Capitulo II

2106 Palabras
Se despertó en su casa más relajada y feliz que otros días, como si supiera que algo bueno iba a suceder y esperaba que fuera que a su familia se le quitará esa absurda idea de ver la casada y con hijos pronto. Ella nunca comprendería el hecho de porque su familia a fuerza la quiere ver casada y con hijos, no entiende como sus padres no llenan con los nietos que sus hermanos les han dado si son algo fastidiosos. Para ella los hombres eran un manjar como para que solo tuviera que disfrutar de uno para toda la vida y mucho menos llenarse de hijos, amaba mucho a sus sobrinos pero era solo porque los veía de vez en cuando y no todo el día, mucho menos pensaba en cambiar pañales no amamantar a nadie o escuchar el llanto de un bebe, en definitiva eso era algo que no quería para su vida. Ileana Muro, tenia 32 años y la verdad era demasiado atractiva y parecía andar en los 20 y no en los 30. Eso le permitía tener al hombre que quisiera en su cama cuando quisiera. La verdad es que ella no siempre se interesó solo en el físico o bien en el placer que le hacen sentir en la cama. Hace algún tiempo ella creyó en el amor y ella esperaba comprometerse para casarse y así cumplir el sueño de sus padres, pero hace poco más de siete años un hombre se burlo de ella la ISO sufrir demasiado tanto que rompió por completo su corazón, así que decidió que a partir de lo que uno le había hecho, ahora ella sería quien jugaría con los hombres no importan le sus sentimientos y desde entonces atraía a cada uno de los hombres que le gustaban los usaba y después los desechaba sin importarle. Aunque en algunas ocasiones al detenerse y ver la familia que sus padres habían construido juntos con tantos años de matrimonio, en ocasiones si sentía la necesidad de poder tener algo así con alguien. En cuanto a la parte Laboral no tenía nada por que quejarse, pues era la heredera de un gran emporio, ya que sus padres eran dueños de una cadena hotelera totalmente reconocida tanto a nivel nacional como internacional y ella había estudiado administración de empresas turísticas para un día poder manejar los negocios de su familia, aunque por el momento solo estaba encargada de una sola área que era la de hacer crecer el la cadena por medio de inversionistas y nuevas constructoras aliadas. Tenía un hermano que se llamaba Daniel y tenía 28 años, era algo engreído y prepotente su hermano pero al menos el ya les había dado el gusto a sus padres de casarse y tener hijos, aunque ella no entendía que le había visto su esposa y como lo aguantaba pues si hermanito se creía como nacido en cuna de oro y no sé mes clavaba jamás con gente que no fuera de su mismo nivel. También tenía una hermana de 24 años llamada Selene quien se casó a los 21 años según con el amor de su vida, se embarazo tuvo a un hermoso niño de ojos azules, un día se despertó al lado de un extraño y decidió divorciarse a los 23 y ahora es una feliz madre soltera orgullosa de sus logros y fracasos. Ileana se disponía a comer su almuerzo, para luego irse a trabajar, al terminarse de arreglar y bajar las escaleras se encontró con su padre quien se veía algo preocupado. -¡Buenos días, padre! ¿Qué sucede porque esa cara padre? -Ileana tu madre y yo queremos hablar contigo cuando regreses de trabajar, te estaremos esperando en la terraza a las siete y media, por favor no llegues tarde. Puso cara de molesta su madre y sus reuniones locas decía ella en su cabeza, ya imaginaba para que era la dichosa reunión y el solo pensarlo su día genial había pasado a ser desalentador y frustrante. -¿Padre y si no llego a esa hora? ¿Si tengo una emergencia en el trabajo o en cualquier otro lado? ¿Qué puedo hacer contra eso?. Ustedes deberían entender que no está solo en mi el llegar a esa hora. -Hija ya te dije, te vemos a las siete y media. No creo que te guste tener a tu madre enojada. -¿A mamá enojada? ¿Por qué carajos tendría que enojarse? Si no llego será por inconvenientes de mi trabajo y no porque me fui de fiesta o algo así. Me gusta ser responsable no puedo abandonar mi trabajo por una reunión con mis padres la cual sinceramente siempre es la misma. La verdad es que Aveces quisiera gritarles que me dejen en paz, que ya soy grande y puedo tomar mis propias decisiones y cuidarme yo sola. Ya tengo mi propia casa a la que no me mudo por no dejarlos completamente solos, pero que no les sorprenda que un día lo haga sin avisar -dijo molesta. -Ileana respétame, no me hables así, además ya conoces a tu madre ella no da su brazo a torcer, ya sabes de que hablaremos. -Si ya se, y no me dejaré ella tendrá que cansarse un día y entender que en mi vida yo decido. Y gracias enserio padre por quitarme el apetito así que con tu permiso me voy, haber si me da hambre más tarde. Salí aventando la puerta con fuerza, odiaba demasiado que me quisieran tratar aún como una niña solo porque aún no quería tener una relación formal con nadie, porque no estaba en sus deseos el casarse, aunque mi madre pensara que para eso había nacido. Al subirme a mi auto, al cerrar la puerta la golpe con fuerza, sus padres deberían de cansarse de una ves por todas y dejarme hacer mi vida a mi. Tomo uno respiración profunda para calmarse, encender su auto y poder marcharse. Al llegar a su segunda casa, la cual prefería en ocasiones mucho más que la primera ya que está no le causaba muchos problemas. En su trabajo se olvidaba por completo de sus problemas personales ya que ella amaba lo que hacía realmente, aparte en el lugar trabajaban ciertos chicos que en ocasiones le ayudaban a calmar sus ansias. -¡Buen día! señorita Muro. -¡Buen día! Sonia, le puedes decir a Roberto que lo necesito en mi oficina en