Capítulo 2
Mi rostro se sonrojo por la vergüenza del momento, los tragos de mi cabeza se fueron a los pies, quitando a la borracha valiente, no era capaz de mirarlo a los ojos, pero pensé en el nerd de la escuela, esa imagen cobro sentido en mi cabeza que levante con prepotencia.
— Lo que escuchaste, tu no deberías ser el soltero del año, dudo que una mujer quiera estar con un nerd perdedor.
Mis palabras fueron rudas e infantiles, lo acepto, solo no quería sentirme por debajo de un hombre una vez más, tenía nervios pero no sé los iba a demostrar.
— Por lo menos ahora tengo dinero por mi trabajo, inteligencia y esfuerzo, no soy un parásito que vive de lo que me den mis padres, no sabes nada de lo que significa la palabra "mérito" pero respondo tu pregunta, yo tengo una entrada V.I.P como soltero del año y tu ¿Como solterona?.
El tono soberbio en que Dalton dijo aquello me causo una terrible frustración, las risas de las personas que estaban alrededor fueron suficientes para que alzará mi mano y le diera una buena cachetada.
El solo se siguio riendo mientras seguridad se acercaba para detenerme, había herido a su invitado estrella, los flashes empezaron a iluminarme, no era tan conocida en el mundo de la farándula, pero si mi padre y empecé a imaginar los titulares.
—¿Estas bien amor?— pregunto la mujer con la que estaba, creo que si hubiera conocido al Dalton nada guapo y sin un centavo no estaría allí dándole besos.
— Tenemos que entenderla, la menopausia puede afectar a las mujeres y cambiar su humor — odiaba escuchar como los demás se reían de mi, mientras Dalton entraba triunfador al lugar.
—¡Idiota!— le grite mientras seguía mi camino con la cabeza agachada.
No me iría así, me quite el otro zapato y se lo lance en la cabeza, el golpe fue fuerte y certero, salí corriendo como una niña al terminar una travesura.
No se hasta que horas camine por la calle, pero encontré una fuente y caminé por el borde mientras se mojaba mi ropa y cuerpo.
Todo me dolía, pero lo que más me preocupaba era que pensarían mis padres de mi, siempre quise que me vieran como la hija exitosa y no la fracasada, ahora me ganaba ese título que Dalton vociferaba como un triunfo , el de solterona.
Amanece....
Abrí los ojos y ya estaba dormida en una habitación, recuerdaba algunos flash pero casi todos de la discusión con Dalton.
Ahora estaba en un departamento muy lujoso, no sabía cómo había llegado ahí y me sentí mal ¿Y si había hecho algo de lo que me arrepentiría?.
No podía estar en casa de un desconocido, me dolía la cabeza nunca antes me había sentido tan aturdida.
Queria irme de allí, me sentía vulnerable, era la primera vez en mi vida que me había pasado algo semejante.
Solía perder la conciencia pero siempre que bebía lo hacía con un círculo de amigos o con el idiota de mi ex, ahora estaba sola y sin saber si quiera donde estaba.
Salir con el cabello enmarañado hasta el pasillo, abrí los ojos al ver a ese hombre en la cocina
—¡¿Que haces aquí?!¡¿Que hago aquí?!— grite pero el dolor de la cabeza me hizo cerrar los ojos.
— Primero que todo siéntate, no quiero que te metas películas en la cabeza, créeme no se me antoja tocarte un solo cabello, te traje porque cuando salí del evento los policías te encontraron bañándote casi desnuda en la fuente del parque, tuve que darles una buena pasta para que no te llevarán unos días a prisión.
Dalton me sirvió un poco de jugo de naranja.
Lo agarre con mi mano y le di un gran sorbo, estaba sedienta como era de costumbre después de una buena resaca.
—¿Que quieres que te diga?¿Gracias?— le dije irónica — Ni siquiera sé si te aprovechaste de mi en mi estado, patán —.
Dalton soltó una carcajada que me jodio el ego, era decirme mirándome a los ojos que no le interesaba nada de mi.
— No gracias, pasó de eso — hizo un gesto de asco.
— Eso dices ahora pero te recuerdo que en la escuela te morias por mí y querías tenerme para ti.
Con esa frase intentaba recuperar mi orgullo herido, detestaba que me hablara de esta manera superior, siempre era yo quien tenía el control.
Si podía utilizar las anécdotas de la escuela para torturar un poco su ego sobrevalorado lo haría con gusto.
— Te agradezco que lo hicieras, creo que lo peor que me pudo pasar en la vida es tenerte, no hubiera volado tan alto y eso lo demuestra tu novio, no eres ese tipo de mujer que puede ayudar a un hombre a ser persona ¿Lo entiendes?.
Dalton coloco las dos manos sobre el mesón de la isla de su cocina y me miró con una sonrisa en su rostro mientras fruncía el ceño, burlándose, me pegó de nuevo en el ego
— Quiero irme ahora.
