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1771 Palabras
Soltó una risita mientras veía a su hijo mantenerse sobre su cama con la manta de Sehun alrededor de su cuerpo, como si fuera un pequeño bulto con olor a frutas. ―Mi vida ¿No tienes calor? ―preguntó con gracia, ya que el clima no estaba precisamente helado, pero igualmente su hijo había mantenido la manta sobre su cuerpo desde que se la entregaron. ―No, papi. Me siento muy cómodo así―confesó con sinceridad, viendo a su padre entre sus rizos castaños―Es muy agradable. Yejun suspiró mientras se acercaba a su hijo, lanzándose sobre la cama, para quedar a su lado y poder acariciarle el cabello con cuidado, notando el ligero sonrojo en las mejillas ajenas. ― ¿Cómo te hace sentir el olor de Sehun? ―preguntó suave, no teniendo una intención real con sus preguntas, pero sí tenía ligera curiosidad sobre lo que podría generar. Para él, un omega adulto y marcado, el olor de un cachorro como Sehun era agradable y nada más, pero sabía que para su hijo la historia era totalmente diferente. No solo porque fuera un niño sin lobo desarrollado o que fuera el mejor amigo del dueño del olor, sino que también era un receptor ajeno. ―Huele muy rico y me siento cómodo, no me cansa el olor―confesó, no queriendo acercar la manta a su padre omega, porque no quería que el olor de Sehun se dispersara por otro. ― ¿Te sientes feliz con el olor de Sehun? ―indagó más, el menor asintiendo sin pensarlo dos veces. ―Sí, me siento tranquilo―respiró hondo, ocultando más de su rostro entre la manta, haciendo que Yejun sonriera con ternura― ¿Papi se siente cómodo también con el olor de papá? Aquella pregunta lo tomó por sorpresa, pero el omega asintió, porque era algo bastante claro. ―Claro que sí, cariño. Papá es mi pareja y siempre me siento cómodo con él―sonrió encantado, sabiendo que su pareja no habría regresado a casa aún, pero seguían faltando algunos minutos para su hora de salida. Dongjunie siempre había tenido mucha curiosidad sobre las parejas amorosas, como lo eran sus padres, porque no comprendía del todo cómo funcionaba el tener pareja y en qué momento podrían tener una. Solía saciar su curiosidad con sus padres, pero en tema del amor, no consultaba mucho por pena. Pero en ese momento quería saber, porque sus padres siempre eran amorosos entre ellos y cariñosos, por lo que él quería tener una pareja así, pero no sabía qué tenía que hacer para conseguirla. ― ¿Cómo sabes quién será tu pareja? ―preguntó, apretando los labios cuando sintió que no había preguntado correctamente―Quiero decir ¿Cómo sabré quién será mi pareja? Aquello hizo que Yejun se confundiera un poco, porque, por lo que su hijo le había comentado tiempo atrás, ellos sabían que planeaban que ambos se juntaran para reinar juntos e incluso ambos hablaban sobre reinar juntos en un futuro. Por lo que no entendía del todo a qué iba la pregunta. ―Tú vas a elegir a tu pareja, cariño―comenzó a explicarle, porque, aunque existieran planes de acercar a Dongjunie y Sehunie para reinar y ser algo en el futuro, ellos no los obligarían a nada si decidían quedarse como amigos y nada más. ― ¿Cómo puedo elegir una pareja? ¿Qué debo buscar? ―Bueno, debes buscar a una persona que te haga sentir cómodo, alguien con quien tú desees pasar el resto de tu vida y que esa persona quiera lo mismo contigo―inició, sabiendo que no había nadie más que Sehun que cumpliera esas características para su hijo. ―Sehunie―habló sin pensarlo, haciendo que Yejun riera enternecido. ―Puede que en el futuro conozcas más personas con las que quieras estar toda tu vida, no necesariamente una pareja, pero tal vez más amigos―intentó detallar, para que no se entendiera que él evitaba el nombre del príncipe, porque ese no era el punto. ―Aunque conozca más personas, Sehunie seguirá siendo mi mejor amigo―habló firme, como Yejun pocas veces podía escucharlo, porque normalmente era juguetón con sus palabras. ―Eso es bueno, cariño. No dudo que ustedes sean muy buenos amigos siempre, se nota esa conexión entre ambos―aquello hizo que el castaño sonriera orgulloso, porque así lo creía él también. ― ¿Sehunie puede ser mi pareja? ―preguntó con inocencia, viendo a su padre omega con ojos redondos y brillantes, esperando emocionado a una respuesta. ―Sí así lo quieres cuando ambos tengan dieciocho, claro que sí―sonrió, viendo ese brillo de su hijo bajar ligeramente, pero no iba a cambiar ese dato importante. ―Falta mucho para eso, papi. Diez años para tener dieciocho―se quejó, haciendo que el mayor soltara una risita― ¿No puedo tener pareja antes? ―Lo mejor es esperar un poco, cariño. De verdad te prometo que será lo mejor y así todo será más responsable―se estiró para darle un beso en la frente, el menor suspirando―Todavía eres nuestro bebé, no crezcas tan rápido. Dongjunie mantenía una gran conexión con ambos padres, pero claramente con su padre omega era más personal, por lo que pudo sentir la tristeza en las