31

1068 Palabras

    Después del beso me quedé como atontada. Joshua también. Estuvimos un buen rato mirando fijamente el lago. Ya no éramos Marie y el Mesías. Eramos simplemente dos treintañeros confundidos.     -Perdona,perdona, no ha sido una buena idea por mi parte-balbuceé finalmente.     -Una idea disparatada- confirmó él con voz insegura.     -La idea más disparatada del mundo- añadí por mi parte.     -No, ésa fue la ocurrencia de Pedro de que él también podía caminar sobre las aguas.-Joshua esbozó una sonrisa.     Sí, sonrió.Levemente, pero sonrió.¿No estaba enfadado conmigo?     -¿No estás enfadado conmigo?     Titubeó un poco y luego dijo:     -No,no lo estoy.     ¡No lo estaba!     ¿Qué significaba eso? ¿Le había gustado el beso?     ¿Quería más?¡Yo sí quería más!Pero¿debía desafiar m

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR