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2194 Palabras
Restregó su rostro contra el pecho de su padre alfa, amando el calorcito que sentía en todo su cuerpo, al haber dormido cálidamente con sus padres junto a él. ― ¿Emocionado, cachorro? ―preguntó en un susurro, ya que Jiho seguía dormido y no querían despertarlo, al ser temprano por la mañana. ―Sí, aunque me siento un poco raro hoy―comentó mientras seguía tomaba el rostro de su padre, empujando suavemente para que sus labios quedaran en su frente, sintiéndose bien así. ― ¿Qué sientes, mi vida? ―el alfa estaba preocupado desde el día anterior, en especial por su cachorro, ya que se notaba distinto. No era algo demasiado notorio, pero él conocía perfectamente a su hijo y algo estaba fuera de lo normal. ―Me siento cansado, quiero dormir mucho―susurró con la mejilla pegada al pecho ajeno―Pero no puedo volver a dormir, es extraño, papá. El pálido hizo una mueca, colocando una mano sobre la frente de su hijo, notando que estaba ligeramente cálida, pero no caliente como tal. Se acomodó sobre la cama para poder verle el rostro de mejor manera, notando que estaba irritado, lo que indicaba que podía darle fiebre. ― ¿Te duele algo? ―No, solo me siento cansado―aquello no dejó tranquilo al mayor, por lo que apretó con cuidado al menor entre sus brazos y se sentó sobre la cama, dejando al menor sobre su regazo. ―A ver, déjame sentir―colocó ambas manos sobre el rostro ajeno, sintiendo que ahora estaban un poco más calientes y coloradas―Estás caliente, creo que debemos ver al doctor si esto sigue así en unos minutos. El cachorro comenzó a negar rápidamente, acercándose más a su padre para abrazarlo por el cuello. ―No, papi. Hoy viene Dongjunie y quiero jugar con él y darle el libro―habló bajito por el cansancio, haciendo que el alfa negara, porque cada minuto que pasaba se sentía más caliente en su cuerpo. ―Lo siento, mi amor. Pero si te sientes mal y tienes fiebre, tendremos que llevarte con el doctor y jugarás más tarde con él―lo confortó, ambos levantándose de la cama para poder caminar hasta el baño, sentando al menor sobre el lavabo―Además, si es una gripe no sería muy bueno contagiar a Dongjunie. El príncipe suspiró con pesar, viendo cómo su padre sacaba el botiquín de un cajón, buscando el termómetro. ―Bueno, pero no quiero enfermar―suspiró con cansancio, apegando su cuerpo nuevamente a su padre, cerrando los ojos. ―Lo sé, amor. Yo tampoco quiero. Colocó el termómetro debajo de la axila del menor, esperando a que esta hiciera el ruido que indicaba que la temperatura había sido medida correctamente. Cargó al cachorro nuevamente y lo movió de lado a lado, viendo que Jiho comenzaba a moverse sobre la cama, pero no despertaba, solamente se acomodaba. Escucharon soniditos del termómetro, por lo que Sehun se separó ligeramente, para que su papá pudiera quitarlo. ―Oh, tienes treinta y ocho y medio―apretó los labios, negando―No, iremos con el doctor ya, solamente vamos a despertar a tu papi, esperemos que él no esté enfermo también. Ambos caminaron hasta la cama, el alfa sentándose en el colchón, junto a su pareja. ―Amor, despierta―susurró mientras colocaba su mano libre en la frente ajena, sintiendo que no estaba caliente, sino en una temperatura normal―Sehunie tiene fiebre, lo llevaré con el doctor. Aquello hizo que el omega abriera los ojos, parpadeando lento ante la luz en la habitación, comenzando a sentarse en el colchón con la vista borrosa. ― ¿Q-Qué? ―susurró confundido, acercándose a su alfa para abrazarlo y quedar cerca del menor, quien le sonrió pequeño― ¿Te duele algo, mi vida? ―Ahora un poco la cabeza―confesó mientras levantaba una mano, colocándola sobre la de su padre omega, quien acariciaba su mejilla―Papá me llevará al doctor. ―Sí, vamos―asintió el omega, estirándose para darle un beso al cachorro y después a su pareja, quien sonrió ante aquello. Se cepillaron los dientes antes de partir y le pidieron a una de las empleadas que llamaran al doctor, quien estaba en su recamara dentro del castillo, por lo que tuvieron que esperar dentro de la zona clínica, sabiendo que no tardaría demasiado. ― ¿Tú te sientes bien? ―preguntó en voz baja Haneul, quien seguía cargando a Sehun. ―Sí, realmente no siento nada raro―jadeó mientras apoyaba su cabeza en el hombro ajeno, pensativo―Quizá pescó algún resfriado, no lo sé, no le suele dar fiebre. ―Esperemos que no sea nada grave―intentó confortarle, haciendo que el omega asintiera con una pequeña sonrisa. ―Buenos días, reyes y príncipe―entró el doctor rápidamente, aún manteniendo su pijama, pero colocándose la bata rápidamente― ¿En qué puedo ayudar? ―Oh, sí. Nuestro cachorro se ha sentido mal desde ayer, dice que tiene sueño y cansancio. Por la mañana despertó y no pudo volver a dormir y ahora tiene fiebre, le tomamos la temperatura antes de llamarlo―ambos reyes avanzaron con el menor a una de las camillas, sentándolo con cuidado, porque estaba medio dormido. El doctor se acercó y colocó un termómetro debajo de su axila, esperando. Igualmente, colocó su mano en el rostro del menor y sus extremidades, comprobando que sí estaba caliente. ― ¿Comió algo fuera de lo normal? ―No, la comida del día que hizo el cocinero Minjoon. ― ¿Estuvo expuesto a un clima helado o caliente? ―No, solamente salió ayer a la biblioteca por unos minutos, pero regresaron en poco tiempo―el doctor asintió, acomodando al menor para que pudiera acostarse sobre la camilla y dormir si quería. ― ¿Pasó algo en esa visita a la biblioteca? ¿Algo que haya podido generar algo en el cachorro? Jiho apretó los labios al escuchar aquello, pensando en que muy probablemente, era su culpa el estado de Sehun. ―Ayer fuimos a la biblioteca y mucha gente comenzó a llegar y amontonarse, así que comencé a sentirme muy nervioso y con miedo. Sehun me dijo que se sentía raro también, por lo que salimos de la biblioteca lo más rápido posible―comentó mientras abrazaba el brazo de su pareja, sintiéndose culpable― ¿Mis feromonas pudieron afectarlo? El doctor asintió, viendo la temperatura en el termómetro. ―Bien, sabemos que los cachorros mantienen una conexión muy fuerte con el omega siempre, desde su gestación hasta su muerte, por lo que todas las emociones que este pase, podrían afectar al cachorro, en especial cuando no ha superado los dieciocho años―comenzó a explicar―Las feromonas del cachorro están en desarrollo hasta el día de su presentación, por lo que la exposición a estas feromonas ansiosas puede causar un efecto secundario en el cachorro, como enfermedad o en su defecto, un adelanto. Ambos padres fruncieron en ceño ligeramente, no comprendiendo lo del adelanto. ― ¿A qué tipo de adelanto se refiere? ― ¿El príncipe ya ha cambiado a su forma de lobo antes? ―preguntó mientras examinaba al menor, notando que no había sarpullido. ―No, no lo ha hecho aún―le respondió Haneul, haciendo que el doctor asintiera. ―Puede que, ante esta exposición de feromonas ansiosas, este proceso se adelante y cause un descontrol en el mismo, al no estar física o mentalmente preparado―sonrió con pena al ver que el cachorro se había dormido, extendiéndole los brazos a los padres, para que entendieran que podían cargarlo. Jiho dio un paso hacia atrás, porque sus feromonas no eran precisamente relajantes en ese momento, dejando que Haneul lo tomara. ―Les dejaré unos medicamentos suaves, pero es probable que el príncipe mejore, solamente tiene que descansar un poco y recuperarse―sonrió, dándoles ánimos―Y el padre omega también debe descansar, para el bien de ambos. Ambos padres asintieron, más tranquilos. ―Sería bueno que dejaran al príncipe con su amiguito, Dongjunie―agregó, sonriendo al recordar al pequeño niño de rulos castaños―Al tener feromonas en desarrollo, podrá brindarle calma al príncipe Sehun, aunque eso no descarta que él presentará algún cambio o similar, solamente lo ayudará a sobrellevarlo mejor. ―Bien, muchas gracias, doctor. ··· Soltó un suspiro mientras abría sus ojos lentamente, sintiendo que había tenido un sueño profundo, sin conocer que había estado más de tres horas dormido. Apretó los labios con pereza, comenzando a abrir los ojos lentamente. ―Hola. Escuchó ese pequeño susurro y miró a su costado, sonriendo adormilado cuando vio a su mejor amigo castaño a su lado, quien lo veía con preocupación. ― ¡Dongjunie! ―chilló bajito, estirando sus brazos para poder abrazarlo. ―Cuidado, papá dijo que estabas enfermito―alteró el castaño mientras se acomodaba sobre la cama, bajando suavemente para poder abrazarlo sin aplastarlo. ―No mucho, solo estoy cansado y con fiebre―intentó calmarlo, sonriendo feliz al poder abrazar de nuevo a Dongjunie― ¡Oh! Tengo algo que darte. El castaño lo vio a través de sus rulos, sonriendo. ―En el mueble de la ropa, ahí―señaló, por lo que Dongjunie se bajó rápidamente de la cama, corriendo a pasos precisos para poder llegar, estirándose para alcanzar el objeto. Dongjunie vio con atención el objeto, notando que había un dibujo en la portada, los cuales eran Sehun y él, tomados de la mano y ambos con coronas. ― ¡Somos tú y yo! ―gritó emocionado el castaño, comenzando a dar saltos en su lugar, solo logrando que Sehun se emocionara también. ―Hice un libro, solo para ti―el castaño se carcajeaba encantado, volviendo a la cama para poder acomodarse al lado del príncipe y ver el regalo con atención, no queriendo perderse ningún detalle de los dibujos. “Rey…Dongjunie y rey Sehunie” Comenzó a leer, siendo el título lo primero. Pasó la página con sumo cuidado, viendo los otros dibujos. “Había una…vez, un príncipe que…que quería a su mejor a-amigo” En la primera página se mostraba a ambos en el patio, jugando a la pelota. “Y jugaban m-mucho en el patio” Soltó una risita. “Ellos se que-querían mucho y querían ser…reyes juntos” Ambos se mostraban en la siguiente página con unas coronas, similar a como aparecían en la portada, pero no con ellas puestas. “Entonces, tenían que ma-tar un dragón para poder…reyes” En la siguiente página apareció un gran dragón rojo, el cual parecía lanzar fuego cerca de los que eran Dongjunie y Sehun, evitando las llamas. “Y buscaron una…una espada pode-rosa” Una gran espalda reluciente se mostraba, haciendo que Dongjunie volviera a reír, acariciando el dibujo de la espada, sintiendo la suavidad del crayón. ―Nunca he visto una espada ¿Tú sí? ―preguntó bajito, no despegando la vista de su libro. Sin embargo, no recibió respuesta, sintiendo movimiento a su costado. Frunció el ceño y miró a ese lado, jadeando asustado cuando notó que Sehun no se encontraba más debajo de las mantas, sino que ahora había un pequeño bulto que se movía ligeramente. ― ¿Sehunie? ―preguntó asustado, dejando el libro sobre el colchón mientras se alejaba, temeroso de lo que pudiera estar debajo de las mantas―¡Sehunie! El bulto comenzó a agitarse más, intentando escapar de la prisión que eran las mantas sobre su cuerpo. El castaño chilló aterrado, bajándose de la cama para poder ir a la puerta y pedir ayuda, ya que no entendía lo que pasaba. ― ¡Guardia, Sehunie no está y hay algo en la cama! ―chilló el castaño mientras abría la puerta, haciendo que el alfa de la tropa que se mantenía en ese lado se alertara, entrando a la habitación mientras uno de sus compañeros iba en busca de alguno de los reyes. ―Tranquilo, mantente atrás―le pidió al niño, haciendo que el castaño atendiera, abrazándose a la puerta mientras veía todo con ojos bien abiertos. El guardia acercó la mano con lentitud hacia el bulto, tomando un extremo de la manta con cautela, para después tirar de ella rápidamente, dejando ver a una pequeña bola de pelos temblorosa, la cual se mantenía en ese mismo lugar con temor. ― ¿Un lobito? ―preguntó Dongjunie, intentando acercarse. El lobo descubrió su hocico al escuchar aquella voz, viendo atentamente a Dongjunie, como si lo reconociera. El lobo dio un salto descuidado de la cama, rodando mientras chillaba sobre el suelo, haciendo que Dongjunie exclamara asustado y se acercara a él, tomándolo con mucho cuidado. ― ¿Eres Sehunie? ―preguntó, viendo cómo el guardia se mantenía atento a ambos, por si pasaba algo que tuviera que detener. Claramente el lobo no contestó, solamente intentando escalar sobre Dongjunie, por lo que el castaño lo abrazó más. No entendía nada, pero si ese lobito era su mejor amigo, no dejaría que se dañara.
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