Frunció el ceño ligeramente cuando sintió un pinchón en su mejilla, haciendo que una mueca de ligera molestia se instalara en su rostro, porque estaba soñando algo bonito antes de que lo despertaran. Abrió los ojos y se separó de Dongjunie, quien seguía totalmente dormido y miró entre nubosidad por el reciente despertar a su padre omega, quien mantenía su dedo índice sobre sus labios, indicándole que hiciera silencio. Jiho lo tomó de la mano y ambos salieron de la habitación, no dándole tiempo al pelinegro menor ni de colocarse sus chanclas de goma. El rey cerró la puerta con suavidad, alejando a su hijo un poco más para que pudieran hablar mejor. ―Cariño, se te olvidó que hoy venía el cachorrito―le susurró con una sonrisa de lado, porque su hijo estaba más dormido que despierto, por lo

