Soltó una risita mientras veía las fotografías que se habían tomado en la fiesta, pensando en que todas eran muy bonitas, pero no tenía ninguna con Dongjunie la cual apartar, como hacía todos los años.
―Me quedaré con esta―le dijo a su padre, tomando aquella en donde salía abrazado a Chaeryeong y los demás chicos se encontraban alrededor, todos con sonrisas enormes―Es una foto bonita, todos nos vemos felices.
―Se les veía felices, me alegra que hayas disfrutado de tu día―el mayor tomó las otras fotografías, para colocarlas en el álbum.
―Sí, fue divertido.
Era temprano por la mañana, por lo que Dongjunie debería aparecerse en el castillo en unos minutos para las clases, pero por primera vez el alfa no había salido para esperarlo en el salón del castillo o en su habitación, ya que no estaba de humor.
No estaba precisamente molesto, solamente se sentía dolido, porque no pidió hablar con él o algo.
― ¿Vas a estrenar tu nuevo arco? ―preguntó, intentando animarlo, porque había visto el cambio en sus muecas al recordar la fiesta.
―Sí, estoy emocionado―soltó un jadeo, dando una de sus mejores sonrisas―El maestro dijo que sería un buen modelo para la nueva liga, así que les agradezco mucho.
El alfa mayor negó con una sonrisa.
―No debes agradecer, eres lo mejor que nos ha pasado a tu padre y a mí, así que es lo mínimo que podemos hacer por ti.
Su pecho se sintió cálido, dándole un abrazo a su padre antes de salir, ya que tenía que ir al salón de clases.
―Gracias, saben que los amo.
―No te desanimes y hablen ¿Sí? Cuando te sientas listo para hablar, háganlo―le aconsejó, el menor asintiendo mientras se levantaba, tomando su maleta y la mochila de su arco, porque después de la clase de literatura tendría la clase de tiro al blanco.
―Lo haré, papá. Gracias.
Salió de la oficina de sus padres y se dirigió al salón de clases. En ese momento no se sentía cómodo para hablar sobre el tema de la fiesta, porque no le apetecía. Por lo que intentaría mantenerse a raya por ese momento y cuando se sintiera menos dolido, hablar con Dongjunie.
No quería decir algo por impulsividad, por lo que prefería tranquilizarse primero.
Cuando llegó al salón, saludó a su maestra con una reverencia y una sonrisa, viendo que Dongjunie ya estaba ahí, sentado en su puesto con la mirada gacha en su cuaderno, no levantando la cabeza cuando lo escuchó llegar.
La maestra levantó ambas cejas al sentir el tenso ambiente, pero no dijo nada, prefiriendo el comenzar con la clase.
Sehun se concentró totalmente en el nuevo tema, tomando las anotaciones pertinentes y preguntando cuando algún concepto no le quedaba del todo claro. Podía sentir la mirada del castaño sobre su persona, pero no quería corresponderle la mirada, porque sabía que si veía los ojos brillosos del más bajo, se rendiría totalmente y dejaría su incomodidad ahí.
― ¿Podrías leer el texto del siguiente párrafo, Sehunie? ―le pidió la maestra, el pelinegro asintiendo.
―Claro, maestra. La interpretación de las palabras pueden ser sumamente variables a la hora de la lectura, tomando en cuenta que las expresiones pueden tener un contexto preciso, pero cambiante ante la intención del escritor y del lector…
Sehun leía, intentando no distraerse por la mirada constante de los ojos brillantes que estaban a una distancia prudente frente a él.
―Muy bien, gracias por leer…
La clase continuó al mismo ritmo, la maestra dándoles una reverencia cuando terminaron, para que pudieran retirarse del salón.
Sehun tomó sus cosas y le dio una reverencia a la maestra, saliendo del salón a paso tranquilo, sabiendo que tenía que llegar a la clase de tiro al blanco para las practicas con mayor distancia, aquello le emocionaba.
― ¡Sehunie, espera! ―escuchó un chillido, haciendo que su vista se dirigiera hasta el dueño de la voz, siendo Dongjunie, quien corría para alcanzarlo―Lamento mucho el no haber asistido a la fiesta, de verdad que no quería que las cosas fueran así.
Sehun asintió, retomando su caminata.
―Está bien, no te preocupes.
