Habíamos estado unos minutos solos los tres, la madre de Isaac, le preguntaba sobre cómo iban sus papeles. El no abundaba mucho en el tema, hasta donde me había dicho él y hasta donde me había dado cuenta; a ella no le interesaba mucho que a él le fiera bien. Solo lo quería de vuelta en la cabeza de la familia y los negocios. De pronto la puerta se abro con un pequeño alboroto. Era un joven, yo diría que no tenía más de 23 años; lo acompañaban dls mujeres a ambos lados. Él era una versión más joven de Isaac, aunque tenía el cabello cabello ligeramente más rubio. Sus ojos eran del mismo verde, era mucho más delgado que Isaac y le faltaba su musculatura. Pero tenía en sus ojos una despreocupación común en la de los jóvenes de su edad. Las mujeres que lo acompañaban, iban vestidas vulgarment

