Capitulo 4
Sentí un vacío en el pecho, como si un golpe recio me hubiera pegado en la boca del estómago.
— ¿Porque me haces esto papá?.
Una lágrima rodó en mi mejilla pero la limpie con rapidez, no quería darles el gusto de verme destrozada.
— Dalton te ayudará, no quiero delegarte pero aún no tienes toda la experiencia que se necesita.
Dalton suspiro
— Solo quiero ayudar, nunca te quitaré tu lugar y lo que te corresponde.
— ¡¿Lo sabías?!— Exclamé enojada, parecía que todos estaban embelesados con la presencia de el idiota de ojos profundos.
— Hija, solo te pido que me entiendas, quiero lo mejor para la empresa y para ti.
Las palabras de papá me hacían sentir aún peor, quería decir que yo no era lo mejor para la empresa.
Había estudiado diseño de modas, conocía cada área de mi empresa, sabía de mercadeo, publicidad, tenía gusto para el mercado textil, pero prefería a un CEO que hasta hace un par de años no era nadie.
— ¿Lo quieres a el?¿Confías más en el? Perfecto, Renunció — le di un beso a mi padre insípido y frío en la frente.
Salí de allí vuelta añicos, había tenido un plan de vida que me quitaban de las manos, desde niña soñé con ser la directora de la empresa de papá, estudie hasta el cansancio, pero el prefería a un desconocido, acaso ¿Nunca sería suficiente para los hombres de mi vida?.
—¡Catalina!
Escuché el grito de Dalton que se acercó corriendo, me detuve cruzando lo brazos para escuchar con indiferencia pero profundo interés lo que quería decirme.
— Tengo algunas reuniones, así que habla rápido — lo mire a los ojos levantado mi ceja izquierda.
— Tu papá confía en ti, solo que hay cosas en el área financiera que no puedes manejar, te quiero como mi directora, nadie manejaría mejor la empresa que tú, no renuncies.
— Nunca seré tu subordinada, soy la hija del dueño y tú un desconocido — Se que mis palabras sonaban arrogantes y caprichosas, pero estaba furiosa.
— Los dos trabajaremos de la mano, pero debes respetarme, esto no lo hago por gusto, lo hago por la deuda moral que tengo con tu padre, creeme que trabajar contigo no será precisamente un sueño para mí.
— Está bien, voy a regresar solo porque no voy a dejar lo que por derecho me corresponde en tus manos.
Dalton suspira fuerte, los dos nos veíamos como enemigos, cada día en el campo laboral sería una batalla interminable, lo sabia y se que el también.
— Está bien — es lo único que dice
— ¿Que es lo que quieres? Un empresario al que llaman "El soltero del año" no creo que trabaje por gratitud, pero si buscas quedarte con el dinero de mi familia, no lo voy a permitir
— Me imagino que Jack siempre buscaba dinero o algo a cambio, pero yo no soy así, tengo mi fortuna por mi trabajo, no soy la hija heredera que estira la mano esperando que le den todo, estoy en deuda con tu padre y lo pagaré.
Sus palabras me llegaron, es verdad que me había esforzado pero tampoco podía negar que mi camino había Sido más fácil que el de los demás.
Tome su mano, le prometi estar a la mañana siguiente en la empresa para vigilar sus pasos.
— No sabes nada de moda, de mi gremio y le voy a demostrar a mi padre que tú no eres el Soltero exitoso que el cree por un artículo de revista.
Mis palabras fueron hirientes y el contraatacó.
— Estás obsesionada con ese artículo, quizás deba llamar para recomendarte como " La solterona engañada del año".
Abrí mis ojos y le di una fuerte cachetada —¡Idiota!
Me fui de allí con las mejillas coloradas por el enojo de sus insultos, sabía que los dos nos íbamos a meter en un juego de palabras que nunca terminaría, trabajar con el sería una tortura, pero dejarle la empresa no era una opción.
Decidí llegar a mi departamento, lo había comprado unos meses atrás esperanzada de casarme con Jack, allí nos encontrábamos un fin de semana al mes para estar solos.
Ahora solo estaban todas las cosas que había sacado de casa de mi mamá, me independice pues no soportaba su presión constante sobre mi y sus innumerables comparaciones con mi prima.
Deje las llaves y el bolso en la barra de la cocina y me recosté en el sillón mirando al cielo, disociando por un par de segundos, la tranquilidad de mi cabeza estaba en el techo blanco del lugar.
— Mi amor, Kitty, tenemos que hablar.
Salí de mis pensamientos y moví la cabeza abriendo lo
s ojos al ver a Jack con un ramo de flores.
El idiota tenía agallas.