diez minutos y si tengo alguna reunión la puedes cancelar para que nadie nos moleste, por favor. -Claro que si, señorita enseguida le informo al joven y checo su agenda. Ella sabía que quizás las mentes cochambrosas de las personas que laboran en la empresa se imaginan la clase de cosas que hace en su oficina, pero era algo que realmente no le importaba porque ella hacia bien su trabajo y Roberto también no eran descuidados ni el los detalles, aparte solo era para relajarse, ni el ni ella se tomaban la situación enserio El sonido de la puerta la saco de su trance. -Pase. Entro un apuesto y guapo ingeniero, como siempre con pantalones ajustados y camisas pegadas que hacen lucir los hermosos pectorales que tiene. Ese hombre era divino, tenía un hermoso cuerpo de infarto, unos ojos color azul profundo era como ver el mar reflejado en ellos, y su cabello era lacio color castaño oscuro, el era simplemente perfecto. -¿Me mandaste llamar linda? -Así es, estoy muy estresada y ansiosa tuve una mañana muy pesada. Por favor cierra la puerta con llave y acompáñame al sofá que quiero des vestirte. El sin más hace lo que le pide, se desviste para que ella mire su hermoso cuerpo y se pueda excitar más y cuando ya lo está, solo se quita la ropa de la cintura para bajo. Le pide que se siente cómodamente y abra sus piernas para después colocarse ella sobre el, dejando que perfectamente su m*****o la penetre, y marcando el ritmo arriba abajo, mientras lo besa y acaricia sus brazos, le pide que vaya más fuerte hasta que deja salir su rico orgasmo para poder dejar que termine el también pero fuera de ella. Pues si no me interesaba un hombre, mucho menos un hijo. Afortunadamente tenía ahí todo lo necesario para limpiar la oficina y que pareciera que no había tenido media hora de sexo salvaje, también tenía un baño para que se pudieran limpiar o incluso duchar después del acto y así no sentirse incómodos después. -Pasa al baño y baña te rápido, para que después te marches. -Báñate conmigo linda -dijo mientras toma sus cosas para dirigirse al baño. -Sabes muy bien que no me baño, ni hago alguna otra cosa contigo ni con nadie, eso no a cualquiera se le da. -Ileana sabes estás mal, algún día conocerás a alguien con quién querrás hacer todo lo que dices que no puedes hacer ahora con un hombre y te darás cuenta que es estupendo compartir esa clase de intimidad con esa persona. -Sabes perfectamente que ya una ves lo intente pero me traicionaron y se burlaron de mi de la peor manera, ya no me interesa volver a intentarlo con nadie -el la miro con el ceño para continuar su camino al baño. Cinco minutos después el salió de la ducha cubriendo la mitad de su cuerpo para terminar de secarse y poder vestirse. -No todos somos iguales -dijo el para continuar con la conversación. -¿A no?, Tu tienes una relación y acabas de tener sexo conmigo hace unos minutos ¿Cómo le llamas a eso?. -Libertad de elegir, mi relación es libre. Ahora sí ya me despido que tengo mucho trabajo que hacer -y sin decir nada más se dirigió hacia la puerta y se fue. Ileana tomo una ducha enseguida, se vistió perfectamente y checo en su reloj iban a ser las diez de la mañana y el hambre que se le había ido ya había regresado así que llamo a su asistente para indicarle que saldría rápido a desayunar que cualquier emergencia estaría en su teléfono. Sin más tomó su cartera, llaves y celular para dirigirse a la puerta y salir rumbo al estacionamiento para tomar su coche y buscar un lugar cercano para desayunar rápido y poder regresar pronto. Después de recorrer unas pocas cuadras, decidió llegar a una pequeña fonda de comida rápida, la cual a pesar de ser pequeña siempre estaba llena de personas de la alta porque su comida era muy rica. Así que busco un estacionamiento cercano ya que el del lugar estaba lleno lo que la izo comprender que su comida sería para llevar o no saldría de ahí hasta otro día. Después de dejar su coche, cuando iba cruzando por otro estacionamiento un hombre tropezó con ella y casi la tira al suelo. Este era demasiado atractivo y muy sensual, su cuerpo estaba perfectamente formado. Se me quedó mirando como si me estuviera analizando a profundidad lo que me izo sentir algo incomoda, pero sus ojos color miel eran perfectos, su nariz afilada y sus labios rosados sentía que estaban ahí para probarlos junto con todo mi demás que portaban. Era un hombre demasiado perfecto para ser verdad y su mirada era demasiado transparente parecía que no ocultaba nada. -Lo siento, discúlpame no te vi. - Tranquilo guapo, aunque casi me matas por estar en las nubes, yo no tengo la culpa de que ya vayas tarde a dónde quiera que te dirijas. Fíjate mejor para la próxima, o si quieres probar estos hermosos labios solo tiene que pedirlo y no fingir un tropiezo o caída -no sabía porque diablos había dicho eso, aunque si se me antojaba probar a ese chocolate completo y se que el a mí también pues casi me come con la mirada. -Disculpe, señorita baje le dos grados a su ego, yo no ando queriendo causar algún accidente ni mucho menos besar a nadie como usted. Compermiso. Y sin decir nada más se marchó, pero quién creía ese tardado que era para poderme dejar ahí hablando sola, después de todo el es el que casi me tira. No sabía porque pero estaba mi mirada dirigida a el, hasta que a mitad de calle decidió entrar a un edificio, quizás ahí trabajaba. Ese hombre le había fascinado y estaba más que dispuesta a saber que era lo importante que tenía que hacer en aquel edificio que no había permitido que le diera la atención necesaria a ella. Ya tendría tiempo para investigar aquel manjar que pensaba tener pronto a sus pies.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR