25

1873 Palabras
Sehun debía admitir que el cambio en el apego de su mejor amigo era algo que le había sorprendido totalmente, pero que no le disgustaba en lo absoluto. La pijamada se había desarrollado con normalidad al inicio, comenzaron a ver películas y series animales mientras comían o saltaban en la cama, aunque tuvieron que detenerse cuando comenzaron a sentir sus estómagos pesados. Pero, a la hora de dormir, las cosas habían sido un poco más diferentes a las habituales, en donde solían dormir en la misma cama, pero con cierta distancia entre ellos, en especial porque Dongjunie solía moverse con frecuencia mientras dormía. En esa ocasión, siendo la primera pijamada desde la presentación de Sehun, las cosas a la hora de dormir habían sido completamente diferentes, en donde ambos se mantuvieron tan pegados que parecían gomas de mascar entrelazadas. El abrazo que anteriormente había abarcado el brazo contrario había pasado a ser total, manteniendo una de sus piernas sobre las contrarias mientras uno de los brazos rodeaba el torso. Sehun claramente no se había visto perturbado por la cálida prisión que lo apretaba durante la noche, por lo que sonrió mientras mantenía su cabeza junto a la contraria, durmiendo plácidamente. ―Entonces, quería preguntarles sobre eso. Sehun aún mantenía su olor de cachorro, claramente, por lo que no había generado una conexión tan directa como lo que había logrado Dongjunie hacia él, pero igualmente le gustaba mucho la calidez y aroma contrario. ― ¿A qué viene la pregunta, cariño? Debía admitir que la presentación había sido una experiencia para nada gratificante, en especial porque había tenido que mantenerse en cama por muchas horas con fiebre y un calor sofocante, pero también debía admitir que estaba emocionado por la presentación de Dongjunie. En especial porque quería sentir su olor, tenía mucha curiosidad por su aroma. ―Porque quiero serlo, pero no sé cómo. Por lo que, en esos momentos, se encontraba reunido con sus padres en la oficina, citándolos para poder hablar de un tema importante que requería de su atención, al menos así se lo había descrito a sus padres. ― ¿Quieres ser la pareja de Dongjunie? ―preguntó Haneul solamente para confirmar lo que había escuchado, sonriendo al ver a su hijo asentir con decisión y sin dudarlo. ―Sí, quiero que seamos reyes juntos y para que eso suceda, Dongjunie tiene que ser mi pareja―repasó la información que había conocido, sintiéndose algo tímido por sus palabras, pero no queriendo demostrarlo. ― ¿Sabes lo que implica tener una pareja? ―preguntó ahora Jiho, quien había sido el más sorprendido por la pregunta. No estaba sorprendido por la pregunta en sí, sino por el tiempo en el que estaba siendo consultada. ―Uh, creo que sí. Cuidarnos mucho, querernos hasta que seamos viejitos y tengamos que morir, ser reyes, darnos besitos y tener hijos―comenzó a enumerar poco a poco en el proceso que iba recordando, sus mejillas colocándose rosas cuando mencionó los últimos dos, no atreviéndose a ver a sus padres. ― ¿Quieres darte besitos con Dongjunie? ―preguntó Haneul con gracia, haciendo que su pareja le diera un pequeño golpe en la panza. El príncipe se ahorró el “Ya lo hacemos” porque no se sentía lo suficientemente atrevido como para hacerlo, sin importar que solamente eran besos en las mejillas. ―Bueno, sí. Dongjunie es muy lindo y guapo, no me molesta para nada―se encogió de hombros, haciendo que los adultos soltaran pequeñas risitas ante la timidez contraria. ―Pero, mi vida ¿No crees que son muy pequeños aún? Tienen ocho años y Dongjunie ni siquiera se ha presentado todavía―Sehun no recordaba que esa regla haya sido mencionada, pero no dijo nada al respecto, solamente viendo a ambos adultos con ojos brillantes. ―Uh, no lo sé ¿Hay edad para tener pareja? ―No es que haya una edad elegida, pero lo mejor es que ambos se hayan presentado y sean un poco más grandes―Jiho estiró una de sus manos para tomar la contraria, dándole un pequeño apretón. ― ¿A qué edad puedo pedirle que sea mi pareja? ―habló comprometido, como si fuera un plan que tenía que anotar en su calendario, para tacharlo cuando pudiera realizarla. ― ¿Dieciocho, quizá? ―habló en tono de pregunta. Sehun suspiró ligeramente decepcionado. ―Eso es mucho tiempo, diez años―se quejó, tomando la mano de su padre omega con ambas manos― ¿No puede ser antes? ¿A los nueve, quizá? Ambos padres comenzaron a reír sin poder evitarlo, haciendo que Sehun riera con ellos, pero no comprendiendo cuál había sido el chiste como tal. ― ¿Qué sucede? ¿Fui gracioso? ―Eres astuto, cariño―aclaró, para que no se sintiera mal por las risas―Pero no creo que los nueve sea una edad adecuada. Creo que los…diecisiete, tal vez―Negoció, haciendo que Sehun hiciera un puchero, porque solo era un año menos. ―Sigue siendo mucho, papi―soltó una risita, no encontrándose molesto. ―No lo sabemos, cariño. Lo mejor es esperar un poco y después considerar la edad adecuada para que sean pareja―ambos padres estaban contentos de escuchar aquello, en especial porque conocían de sobre al bonito Dongjunie y sabían lo buen rey que podría llegar a ser―Si aún quieren ser pareja cuando tengan esa edad, no vamos a interponerlos en nada. Sehun, en esos momentos, estaba seguro de que amaría a Dongjunie durante toda su vida, pero también sabía que las cosas podían cambiar en el futuro, más