Salto en el tiempo.
Edad de Min Sehun y Kim Dongjunie: 16 años.
― ¡Feliz cumpleaños, Sehunie!
El grito hizo que se asustara, saltando ligeramente sobre su lugar, para después ver a su mejor amigo, quien sostenía un pequeño pastel entre sus manos y una vela sobre el mismo, la cual esperaba a ser apagada.
―Sopla la vela o se derretirá sobre el pastel y comerás pastel con cera―le exigió con una mueca, haciendo que el príncipe soltara una risita, soplando la vela― ¡Muy bien!
Ese día era su cumpleaños número dieciséis y no estaba tan emocionado, si era sincero. Siempre le encantaban las fiestas que su familia realizaba, además de que su mejor amigo se ponía el triple de cariñoso cuando cumplía años y eso le gustaba mucho, pero en esos días había estado ligeramente incómodo.
Si a los once pensó que la amistad de Wonwoo y Dongjunie finalizaría el día del accidente con la pelota de goma, había estado completamente equivocado y era algo que le incomodaba realmente.
El chico se había disculpado con él al día siguiente del accidente y realmente lo notó ligeramente sincero. Como Sehun no era alguien rencoroso, lo perdonó y las cosas quedaron en el pasado, por lo que Dongjunie le había dado una oportunidad al mayor para ser amigos y las cosas habían avanzado más de lo que le gustaría.
Como Wonwoo se había vuelto amigo cercano de Dongjunie, se le permitía llegar al castillo por las tardes y después irse con su padre a casa, por lo que frecuentaba el lugar más de lo que Sehun quisiera. Sería lindo para él decir que solo se juntaban de vez en cuando, pero entre más pasaba el tiempo, la presencia de Wonwoo era más frecuente.
En las únicas oportunidades en las que tenía libre para estar con su mejor amigo era cuando Wonwoo no podía ir al castillo o en festejos privados, donde él no podía entrar.
Mientras tanto, el tiempo del castaño se dividía entre él y Wonwoo, el mayor teniendo ventaja al tener más tiempo libre que él.
― ¿Por qué esa carita? ¿No estás contento por tu cumpleaños? ―preguntó con una mueca, dejando el pequeño pastel de lado, para poder acercarse más― ¿Es porque no podré estar aquí hasta la hora de la fiesta?
Y ese era uno de los motivos principales por lo que no se encontraba cómodo, porque de todos los días en los que Wonwoo podía tener su recital de piano en el centro del pueblo, tenía que ser el mismo día de su cumpleaños.
Pero como no quería ser malo, no había dicho nada al respecto cuando Dongjunie le confesó que pasaría la mañana y mayoría de la tarde con Wonwoo en su casa, porque el chico estaba nervioso por su recital y le había pedido el que estuviera con él para no orinarse en el escenario.
Sehun no había sido invitado al recital y tampoco es que hubiera ido si le hubieran entregado invitación, porque era claro que entre él y Wonwoo una amistad real no sería posible. Pero no iba a retener a su mejor amigo, quien tenía todo el derecho de tener amigos fuera de él.
Pero hasta ese momento, jamás se había ido en una fecha importante, siempre dejando en claro que los días importantes eran para ellos dos.
Y por eso se sentía culpable, por ponerse celoso por algo como eso.
Después de todo, Wonwoo y Dongjunie llevaban una amistad de casi cinco años, no podía pedirle que lo deje solo en un día importante para él.
―No es eso, solo estoy algo cansado de las clases de ayer―sonrió lo mejor que pudo, acercándose al más bajo para poder abrazarlo, haciendo que este se sintiera un poco más tranquilo.
―Lamento tampoco haber estado para tu entrenamiento de tiro al blanco, de verdad quería, pero la mamá de Wonwoo me pidió que me quedara a almorzar y no supe decirle que no―hizo un pequeño puchero, apegando su cabeza al pecho contrario, aprovechando ese momento para sentir el olor contrario.
Sehun suspiró bajo, apretando el agarre contrario.
―No te disculpes por eso, está bien.
No le había querido decir que el día anterior iba a ser su evaluación para la siguiente liga en tiro al blanco, porque al principio quería que fuera una sorpresa, para después festejar con una buena comida si pasaba a la siguiente liga. Por eso mismo no pudo si quiera pensar en decirle algo cuando le llamó para decirle que no iría al castillo esa tarde, porque se quedaría a comer en la casa de Wonwoo.
Había pasado a la siguiente liga y había comido con sus padres, al menos no había sido una celebración solitaria.
―Estoy siendo un mal amigo ¿Verdad? ―aquella voz triste hizo que su vista regresara al castaño, negando con la cabeza sin pensarlo dos veces, porque eso era una completa mentira.
―Eres el mejor amigo del mundo―sonrió mientras colocaba ambas manos sobre las mejillas contrarias, apretándolas ligeramente, para que sus labios sobresalieran.
Su corazón comenzó a latir como loco ante esa acción y podía sentir las palpitaciones de Dongjunie ante su cercanía, pero no quería intuir nada.
―Cuando vengas, la pasaremos juntos el mayor tiempo posible, así que no te preocupes por eso―el castaño sintió sus mejillas colocarse coloradas en tiempo récord, sintiéndose como una pequeña gelatina cuando estaba así de cerca con Sehun, pero sabiendo que debía disimular.
Cada vez eran más grandes y poco a poco se acercaban a la edad en la cual se les había permitido a ambos tener pareja, siendo algo que tomaban en cuenta, pero no comentaban a menudo. Los comentarios sobre ser pareja habían muerto desde hace muchos años, principalmente por la pena que les daba el hablar sobre eso.
―Bien, me vestiré bonito y la pasaremos muy bien―asintió suave, porque no quería que las manos contrarias se retiraran de su rostro.
―Siempre te ves bonito.
Dongjunie sonrió en grande y se colocó de puntas para dejarle un pequeño beso en la mejilla, separándose un poco del abrazo para poder tomar el pequeño pastel y mantenerlo en sus manos.
―Lo hice para ti, no soy muy bueno en la cocina, pero di lo mejor de mí―mostró orgulloso su creación, evitando decir que había sido su quinto intento y primer éxito en su tarea de horneado.
―Sabrá delicioso, seguramente. Se ve muy bonito, gracias por tomarte el tiempo de hacerlo―sonrió, tomando la cuchara que había llevado el menor y tomando un bocado de él, llevándolo a su boca para masticarlo―Mh, es muy rico, de zanahoria.
― ¿Sí te gusta? Lo probé para comprobar de que no era dañino para la salud, pero no probé mucho del queso crema de arriba y el relleno―Sehun tomó otro bocado con la cuchara, en esa ocasión llevándola a la boca del castaño, quien sonrió al probar que estaba realmente bueno.
―Está muy bueno, de verdad. Tienes talento, solo que los intentos suelen ser más que en otros―sonrió, haciendo que el castaño rodara los ojos, separándose finalmente de él.
―Bueno, espero que lo disfrutes y compense un poco el que tengo que irme ahora―hizo una mueca mientras tomaba su maleta de la cama, no sintiéndose bien con irse, pero le había prometido a Wonwoo apoyarlo.
―Ve tranquilo, yo terminaré de comer y después iré con mis padres, que también quieren estar conmigo un rato antes de la fiesta―lo de sus padres no era mentira, pero sabía que ellos también estarían un poco ocupados por la preparación de la fiesta.
No estuvo de más recordarles que el mellizo no estaba invitado a la fiesta, porque desde el incidente de la fiesta, no se habían reunido nuevamente.
―Bien, volveré pronto―prometió, acercándose nuevamente cuando logró acomodarse su maleta, yendo con ropa semiformal y su cabello acomodado―Y te daré tu regalo, lo tengo guardado y te lo entregaré después de la fiesta.
Aquello hizo sonreír más a Sehun, quien asintió y se inclinó para regresarle el pequeño beso en la mejilla, haciendo que el rostro de Dongjunie terminara de colorearse nuevamente, los tonos rojizos apoderándose de él sin remedio.
―Ve o llegarás tarde.
El castaño salió de la habitación contraria, sintiéndose en las nubes por los pequeños besos que habían compartido, en especial porque solamente se los daban en ocasiones especiales, como sus cumpleaños.
Suspiró mientras se sentaba nuevamente sobre la cama, viendo el pequeño pastel mientras intentaba pensar que no debía ser egoísta. Sus cumpleaños se repetirían muchas veces y probablemente el recital de Wonwoo fuera solamente una vez, por lo que tenía que comprender eso.
Tomó el pastel y comenzó a comerlo, intentando tener el mejor animo posible.
Terminó de comerse le pastelito y salió, lanzándose sobre sus padres para que lo llenaran de besos y abrazos, como en todos sus cumpleaños. Le dieron sus regalos, siendo un nuevo arco bastante costoso y personalizado que casi le hizo desmayarse y ropa que él había pedido, porque quería cambiar la que tenía y ya no utilizaba.