palabras contrarias. ―Siempre seré el bebé de papi y papá―le aseguró mientras extendía sus brazos mientras se acercaba a su padre, abrazándolo con la manta sobre ellos, el omega devolviéndole el abrazo con cariño―Pero no puedo dejar de crecer, el doctor dijo que no. El castaño mayor soltó una risita encantada, suspirando mientras mantenía a su cachorro entre sus brazos, pensando en que su hijo tenía mucho por decidir en un futuro no tan lejano y todas esas elecciones serían importantes para él e incluso para el pueblo de Busan. El castaño menor se separó de su padre cuando escuchó la puerta principal ser abierta y cerrada poco después, ambos manteniéndose al pendiente de la llegada del alfa. Juwon asomó su cabeza en el marco de la habitación con una sonrisa, haciendo que ambos castaños lo recibieran emocionados, como todos los días. Dongjunie se preparó para ir a dormir después de la cena y pidió dormir en su propia habitación, porque si dormía en medio de sus padres el olor de la manta no sería el mismo, por lo que ambos aceptaron sin rechistar. Antes de irse a la cama, arregló una mochila en donde había guardado su pijama y otras cosas que podría necesitar para la pijamada. Dejó su osito junto a la mochila, para no olvidarlo, pero llevarlo fuera de la mochila. Aunque ya estaba más grande, no le daba vergüenza en absoluto el llevar a su oso de peluche por el pueblo o en el castillo, en especial porque se lo había dado su mejor amigo como un hermoso regalo años atrás. Por lo que no quería meterlo en la mochila y que se aplastara con las demás cosas. Se bañó y colocó ropa cómoda, preparado para poder ir al castillo. Juwon tomaba la mano de su cachorro mientras caminaban por el pueblo, Dongjunie teniendo que guardar la manta en su mochila, porque no podría llevarla en el camino y arriesgarse a que se cayera o alguien se la quitara, por lo que fue discreto. Al llegar, Sehun lo recibió con una gran sonrisa, ambos abrazándose como hacían siempre desde pequeños, ahora dejando de lado las inseguridades y temores sobre el otro o ellos mismos. ―Solo me voy a despedir de papá, porque no lo veré hasta mañana o cuando llame a casa en la noche―le pidió el castaño, haciendo que el pequeño alfa asintiera, tomando entre sus manos las cosas de su amigo―Ya regreso. Ese día no tenía nada planeado para hacer con Dongjunie después de las clases y el almuerzo, por lo que todo se dejaría ir a lo que ellos quisieran hacer en el momento. Poco tiempo después, Dongjunie regresó y ambos pudieron subir a la habitación del menor, para dejar las cosas del castaño y prepararse para las clases. ―Deja a tu oso junto a mi conejo―le pidió, el castaño asintiendo mientras dejaba le mencionado junto al conejo blanco, ambos quedando acomodados sobre la cama. ― ¿Qué clase tenemos hoy? ―preguntó mientras corría para poder tomarlo de la mano, ambos saliendo de la habitación con sus cosas preparadas. ―Solo literatura, la señorita Eunji dijo que haríamos cartas hoy―el castaño asintió, escribir no siendo su actividad favorita, pero normalmente no pedía cosas demasiado aburridas. ― ¿Por qué hacemos muchas cartas? Es más fácil hablar por teléfono―preguntó, sin realmente considerar otros aspectos, siendo bastante general a su pensamiento. ―Papá dijo que los reyes mandan muchas cartas y también redactan comunicados oficiales, por eso debemos aprender a hacerlo bien―asintió, sabiendo que él sería un rey en el futuro y no quería que sus padres se decepcionaran de él por hacerlo mal, quería ser responsable. Desde su presentación, se le había comentado que estaba creciendo y había dado un paso muy importante en su vida, siendo declarado un alfa dominante. Aquello mantenía responsabilidades, de las cuales le habían explicado unas cuantas y se había comprometido a dar lo mejor de sí mismo. Siendo la protección a su mejor amigo una de ellas, siendo responsable de alejarse cuando sintiera algo extraño y comunicarlo inmediatamente a sus padres, para evitar algún incidente. ― ¿Yo también debo? ―preguntó mientras veía al contrario, atento. ―Sí ¿No seremos reyes juntos? ―su voz sonó más seria de lo que quería, pero en su difuso plan de vida Dongjunie estaba presente siempre, como un rey, junto a él. ―No sé, si somos pareja sí. Papi dijo que solo si soy tu pareja, pero si no somos, no seré rey―explicó lo mejor que pudo, encogiéndose de hombros mientras avanzaban. Aquello dejó pensando mucho a Sehun, quien no comprendía en totalidad el tema de las parejas, pero sabía que sus padres eran una y los padres de Dongjunie también. ― ¿Quieres tener hijos conmigo? ―preguntó de repente, haciendo que Dongjunie hiciera un pequeño sonido mientras pensaba. ―Si tú quieres, sí. Me gusta jugar a la casita contigo, aunque ya no lo hagamos tanto al ser grandes. Sehun anotó mentalmente una nueva tarea: Preguntarles a sus padres sobre qué tenía que hacer para que Dongjunie fuera su pareja.
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