Entretanto Satanás estaba a la puerta de la consulta donde Kata había pedido hora urgentemente porque casi hacia veinticuatro horas que no le dolía nada. El príncipe de las tinieblas ya no se paseaba como George Clooney, sino como la esbelta diva negra del soul Alicia Keys. Sabía que así se aproximaba más al ideal de belleza de Kata. Aunque ya poseía el alma de la dibujante, quería causarle una impresión muy seductora, puesto que seguía teniéndolo fascinadísimo. Si vencía en la batalla final a lo mejor podría sentarse junto a él en el trono que pensaba construir con los huesos del Mesías. -¡Eh, tú, choco! Satanás dejó de concentrarse en sus pensamientos. Dos skinheads adolescentes se le acercaron. Normalmente, los idiotas de los skin eran uno de sus grupos de meta, y tener q