Hizo una llamada con los pocos amigos que quedaban en la casa hogar, los cuales le deseaban feliz cumpleaños y le prometían el verse pronto. También recibió llamadas de algunos que habían sido adoptados, haciendo que su mañana fuera muy buena.
Los empleados del castillo le felicitaban igualmente, algunos dándole pequeños presentes y él agradeciendo sinceramente, diciéndoles que no era necesario, pero que estaba agradecido por el detalle.
― ¿A qué hora vendrá? ―preguntó, haciendo que el pelinegro suspirara, encogiéndose de hombros.
―No lo sé, papi. Se supone que antes de la fiesta, pero no dijo una hora en específico―suspiró, acomodando su cabeza en el hombro contrario, mientras veía la pantalla de la computadora― ¿Es normal que me sienta incómodo?
Haneul se acercó, ya que había dejado en la basura los restos de dulces que habían consumido.
―Bueno, Wonwoo no es de tu agrado, no se llevaron bien desde el inicio―estiró la mano para tomar la de su pareja, haciendo que se sentara a su lado nuevamente―Así que es normal, porque se lleva bien con tu mejor amigo.
El menor bufó, no sabiendo realmente qué hacer al respecto o si debía hacer algo.
― ¿Y qué me sugieren hacer?
―No puedes hacer mucho, cariño. Ellos se llevan bien y es algo que no se puede cambiar, a no ser que algo llegase a pasar entre ellos, pero no es correcto entrometerse―opinó Haneul, haciendo que su hijo lo viera, asintiendo―Deberías hablar con él de cómo te sientes, han sido amigos toda la vida y puede que comprenda lo que te sucede. Él siempre ha sido muy comprensivo, así que no dudo que intente comprenderte y encontrar alguna solución.
Sehun asintió, pensando en que eso era lo único que podía hacer, porque tampoco era correcto el intentar alejarlo de Wonwoo, esa no era la idea y menos era correcto.
―Bueno, eso haré cuando termine la fiesta. Se supone que es un día para disfrutar ¿No? ―mostró una sonrisa de mejillas infladas, haciendo que ambos padres sonrieran en grande, asintiendo sin pensarlo.
―Claro que sí, cariño. Es el día que apareciste en nuestras vidas, debe ser celebrado.
Se la pasó la mayoría del tiempo con sus padres, jugando a juegos de mesa y lanzándose en la piscina, por lo que el tiempo pasó rápidamente y no se dio cuenta realmente cuando ya tenía que ir a ducharse y colocarse la ropa para la fiesta.
Normalmente se ponían de acuerdo con Dongjunie para ir a una habitación y esperar al otro fuera, para que después modelara la ropa que iba a utilizar en la fiesta y así poder irse juntos después. Pero cuando le preguntó a Juwon si ya había regresado, le dijo que no.
Empleadas del castillo lo ayudaron a arreglarse en cabello, agradeciéndoles con una reverencia y una sonrisa amable cuando se retiraron de la habitación.
Se vio en el espejo y sonrió, porque pensaba que se veía guapo, al menos.
―Cariño, los invitados comienzan a llegar, debemos recibirlos―habló su padre en la puerta, haciendo que diera media vuelta, con una mueca ligeramente angustiada― ¿Y esa carita?
―Es solo que Dongjunie no ha llegado y no ha llamado para avisar que vendrá tarde o algo así―explicó, acercándose a su padre alfa para poder salir de la habitación con él, no sin olvidar su corona.
Haneul carraspeó ligeramente, apretando los labios mientras caminaban, sintiéndose mal por su hijo.
―Les llamó a sus padres, cariño. Dijo que se quedaría más tiempo con la familia de Wonwoo―explicó breve, porque tampoco le habían dado muchos detalles sobre la llamada, ya que había estado demasiado ocupado moviéndose de un lado a otro por los preparativos―Pero vendrá, esperemos que venga a tiempo para el baile.
Dentro de las festividades de cumpleaños de la realeza, había un tiempo de baile, en donde podían danzar con la persona que desearan. Sehun siempre había bailado con Dongjunie, incluso cuando se había fracturado el pie a los 14, bailando con sus multas a los lados, porque le encantaba esa parte del baile en donde podía jugar también con Dongjunie.
―Bien, espero que logre llegar.
