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1757 Palabras
Soltó una carcajada cuando sintió una nariz húmeda comenzando a rondar por su rostro y cuello, haciendo que se inclinara hacia ese lado, intentando evitar que las cosquillas continuaran. Era temprano por la mañana y Dongjunie estaba listo para recibir sus clases, lastimosamente, Sehun no había logrado cambiar a su forma humana hasta el momento, por lo que pensó que sería buena idea llevar al lobito a sus clases, ya que él podía entender lo que decían. ―Deja de hacerme cosquillas, pronto vendrá el maestro Misuk―el lobito comenzó a dar vueltas sobre su lugar, manteniéndose sobre la mesa de su amigo, pisando las hojas de su cuaderno sin importarle demasiado. El de ojos azules se detuvo, sentándose sobre sus patas traseras y manteniendo la vista sobre Dongjunie, siendo obediente. Ese día después de la clase podrían salir al campo que estaba cerca del castillo, los padres de ambos les habían prometido el ir a correr por unas horas, solamente Dongjunie manteniéndose en su forma humana, pero jugando igualmente. Al principio los padres de Dongjunie no querían dejarlo solo como humano, porque pensaban que se sentiría mal o dejado de lado al no poder convertirse también, pero el castaño había insistido en que sería divertido que todos fueran lobos, por lo que no discutieron más. Por lo que ambos estaban ansiosos, en especial Sehun, porque sería la primera vez que jugaría con sus padres estando como un lobo. ―Buenos días, pequeño…―el maestro detuvo sus palabras cuando vio que solamente estaba Dongjunie con un lobito en brazos, ambos viéndolo con duda― ¿Y ese lobito? ―Oh ¿Papi o los reyes no le contaron que Sehunie es un lobito? ―el maestro negó sin pensarlo demasiado, viendo a uno de los guardias que estaba en la puerta, quien se encogió de hombros. ―No, realmente ¿Me pueden dar un momento? Es que vine algo tarde y creo que no me lograron comentar antes―entró y dejó su maleta en el escritorio, viendo a los pequeños con una sonrisa―Regreso pronto. Dongjunie asintió, viendo al maestro salir del salón. ― ¿Crees que el maestro le tenga miedo a los lobitos? ―preguntó el castaño a su mejor amigo, sacando de su mochila la hoja con las respuestas y colocándola sobre su cuaderno, el lobito colocando su pata en “No sé” ―Pero él también se hace lobo. Dongjunie apretó los labios cuando comenzó a sentir un pequeño punzón en su entrepierna, por lo que soltó un jadeo mientras movía sus piernas con rapidez, haciendo que Sehun lo viera con atención, preocupado. ―Necesito ir al baño, no aguanto―se quejó con el rostro aturrado, haciendo que Sehun riera internamente, porque su mejor amigo siempre decidía ir cuando su vejiga estaba a nada de explotar―Quédate aquí, iré. El menor se bajó de su silla, notando que Sehun quería bajar también, negando. ―No, no. Baño es privado, tienes que esperar aquí―daba saltitos mientras apretaba las piernas, dando media vuelta para ver a los guardias―Por favor cuiden a Sehunie, iré al baño. Los guardias asintieron, viendo cómo el lobito bajada de la mesa hasta el asiento, agitándose con valentía para saltar del asiento hasta el suelo, lográndolo con algo de dificultad. ―Oh, príncipe. Es mejor que espere a su amigo sentado―indicó uno de los alfas, haciendo que el lobo bufara en sus adentros, no por ser maleducado, sino porque en su nueva forma le era muy complicado el mantenerse quieto por un tiempo considerable. El menor se agitó en su lugar, comenzando a ver a los lados algo con lo que entretenerse mientras tanto. Vio en uno de los cajones que había en el mueble de la ropa para actuar que había una pelota roja, una que totalmente llamaba su atención, por lo que comenzó a correr con patas torpes hasta ella, notando que estaba alto para él. Dio un brinco alto e intentó atraparla con su hocico, no lográndolo y cayendo de panza, porque sus patas no habían colaborado. Soltó un chillido de dolor, pero no era demasiado. Uno de los guardas se acercó y tomó al príncipe con cuidado, haciendo que el mismo comenzara a agitar sus patas con temor, no logrando ver quién lo había tomado. ―Príncipe, se va a lastimar―escuchó finalmente la voz de uno de los guardias, dejando de moverse enérgicamente, pero igualmente sintiéndose incómodo, porque su lobo no estaba familiarizado con él. Chilló y chilló, pidiendo ser bajado. ―Príncipe, por favor no se agite así, podría caerse―dijo preocupado, intentando apretar al lobo para que no cayera, pero no para lastimarlo. En ese momento Juwon llegó al salón, quien había estado realizando su turno en otro piso, pero su compañero lo llamó para tranquilizar al lobo príncipe. ―Oh, Suwon. No te preocupes, es solo que su parte lobo no te conoce―habló mientras se acercaba, extendiendo sus brazos al lobo, quien inmediatamente intentó liberarse para ir a sus brazos― ¿Dónde está mi Dongjunie? ―Fue al baño, dijo que era privado, así que le pidió al príncipe que lo esperara aquí―aquello hizo reír a Juwon, quien ahora mantenía