—¿Cómo supiste dónde estaba? —exigí. Justin recorrió mi apariencia con la mirada. —Te ves… diferente. —Me lo tomo como un cumplido. —¿No encontraste un conjunto completo para ponerte? Crucé los brazos sobre el pecho. —Es un vestido. —Es un top sin tirantes. Me jalé el dobladillo hacia abajo. El problema fue que también bajó un poco la parte superior, dejando a las chicas de arriba un poco más expuestas. Justin se rió. —¿Quién demonios te convenció de ponerte eso? Fruncí el ceño mirando a Zoey. —Emily. —Naturalmente —dijo, mirando a Emily, que ahora coqueteaba con un tipo guapo en el bar—. ¿Y el “vestido” salió de…? De una venta por internet muy poco afortunada, en la que el vestido en línea parecía tener mucha más tela que el que llegó en una caja no reembolsable. —¿Qué haces aqu