Tome mi bolso y decidió dejarme ir señalando la puerta
Nadie se puede imagjnar la rabia que sentía en mi pecho mientras bajaba de su elegante edificio por el ascensor, me enojaba porque sabía que era verdad.
Me pegó en el autoestima sus palabras que combinaban con lo que me hizo Jack, no era la mujer que nadie desearía para tener como esposa.
Mi relación con Jack se había basado solo en dos cosas, ser exitosos en la élite social, nunca le pregunté cómo estuvo su día en el trabajo solo me concentre en mi mundo y en mi propio éxito, recordé como mi madre fue parte vital de la vida de mi padre.
Llegue a casa de mis padres pero allí solo encontré reproches, los dos ya se habían enterado por boca de Jack lo que había sucedido.
Además como lo supuse, el periódico de sociales coloco un encabezado escándaloso
" la hija de..."
Relatando el escándalo en el evento.
Mi padre no me reprochó parecía feliz de mi ruptura sentimental y es que Jack no era Santi de su devoción pero sentía que estaba tirando mi vida por la borda.
Mi mamá pensaba en lo que dirían sus amigas cuando se enterarán que yo había dejado a mi novio y las puertas de ser solterona seguían abiertas.
— Mamá, deberías preguntarme ¿ Como estoy yo? No te das cuenta que me estoy muriendo, toda mi vida se fue a la basura, y tu solo piensas en lo que dirán en el club.
Me sentía indignada, era la niña de sus ojos pero detestaba que pensara en el que dirán del club, mi vida fue complacer a mis padres fingiendo ser otra con la gente de la élite.
— Perdón pero no puedo pensar en otra cosa, todas las hijas de mis amigas están casadas, algunas ya tienen bebes en el Kinder y tú solo eres fracaso tras fracaso, no es fácil para ninguna mamá aceptar que su hija se quedó Solterona.
Mamá cruzo los brazos y abrió los ojos, creo que pensó que esas palabras las había pensado y no dicho a viva voz.
Ella misma alzó las manos y me pidió perdón pero ya sus palabras estaban dichas y me habían taladrado la cabeza.
— ¿No quieres tener una hija solterona? Perfecto puedes hacer de cuenta en este momento que estoy muerta — agarré mi maleta con rabia con las ilusiones metidas en mi corazón, con la rabia de lo que estaba pasando, me sentía humillada.
— Por favor lo dije sin pensar, la noticia fue demasiado para mi, pensaba que ibas a formalizar con Jack, es uno de los mejores partidos del pais.
Mamá quería arreglar el daño que sus palabras me hicieron en tan solo unos segundos.
Ella no se daba cuenta que me dolía que dijera eso, estaba decepcionada de mi, yo misma sentía que la sociedad me juzgaba por no estar casada a mi edad, de nuevo maldecía al soltero del año.
Dalton tenía mi edad pero se consideraba un hombre de éxito y un hombre deseado, mientras yo era una fracasada.
Al bajar con las maletas en mi mano, papá se acercó de inmediato dejando su teléfono a un lado.
—¡¿Que estás haciendo?!— cuestionó intentando detenerme.
— Lo mejor para todos, ya se que soy un desastre, que no soy la hija que querían y que por no casarme con Jack soy una fracasada — sentía como mis manos temblaban y mi garganta se quebraba, era demasiado en dos días, un giro de 180°.
Para mí sorpresa detrás de mi padre estaba Dalton, que llegó cruzando los brazos chismeando la escena o peor burlándose de mi desgracia
—¡Lárgate! No sabes cómo te odio Soltero del año.
Me acerque para darle varios golpecitos en el pecho con rabia y con enojo, quería desquitar en el todo lo que sentía.
La frustración de no saber que queria hacer con mi vida y que el mundo estaba para juzgarme todo lo que hacía mal, lo mismo que en un hombre estaba bien, un total asco.
—¡Cálmate!— grito mi padre intentando controlar lo que estaba haciendo al atacar a Dalton
— Déjala Robert, está desahogando su frustración en mi.
Dalton y sus palabras me hicieron perder el control, porque sin hacer más, me había ganado.
—¡Idiota!— le grité de nuevo a Dalton mientras lo miraba retadora.
— Por favor no trates de esa manera a Dalton, es el un buen chico que me ha ayudado mucho más de lo que crees a cuidar de nuestros intereses en la empresa — mi papá me agarró de la cintura.
— ¿Que? Le pediste ayuda a el y no a mí que soy tu hija y directora creativa de la empresa, preferíste a un desconocido que me detesta.
Negué con la cabeza incrédula, agarré mis cosas tenía dinero para irme de casa e independizarme quería encontrar el éxito, una manera de demostrar una rebeldía absoluta.
—¡Espera!— grito mi padre que intento acercarse a mi para evitarlo pero se agarró del pecho mientras su rostro se colocaba rojo.
Dalton lo ayudo a tomar del brazo y lo sento en el suelo mientras llamaba a un
ambulancia, solté todo lo que tenía en mis manos y me acerque a el
—¿Que pasa papá?— le pregunté pero perdió el sentido antes de responder.