No solía visitar la casa de Dongjunie con frecuencia, más que todo porque solían verse en el castillo y no era necesario el visitarlo en su hogar, pero la casa del castaño siempre le había parecido muy acogedora y bonita. ―Uh, mi habitación está algo desordenada, por lo que te pido disculpas de antemano―comentó el castaño con una mueca avergonzada, haciendo que Sehun rodara los ojos con una sonrisa, porque siempre que lo visitaba decía eso y jamás había visto un desorden en su habitación. ―No creo que haya un desorden, siempre exageras―Dongjunie mantenía al cachorro entre sus brazos y Sehun llevaba las cosas de este―De hecho, tu habitación siempre está ordenada. EL castaño abrió la puerta y ambos pudieron entrar a la habitación, el cachorrito comenzando a mover sus patitas rápidamente p