a Sehun entre sus brazos, el lobito quieto y tranquilo. ―Bueno, lo mantendré en lo que viene mi niño, porque tampoco creo que se quede quieto solo con el maestro―dijo con una sonrisa, haciendo que ambos guardias asintieran, agradecidos de que no tuvieran que controlar solos al lobito revoltoso―Gracias por avisar. Juwon se sentó en la silla del maestro, jadeando bajito mientras veía al cachorro, quien ahora estaba viéndolo también. ―Ajá, con que queriendo seguir a mi niño al baño―dijo con una sonrisa de lado, no siendo realmente un regaño, porque estaba claro que los niños no tenían esas intenciones ni de cerca, pero le gustaba que su hijo hubiera contestado de esa forma. Sehun comenzó a dejar lamiditas en la mano ajena, pidiendo disculpas por eso. ― ¡Me tardé mucho! ―se escuchó el grito de Dongjunie desde el pasillo, pronto el niño entrando, sonriendo en grande al ver a su padre ahí― ¡Papi! El castaño corrió para poder abrazarlo, siendo sostenido por el mayor. ―Hola, mi vida―le dio un beso en la frente, acercándose para poder susurrarle― ¿Todo bien en el baño? El castaño asintió, colocando ambas manos alrededor de su boca, acercándose al oído de su papá para que solo él escuchara. ―Sí, solo que no solo era pis, pero todo en orden―Juwon rio ante aquello, además de que sentía al lobo intentar escalar su ropa para escuchar―Me lavé bien las manos. ―Muy bien, mi amor―Sehun comenzó a chillar cuando padre e hijo se separaron, porque no había logrado escuchar y realmente tenía curiosidad―Sehunie le dio algo de problemas a los guardias, por eso tuve que venir. El castaño se cruzó de brazos, viendo a su mejor amigo, quien ahora había dejado de chillar. Dongjunie se separó de su padre y vio a los guardias. ― ¿Qué hizo Sehunie? ―preguntó como un padre, haciendo que Juwon aguantara una carcajada y que los guardias sonrieran, nerviosos. ―Oh, intentó bajar la pelota roja y saltó muy alto, pero cayó y se lastimó un poco―explicó, viendo cómo los ojos azules del lobo lo veían atentamente, casi con molestia. Jamás pensó que le pasaría reporte de algo a un niño, pero hay una primera vez para todo. ― ¡Sehunie! ―gruñó con las manos en su cintura, Juwon solamente riendo mientras estiraba sus brazos con el lobo en manos, para que recibiera los regaños de su hijo directamente― ¡Te dije que te quedaras sentado, malo! Sehun, utilizando su ventaja de lobo, comenzó a chillar mientras miraba hacia abajo, haciendo que el castaño jadeara con pena, soltando sus brazos para poder tomarlo. ―No llores solo para que no regañe―se quejó, sintiendo las lamiditas en su mandíbula―Malo. Pronto llegó el maestro nuevamente, por lo que pudieron comenzar con la clase, Juwon regresando a su puesto después de haberle dejado un beso en la mejilla a su hijo. La clase fue buena, aunque Dongjunie tuvo que mantener quieto a Sehun en muchos momentos, pero no podía quejarse demasiado. Almorzaron y se encontraron todos en la oficina para partir al campo, el cual claramente estaría debidamente protegido, por lo que no había mayores problemas. Los mayores habían llevado sus batas, para colocárselas en medio de la transformación y no quedar desnudos en medio del campo, por lo que dejaron las cosas junto a un árbol frondoso y se posicionaron para transformarse. Sehun se escondió detrás de Dongjunie cuando sus padres se transformaron en lobos, no logrando reconocerlos en los primeros segundos, pero después corriendo al detectar sus olores paternos, revolcándose con ellos mientras le daban lamiditas y cariños. Dongjunie comenzó a reír cuando sus padres se lanzaron con cuidado sobre él, sintiendo el pelaje hacerle cosquillas por todos lados, pero amando la sensación. Para adentrarse un poco más al campo, Dongjunie se subió en el lomo de su padre alfa, aferrándose para no caer en el camino, viendo todo con real interés. Sehun caminaba al medio de sus padres, intentando seguirles el paso, aunque sus patas eran torpes. Llegaron pronto a un riachuelo, en donde se detuvieron un momento para descansar, Dongjunie bajándose del lomo de su padre, logrando reunirse con Sehun a la orilla del riachuelo. ― ¡Sehunie! ―chilló mientras se cubría el rostro con ambas manos, sintiendo el agua helada impactar contra él― ¡N-No traje más ropa! ¡Papi dirá que pescaré un resfriado! El lobo se mojaba completamente y se sacudía violentamente para poder mojar a su mejor amigo, quien solamente lo evitaba, corriendo para no mojarse demasiado. De pronto, Dongjunie tropezó con una piedra al ir de espaldas, haciendo que jadeara al caer, llamando la atención de los lobos adultos. Sehun corrió hasta donde estaba su mejor amigo, tropezando igualmente con sus patas, haciendo que Dongjunie comenzara a reír a carcajadas en el suelo, siendo eso señal de que su caída no había sido nada grave. Los lobos mayores pudieron relajarse nuevamente, ya que el castaño estaba bien. Dongjunie amaba al Sehunie lobo, pero ya quería que fuera humano de nuevo.
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