está.
-Entonces, ¿Por qué dice mentiras? -inquirí
Gabriel no hizo ni caso de la pregunta.- Marie, Joshua nunca corresponderá a tus sentimientos- se limitó a decir.
¿Por qué?-pregunté, sin darme cuenta de que con ello admitía que sentía algo por Joshua.
-Créeme, ese hombre no se encontrará de una mujer- aclaró Gabriel con determinación. Y yo pensé "Dios mío, ¡Joshua es homosexual!"
Al llegar a casa, me bullía la cabeza: Joshua me había hablado de otra mujer; entonces ¿podía ser homosexual? Pero, por otro lado, seguro que los palestinos lo tienen difícil para salir del armario,puede que tan difícil como para ser futbolistas de encima a una mujer, prefieren decirle "Soy Jesús" a "Me gusta ponerme ropa interior de color rosa"
Kata había salido, o sea que no podía explicarle mis sospechas. Así pues, subï directamente al desván para ver a Joshua. Estaba serrando un puntal de madera nuevo y cantaba uno de sus salmos. Dejó de cantar al verme y me miró con más dulzura que antes, su ira se había esfumado. Empecé sin más rodeos la operación "interrogatorio discreto".
Dime, Joshua...En tu país,¿también cantabas tus salmo solo?
Joshua me miró sorprendido y luego contestó:- No.
¿Y con quién lo cantabas?- Tenía amigos. - ¿Hombres?- Sí,hombres.
¿Homosexual, pues? me, pregunté.
-¿Querías a alguno de ellos?- dije, poniendo toda la carne en el asador, Los quería a todos. ¿A todos?,pensé horrorizada. ¿Y cuántos eran? Doce, respondió Joshua,
¡Hala! Pero... no con todos a la vez- dije, cortada y con una risita. Pues claro que sí.
¡Oh, Dios mío! eran gente normal, pescadores, un recaudador de impuestos... ¿También había sido amante de un recaudador de impuestos? Qué variopinto es el mundo.Tragué saliva y jugué la última carta:
Pero- "entonces,¿quién era María? Joshua se dio cuenta de mi desconcierto y preguntó-¿Crees que me unía a esos hombres una forma de amor carnal? No,no,no,no...repetí como un loro, pero era imposible mentir mucho rato a aquel hombre, No, no,no,no...Sí admití con timidez. Joshua soltó una carcajada.Tembló todo el desván.Esa vez, su risa no me pareció tan maravillosa.
De repente oímos el grito de una criatura abajo,Joshua dejó de reír y escuchamos atentamente. Tenemos que tender a la niña en el suelo-oímos decir a Swetlana por el hueco de la escalera.
Es su voz se percibía claramente la preocupación,Joshua y yo bajamos a toda prisa y vimos a Swetlana en el pasillo, sujetando con ayuda de mi padre a su hija de ocho años, que se agitaba en el suelo.La niña, rubia delicada, sufría un ataque de epilepsia.tenía fuertes convulsiones y espuma en la boca.
-¿Le duele mucho?-preguntó mi padre preocupado.
No grita de dolor, es porque le cuesta respirar- explico Swetlana, que intentaba permanecer tan tranquila como era posible, los taques suelen durar dos minutos- añadió.
Mi padre asintió, sujetando con ella a la niña para que no se golpeara y no se hiciera daño:Joshua se acercó y se inclinó sobre la pequeña temblorosa. -¿Qué pretende?- le preguntó Swetlana con agresividad, se notaba que aquella madre participaría incluso en un campamento de Kun-fu por su hija.Y probablemente lo ganaría.
Joshua no contestó, se limitó a tocar a la niña; la pequeña dejó de temblar al instante. Abrió los ojos y sonrió contenta, como si no hubiera pasado nada. La niña está curada. Swetlana y mi padre miraban asombrados a la niña. Y yo, aún más asombrada, a Joshua.
Marie, con su serenidad, sorprendida de todo lo ocurrido no podía aceptar las cosas que no quería cambiar; de veer a su padre consolando en la angustia y el dolor de un ser inocente ;que iba imaginar ella la actitud y el amor de su padre ante esta situación.
Joshua, solamente la fe en Dios te da el poder suficiente para lograr lo que te propones todos los días de la vida: por eso queremos guiarte en esa obra , que te ayudará a comunicarte con Dios, a expresar tus sentimientos hacia él, en cualquier momento y lugar. Pues él nunca esta ocupado para escucharte y conceder la solución a tus tristezas brindando consuelo, arrullando tu corazón.
Marie, en más no duro siempre tu enojo, sino que fueron aterrados por un breve tiempo para escarmiento, recibiendo luego una señal de salud.