que todo por la parte de realidad que sus clases lo habían obligado a desarrollar. Pero en su plan no estaba el dejar de lado a su mejor amigo en ningún momento, por lo que no tomaría esa idea como una posibilidad. ―Bueno, entonces tendré que esperar y aprender a ser buena pareja―asintió decidido, haciendo que sus padres sonrieran encantados de ternura, Jiho acercándolo a él para poder abrazarlo con fuerza y darle besos en las mejillas. ―Estamos seguros de que serás una gran pareja, no lo dudamos. ··· Saltó la pequeña montaña de tierra que lo elevaba ligeramente, intentando que las flores que había recolectado anteriormente no se arruinaran por sus fuertes movimientos, notando que estaban un poco decaídas, pero seguían viéndose lindas. Después de la plática con sus padres, se había comprometido a tener detalles más bonitos con Dongjunie, por lo que en ese momento se encontraba recolectando flores del jardín, para poder dárselas a Dongjunie antes de que se fuera a su casa. En ese momento, el castaño estaba en su clase por separado, por lo que no podría ser descubierto. Sabía que no era lo mejor para el jardín arrancar flores, pero se disculparía con el jardinero después. Habían pasado tres días desde la plática con sus padres, en esos días no haciendo nada realmente relevante como para poder demostrar su cariño a Dongjunie, porque no se le había ocurrido algo para hacer. Pero por la mañana había logrado pensar en que las flores eran bonitas y que Dongjunie siempre las olfateaba para después pintarlas en su cuaderno de pinturas, por lo que sería un gran detalle el recolectar las mejores para él. No les contó su idea a sus padres, pero Haneul logró verlo a la distancia mientras arrancaba uno de los Lirios del jardín, por lo que solamente sonrió ante los recuerdos de su propia niñez y lo dejó estar, solamente pidiéndole a un alfa de la tropa que estuviera al pendiente de cualquier cosa. ―Creo que cinco flores bonitas es suficiente―habló para sí mismo, contando las mencionadas con atención, notando que tenía cuatro en ese momento―Falta una. Regresó su vista al jardín, viendo un grupo de Tulipanes rojos a la distancia, pensando en que esas flores altas eran muy bonitas y que a Dongjunie le encantarían. Por lo que se dirigió hasta allá, teniendo cuidado. Sonrió encantado cuando logró estar frente a ellas, agachándose para poder buscar la más bonita. Sin embargo, un zumbido pasó demasiado cerca de su oreja, haciendo que se encogiera con sorpresa, alejándose del lado en que había escuchado aquel espantoso sonido. Un gordo abejorro estaba volando a su alrededor, haciendo que soltara un chillido mientras tomaba el primer Tulipán rojo que tuvo al alcance, comenzando a correr al escuchar el zumbido acercarse más a él. El abejorro lo estaba persiguiendo en su escapada con el Tulipán, por lo que el príncipe corrió entre chillidos angustiados hasta el alfa de la tropa que estaba más cerca, quien lo vio sin comprender por qué corría de esa forma. ― ¿Príncipe? ― ¡Hyung, un abejorro! ―chilló sin dejar de correr, solamente deteniéndose cuando pudo refugiarse detrás del cuerpo del alfa, quien vio al oscuro animal acercarse a él. El alfa gritó agudo mientras movía su arma contra el abejorro, intentando golpearlo para que los dejara de una buena vez, pero sin pedir evitar el removerse de forma violenta ante el ataque del animal volador. Sehun corrió para poder tomar la manguera, dejando sus flores en el suelo y encendiendo el grifo lo más rápido que pudo, apuntando el agua a presión hacia el abejorro, quien cayó ante el impacto del agua. ― ¡Lo logré! ¡Lo derribé! ―se carcajeó emocionado, dando una vuelta sobre su puesto antes de cerrar el grifo, dejando la manguera en su lugar, no sin antes tomar sus flores. Miró las coloridas mencionadas, viendo que estaban bonitas y presentables. ―Uh, por favor dile a tu padre que fui a cambiarme de ropa―dijo el alfa de la tropa, quien estaba empapado de cabeza y hombros, ya que agua le había caído en el intento de darle al abejorro. Sehun aguantó una risita, cubriéndose la boca con su mano libre. ―Discúlpeme, hyung. Yo le diré a papi. Después de que el menor le avisara a su padre sobre la situación del alfa de la tropa, intentó contener los nervios para poder darle las flores a Dongjunie, quien no tardaría en salir de su clase. Sabía que su amigo iría a la oficina para despedirse de él, por lo que solamente se mantenía sentado, esperando. ― ¡Solo voy a despedirme de Sehunie! ―escuchó la voz aguda de su amigo al otro lado de la puerta, haciendo que se levantara de la silla rápidamente, viendo sus flores. La puerta se abrió, mostrando el rostro del castañito. ―Sehunie, ya me…Oh―el príncipe se adelantó para poder extenderle las flores, el pelinegro tendiéndole su mano. ―Para ti, las recolecté para ti. Dongjunie dio un pequeño brinco antes de tomarlas, acercándolas a su nariz para poder sentir el delicioso olor, encantado. ― ¡Muchas gracias! ―agradeció emocionado, lanzándose sobre su mejor amigo en un apretado abrazo, teniendo mucho cuidado con las flores―Eres el mejor, te quiero mucho. Estiró sus labios en una pequeña trompeta, pegándola a la mejilla contraria, para dejar un dulce beso. Sehun suspiró con mejillas rosas, sonriendo encantado. Claramente podía acostumbrarse a los besos.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR