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2089 Palabras
Soltó un jadeo asustado mientras apretaba la pequeña bola de pelos entre sus brazos, temiendo el poder lastimarlo, pero el lobito se removía demasiado y tenía miedo de dejarlo caer o apretarlo de más. ― ¿Sehunie, eres tú? ―preguntó con nervios, viendo cómo el lobito comenzaba a calmarse, posando sus cristalinos ojos sobre él, como si le intentara contestar con la mirada―Oh, creo que sí. El castaño se movilizó hasta la cama de su mejor amigo, dejando al lobo sobre las mantas, quien comenzó a aullar bajito en señal de lamento, ya que estaba demasiado asustado como para quedarse solo en esos momentos. ―Tranquilo, alguien vendrá para saber qué pasa―intentó calmarlo el menor mientras se subía a la cama, sentándose de frente, para poder ver hacia la puerta―Ven. El castaño palmeo en el pequeño espacio que quedaba entre sus piernas y el lobo Sehun corrió temeroso hasta ese lugar, acomodándose para poder hacerse una bolita nuevamente, no queriendo el ver a alguien más que no fuera su pequeño mejor amigo. En ese momento, ambos reyes entraron a la habitación con la respiración agitada, ya que al parecer se encontraban en uno de los pisos inferiores del castillo. ― ¿Qué sucedió? ¿Dónde está Sehunie―preguntó ansioso el omega, haciendo que Haneul estirara sus brazos para poder abrazarlo y calmarlo, porque se había dicho que el cachorro no tenía que estar ante la presencia de feromonas nerviosas, mucho menos las de su padre omega. ―Está aquí―habló Dongjunie con una sonrisa, manteniendo ambas manos sobre el lobito, quien no había levantado la vista―No entiendo qué pasó, pero estaba leyendo el libro que me hizo y después se hizo lobito. Haneul suspiró y se acercó más, Jiho manteniendo un poco de distancia hasta lograr calmarse, por lo que el alfa fue el encargado de examinar. El pequeño lobo de pelaje gris y ojos azules levantó la vista con duda, sintiendo el olor de sus padres en el lugar, por lo que tomó la oportunidad de verlos en su forma lobo. Haneul sonrió y lo tomó con cuidado, el pequeño lobo comenzando a agitar ligeramente sus patas ante el repentino movimiento, pero sintiéndose tranquilo cuando fue apoyado en el pecho de su padre, comenzando a olfatear su cuello y ropa con ansias. ―El doctor nos dijo que, probablemente, Sehunie cambiaría a su forma lobo por la enfermedad―comenzó a explicarle a Dongjunie, quien se había parado sobre el colchón para poder ver desde arriba―No te preocupes, él está bien, solamente está confundido porque jamás se había convertido en lobito. El castaño estaba sumamente interesado en lo que le contaban, en especial porque él ya había escuchado sobre que podían convertirse en lobos, de hecho, sus padres se habían transformado para él en muchas ocasiones y era algo que le emocionaba hacer, pensando en que podía ser muy divertido. ― ¿Yo también puedo cambiar? ―preguntó con su pulgar dentro de su boca, esa acción siendo una reacción ante su nerviosismo, más que por costumbre. ―No, cariño. Aún eres pequeño, en este caso Sehunie ha cambiado por su enfermedad, pero no debería hacerlo hasta que sea más grande―habló ahora Jiho, quien ya se sentía más tranquilo y podía acercarse, comenzando a dejar caricias en su lobito―Por eso debemos cuidarlo. El castaño asintió al comprender y desvió su mirada de los padres hasta el libro, el cual seguía abierto en la página que se había quedado. ― ¿Sehunie puede volver a ser humano ya? No terminamos de leer el libro y quiero terminar―dijo mientras se acercaba al mencionado con cuidado, tomándolo y cerrándolo, porque recordaba el dibujo en el que se habían quedado y no iba a perderse. ―Uh, realmente no sabemos cuándo volverá a ser humano―dijo con angustia Haneul, dándole con cuidado a su pareja el lobito―Sehunie no sabe controlarlo, así que es probable que tarde algunos días, esperemos que no sean demasiados. Dongjunie hizo un puchero, cruzándose de brazos. ―Eso no es justo, acabo de llegar y ahora Sehunie es un lobo―dijo con molestia, realmente no siendo consciente de la situación, pero era lo más que su desarrollo de un niño de cinco años le permitía―No podemos jugar ahora, es muy pequeño. Aunque Sehun era un lobo en esos momentos, era totalmente capaz de escuchar lo que los demás decían y claramente podía entenderles, por lo que aquellas palabras hicieron que comenzara a chillar con desesperación, intentando ver a su amigo, siendo algo complicado por el agarre que su padre omega tenía sobre él. Jiho lo acomodó para que pudiera quedar con la vista de frente, el pequeño lobo insistiendo en poder llegar hasta donde estaba el castaño. ―No digas eso, Dongjunie. Sehun puede entender lo que decimos y se sentía triste si ves que estás molesto―intentó hacerle entender el omega, haciendo que el castaño bufara, sentándose nuevamente sobre el colchón. ― ¿Y si no vuelve a ser niño? No puedo hacerme lobo como él ahora, tendría que esperar miles de años para poder jugar―comentó en medio de un berrinche, haciendo que el rey alfa sonriera, sentándose a su lado. ―Claro que puedes jugar con él, solamente que debes ser un poco cuidadoso, porque aún no sabe utilizar correctamente sus patitas―extendió los brazos a su pareja, recibiendo al lobo, quien seguía triste por las palabras de su mejor amigo. Sehun se bajó rápidamente del regazo de su padre, corriendo en medio de chillidos lastimeros hasta el castaño, comenzando a restregarse en sus piernas cuando logró llegar. ― ¿Ves? Puedes jugar con él y logra entender, por lo que no debes esperar miles de años―soltó una risita, sabiendo que era normal que exagerara la cantidad al querer referirse a algo muy largo―Y pueden dormir juntos también, no es nada malo. Dongjunie soltó un suspiro mientras veía al lobo, terminando por sentirse mal por haber dicho cosas malas, por lo que estiró sus manos para poder acariciarle la cabeza, recibiendo pequeñas lamiditas como recompensa. ―Está bien, seguiremos el libro aunque Sehunie sea lobo―cedió con voz dulce, haciendo que la cola del lobo comenzara a agitarse de lado a lado con rapidez, notando que estaba feliz por aquellas palabras― ¿Qué comerá si es lobo? Los lobos no comen helado. Aquello hizo que ambos padres soltaran una risita, el alfa levantándose de la cama. ―Eso vamos a hablarlo con el doctor, porque tampoco estamos del todo seguros―el castaño asintió, acomodándose sobre la cama― ¿Podrías cuidar de él? Te lo agradeceríamos mucho. ― ¡Claro que sí! Él es mi mejor amigo y siempre lo voy a cuidar―asintió decidido, haciendo que los reyes sintieran alivio. ―Muchas gracias, nosotros regresaremos a trabajar. Si algo sucede, no dudes en decirle nuevamente a algún guardia, estaremos al pendiente de todo―el castaño asintió, sintiéndose como un niño grande al tener una responsabilidad como esa. ―Claro. Ambos padres salieron y el guardia también, por lo que la puerta se cerró y los niños tuvieron privacidad nuevamente. Dongjunie soltó una risita mientras acariciaba el pelaje ajeno, sintiendo los pelos suaves entre su dedos, pensando en que era un lobito muy bonito. ―Me gusta cómo te ves en forma lobito, pero no tardes en volver a ser niño, porque me gustas más así―confesó mientras tomaba nuevamente el libro, sintiendo la bolita de pelos acercarse a su cuello, haciendo que soltara una carcajada sin remedio― ¡Me haces cosquillas! Sehun dejó una pequeña lamita en la mejilla ajena, dejando de removerse y acomodándose finalmente, para que el pelaje no hiciera contacto con el cuello del castaño. ―Bueno, nos quedamos en la espada poderosa―comentó en voz baja. “En una cueva muy…oscura, estaba la espada podero-sa” “Pero lograron tomarla y llevarla al…castillo” Dongjunie sonrió ante el dibujo, ambos teniendo caras chistosas, con ojos bizcos y lenguas afuera. “Cuando los…reyes de Busan, papi y papá vieron la espada…dijeron que eran reyes” “Y ahora tenían coronas…grandes” En el dibujo se veía a ambos niños tomados de la mano, con las coronas puestas sobre sus cabezas. “Ahora eran reyes y…se querían mucho” El castaño chilló emocionado, las siguientes tres páginas solamente siendo dibujos de ambos en diferentes partes del castillo, pensando en que era muy bonito y que era de sus cuentos favoritos. ―Me gustó mucho la historia y los dibujos, es el mejor regalo del mundo―comentó con emoción mientras dejaba el libro a un lado, acomodándose de costado para quedar frente a frente con el lobito. Sehun comenzó a chillar, siendo esa su única forma de comunicarse, aunque sabía que Dongjunie no entendería nada. Pero al menos sabría que no estaba hablando solo y él realmente le estaba comprendiendo. ― ¿Quieres que te dé los tres besitos ahora? ―el castaño no olvidaba sus promesas y claramente había prometido que, al llegar al castillo, le daría tres besos a su mejor amigo. El lobo brincó tal cual una rana y se alejó, chillando mientras escondía su hocico entre sus patas delanteras, haciendo que Dongjunie se confundiera. ― ¿No quieres? ¿Ya no te gustan? ―hizo un puchero, sintiéndose lastimado. El lobo comenzó a correr con desesperación en círculos, no sabiendo cómo darse a entender. Por lo que se detuvo de golpe, viendo el libro de cuento y corriendo inmediatamente hasta a él, viendo la portada. Con su pata delantera comenzó a señalar su dibujo, chillando para que el castaño se acercara y viera. Dongjunie gateó sobre la cama y vio atentamente el dibujo, el cual era ligeramente cubierto por la pata del lobito, pero sabiendo que era él. ― ¿Cuándo…Cuándo seas niño de nuevo? ―preguntó, porque no sabía si había comprendido realmente lo que Sehun quería decirle. Sehun comenzó a brincar nuevamente sobre la cama mientras agitaba su cola, dando a entender que eso era lo que quería decir. ― ¡Oh! Entiendo, pero puedo darte más besos cuando seas niño, no importa―aquellas palabras hicieron que los movimientos del lobito se detuvieran por completo, viendo al castaño con ojos bien abiertos y orejas atentas, haciendo que el contrario soltara una risita. Sí, quiero. Sí, quiero. Habló internamente Sehun, pero Dongjunie no pudo escucharlo. ― ¿Eso es un sí? Claramente, no recibió respuesta comprensible. Dongjunie bufó con molestia, comenzando a pensar en una forma para que pudieran comprenderse mejor, por lo que ignoró por varios segundos los chillidos del lobito, quien no comprendía porqué se había quedado quieto y callado de repente. El castaño saltó de la cama cuando se le ocurrió una idea brillante, corriendo al escritorio de su mejor amigo y abriendo el cajón de los útiles, viendo la enorme caja de plástico con materiales para dibujar. Sacó la libreta de hojas blancas y dos crayones, corriendo nuevamente hasta el colchón. ―Voy a escribir respuestas aquí y me señalas con tu patita la respuesta―explicó a su mejor amigo, comenzando a escribir “Sí” en una de las esquinas, intentando que su letra saliera lo mejor posible. Sehun colocó su pata sobre el “Sí” haciendo que Dongjunie riera, sintiéndose muy inteligente. También escribió palabras como: “No” “Tal vez” “Dormir” “Comer” y una que no tenía mucho propósito, pero que Dongjunie quería. “Te quiero mucho” ―Ahora podemos entender―celebró, dejando los crayones a un lado―Ahora ¿Quieres los besitos? Cuando vuelvas a niño te daré más. Sehun colocó su pata repetidas veces en el “Sí” ―Bien, ven aquí. El lobo no perdió el tiempo y corrió hasta el castaño, su carita siendo tomada entre las pequeñas manos, ansioso. Dongjunie estiró sus labios y dejó tres grandes besos en la cabeza del lobito, haciendo que su cola se agitara con emoción, encantado con los besos. ―Listo, me gusta que podamos hablar así. El lobo se retiró encantado, caminando torpe hasta las hojas y colocando su pata en el “Te quiero” haciendo que Dongjunie soltara una carcajada nerviosa, cubriéndose el rostro con ambas manos. ―Yo también te quiero mucho.
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