Intentó mostrarse feliz por sus padres e invitados, además que algunos de sus amigos de la casa hogar y adoptados habían llegado y estaban disfrutando de la comida y la entretención, por lo que no podía darles mala cara. Sin embargo, mantenía su vista pendiente sobre la puerta, esperando a que el castaño entrara por ella, pero no sucedía. Saludó a sus abuelos y tío cuando llegaron, ya que habían estado en un viaje durante varios meses y no los había visto en un tiempo, dándoles la bienvenida con abrazos y palabras bonitas.
Cuando terminó, pudo alejarse un poco de la multitud.
― ¿Por qué el cumpleañero se ve tan triste? ―Chaeryeong apareció de repente en su campo de vista, haciendo que se asustara ligeramente, pero que sonriera después.
―Dongjunie no viene, creo que no vendrá―se encogió de hombros, viendo cómo la chica rubia acomodaba su vestido, para sentarse a su lado.
― ¿Se pelearon? ―preguntó con curiosidad, no comprendiendo del todo cuando recibió una negación.
―No, solamente tenía…otras cosas que hacer.
En ese momento, la música que anteriormente era más tranquila, como para una velada con vino, cambió a canciones un poco más movidas, bailables y pegajosas.
Sehun hizo una mueca, desilusionado.
―Oh, aquí es donde bailaban juntos ¿No? ―preguntó con una mueca, sintiéndose triste cuando el contrario asintió.
―Sí, pero no importa.
Chaeryeong apretó los labios, moviendo sus pies inquieta mientras veía la pista de baile, en donde varias personas se habían acomodado, incluso algunos niños del hogar.
― ¿Quieres bailar conmigo? Sé que no será igual, pero es tu fiesta y no es justo que la pases triste―Sehun la vio con una sonrisa sincera, asintiéndolo sin pensarlo demasiado, porque le agradaba mucho Chaeryeong.
―Claro, vamos.
Tomó la mano de la beta y ambos se dirigieron a la pista de baile. Al principio Sehun estaba algo nervioso y sus movimientos eran tiesos, pero debido a la risa y los saltos de la chica, se había contagiado de su felicidad y comenzó a bailar con ella, ambos divirtiéndose al ritmo de la música.
Poco tiempo después, los niños del hogar que estaban ahí se unieron a ellos en el baile, finalmente haciendo un círculo en el cual bailaban todos a un ritmo diferente, pero que igualmente lo disfrutaban.
Después de más de una hora de baile, cada niño se dispersó a la mesa que le correspondía, disfrutando de la comida con sus familias. Sehun se mantenía energizado por el baile con sus amigos, por lo que comió rápidamente con una enorme sonrisa, no pensando en nada más.
Después de comer y esperar un tiempo prudente, regresaron a la pista de baile, solamente que los demás niños tuvieron que irse después de varios minutos, por lo que se quedó solamente con la beta rubia.
― ¿El día mejoró? ―preguntó mientras apartaba su cabello de su rostro, ya que habían sudado mucho.
―Sí, gracias a ti y a los demás chicos, todo fue más divertido―jadeó, porque estaba cansado.
―Me alegra mucho, espero que nos podamos ver pronto de nuevo, fue muy divertido y ojalá en la próxima pueda estar Dongjunie también―aquello hizo que la sonrisa de Sehun flaqueara ligeramente, pero asintiera.
El castaño no se había aparecido en la fiesta y por lo que había notado en los padres de este, él estaba bien y se comunicaba con ellos.
Le dolía, pero intentaba disimularlo.
―Espero que sí, gracias por todo―estiró sus brazos para darle un abrazo a la chica, quien lo recibió contenta.
―Uy, ten cuidado con mi sudor, no te vaya a apestar―se carcajeó, haciendo que Sehun riera también, soltándola ligeramente.
―Gracias por venir y agradécele a tu familia también, de mi parte.
―Claro, descansa.
―Igual tú.
El príncipe dejó ir el aire que mantuvo en su cuerpo por un tiempo, sintiendo la decepción llenarle el cuerpo, pero no queriendo pensar de más.
Agradeció a los invitados y se fue con sus padres a las alcobas, tomando una ducha para quitarse el sudor y luego dándole las buenas noches a sus progenitores, agradeciéndoles por la fiesta y los regalos, recordándoles que los amaba con todo su corazón.
Los adultos se sorprendieron de que Sehun no preguntara por Dongjunie y ellos tampoco querían llevar el tema a la mesa, porque no querían que su hijo se desanimara, por lo que simplemente le dieron los besos y lo dejaron ir a su habitación.
El cansancio ayudó a que dejara de pensar en negativo, haciéndolo caer en un sueño profundo.