Dongjunie conocía a su mejor amigo mejor que nadie y sabía que estaba molesto y diciéndole eso solamente para evadir la conversación por un tiempo y claramente no se quedaría con las manos atadas.
― ¿Podemos hablar? No quiero que estés enojado conmigo―pidió mientras le seguía el paso, tomándole del brazo para que no lo dejara atrás.
―No puedo hablar ahora, tengo que ir a mi clase de tiro al blanco, la liga mayor requiere de practicas más temprano―explicó, haciendo que Dongjunie se detuviera de golpe, soltándole el brazo ante el movimiento brusco, quedándose sorprendido.
― ¿Liga mayor? ¿Cuándo subiste? ―cuando salió de su sorpresa inicial, finalmente pudo preguntarle, retomando el camino― ¡Sehunie!
El príncipe respiró hondo y se detuvo, dando media vuelta para poder ver al castaño.
―Dongjunie, no puedo hablar ahora y tampoco quiero hacerlo―explicó con voz tranquila, pero con rostro serio―No sé cuál fue el motivo de tu falta de ayer, pero no es el momento para hablarlo. Tengo clases y me siento dolido, no es una buena combinación.
Dongjunie apretó el agarre en su maleta, bufando mientras desviaba la mirada.
― ¿Puedo acompañarte en tu clase?
―No creo que puedas, hoy vendrá Wonwoo y no creo que quieras que esté solo―sonrió de lado, dando un paso hacia atrás―Tal vez mañana.
―No, yo no quiero que sea mañana, voy a ir contigo―insistió, haciendo que Sehun se encogiera de hombros, retomando el camino.
El castaño le siguió el paso nuevamente, pero no le tomó el brazo en esa ocasión.
―Para que sepas, no alcancé a venir porque Wonwoo se equivocó en una nota cuando tocaba en el recital y lloró mucho. Me daba mucha pena dejarlo―explicó, intentando mejorar un poco el ambiente, pero siendo en vano.
―Espero que se sienta mejor ahora―su voz fue indiferente, dándole a entender que la excusa no había sido de su agrado, pero también era sincero con sus deseos.
Ambos llegaron finalmente hasta el jardín trasero, en donde el maestro estaba listo para comenzar con la clase.
Dongjunie se sentó en una de las sillas cercanas, como solía hacer de vez en cuando, colocando sus manos por debajo de su cabeza mientras suspiraba. No le gustaba el estar así con Sehun, pero debía admitir que la relación se había distanciado un poco con el pasar del tiempo hasta ese momento, en donde estaba molesto con él.
Vio lo guapo que se veía el contrario y exhaló al ver el nuevo arco que había sacado, no sabiendo que le habían regalado eso en su cumpleaños. Aunque no sabía de ningún regalo que le habían dado.
―Debió recibir grandes regalos―susurró, tirando de sus rizos con algo de fuerza―El mío ni siquiera tiene sentido, ahora.
Cuando estaba a punto de irse al castillo el día anterior, Wonwoo había comenzado a llorar por su equivocación en el recital, uno del cual se dieron cuenta, pero porque habían escuchado las practicas que había tenido en el piano, ya que de no ser por eso, no hubieran notado nada malo. Por eso mismo se había quedado más tiempo, porque no quería que se sintiera mal por algo que ni siquiera se había notado.
Su error fue no darse cuenta del tiempo extra que se quedó.
Apretó los labios cuando vio al contrario lanzar la flecha, dando al punto central sin problemas.
―Hola, Dongjunie.
Wonwoo se sentó frente a él, cubriendo la vista que tenía de Sehun.
―Oh, hola ¿Cómo estás hoy? ―intentó entregarle su mejor sonrisa, aunque ahora se sentía ligeramente incómodo por su presencia.
Él no tiene la culpa, no debo molestarme con él.
Pensó, suspirando para relajarse un poco.
―Mucho mejor, tu compañía ayer fue muy importante para mí―sonrió en grande, inclinando a la derecha ligeramente la cabeza― ¿Quieres que vayamos por helado al pueblo?
Dongjunie bufó bajito, porque su visión hasta su mejor amigo había sido obstruida completamente.
―No, gracias. Esto viendo a Sehunie en su clase―Wonwoo levantó una ceja, viendo hacia atrás, en donde el otro alfa mantenía su vista atenta al objetivo.
― ¿No es aburrido? Igualmente no te presta atención, solo se concentra en su clase―respiró profundo, soltando el aire paulatinamente―Ir a comer helado es más divertido, después puedes venir con él, cuando termine su clase.
Dongjunie negó sin pensarlo.
―No, lo siento. Necesito hablar con él después de su clase.
Wonwoo suspiró herido, colocando ojos brillosos mientras veía al contrario, intentando que sus miradas se encontraran nuevamente.
―Uh ¿Hice algo mal? ¿Estás molesto conmigo?
Dongjunie cerró los ojos por un momento y se dio un golpe mental, negando con la cabeza mientras intentaba ordenar sus pensamientos.
―No, no estoy molesto contigo, con nadie―sentía su paciencia acabarse poco a poco, pero no quería explotar por algo que él mismo había causado―Es solo que no pude venir a su fiesta ayer, tampoco me enteré cuando pasó a la liga mayor y necesito hablar con él.
El alfa asintió al comprender, acomodándose en su asiento.
―Son amigos desde que usaban pañales ¿Cierto? ―preguntó interesado, sonriendo cuando vio al castaño asentir.
―Desde el primer día, sí.
― ¿No te parece algo egoísta de su parte que se moleste contigo por haber fallado una vez? ―la vista de Dongjunie se enfocó en Wonwoo, quien lo veía con una sonrisa de lado―Me refiero, siempre has estado ahí para él y siendo esta la primera vez que le fallas, se enfada y te deja aquí sentado y aburrido.
―N-no creo que sea egoísta, yo también me hubiera sentido mal―confesó, encogiéndose de hombros.
―Pero hubieras aceptado las disculpas y hablado con él lo más pronto posible ¿No? ―el castaño frunció el ceño mientras asentía, apretando los labios con ligereza―Hubieras intentado saber el motivo para perdonar.
―Sí, creo que eso hubiera hecho.
― ¿Lo ves? En lugar de eso, él sigue molesto y prefiere el tomar la clase que intentar resolver las cosas contigo―se encogió de hombros, viendo a Sehun, quien mantenía la vista sobre ellos dos―Seguramente te dirá que necesita tiempo, porque se siente molesto y tú seguirás aquí, rogando por su perdón como su cachorro personal.
Aquellas palabras hicieron que Dongjunie se molestara, pero no porque Wonwoo se estaba expresando de esa forma de Sehun, sino porque pensaba que de verdad podría estar esperando eso de él.
―Yo no soy el cachorro de Sehun, somos amigos, ambos valemos igual―se quejó, apretando la asa de su maleta, indignado por imaginarse a sí mismo como un perro que corre detrás de su dueño.
―Pues no creo que te vea así. Debe ser divertido para él el que ruegues por su perdón, cuando tú solamente querías hacer algo bueno por mí, que también soy tu amigo―se señaló a sí mismo, colocando una mueca triste claramente falsa.
Aunque para Dongjunie no era clara esa falsedad.
―Bueno, yo solo quería apoyarte, Sehun no es mi único amigo―se quejó, posando su vista sobre su maleta, para después tomarla y acomodarla en su cuerpo―Vamos por ese helado, si quiere hablar conmigo y escucharme, me lo pedirá después.
Wonwoo sonrió en grande y aplaudió varias veces, levantándose junto a Dongjunie.
―Eso es, vamos a divertirnos nosotros.
Sehun observó cómo ambos chicos se iban, manteniendo el arco entre sus manos, sin moverse. Soltó una risita y mostró una sonrisa de lado, sabiendo que eso pasaría en algún momento.
―Príncipe, lo ha hecho muy bien, tomemos un pequeño descanso mientras voy por un poco de agua―le dijo su maestro, por lo que el mencionado regresó la vista hacía él, dándole una reverencia.
―Claro que sí, maestro.
Dejó su arco en su estuche y se sentó sobre una piedra, tomando su propia botella con agua para tomar varios sorbos.
Sehun sabía que no era nadie para controlar los movimientos de Dongjunie y que si él quería irse con Wonwoo, tenía todo el derecho. Lo único que le había pedido era un poco de tiempo antes de hablar, porque no se sentía cómodo aún y menos teniendo una clase importante en ese momento.
Se sentía dolido, sí. Pero no podía hacer mucho contra eso, solamente esperar a que las cosas se calmaran un poco entre ambos y pudieran hablar.