Los días siguientes fueron sumamente decisivos, por un lado temía que mi plan no funcionara, pero fue un alivio para todos en casa y para mí también, enterarnos de que todo había salido bien. Pero no todo resultó ser felicidad, días después, nos enteramos de que nuestro padre había fallecido. En mi vida nunca había experimentado tal tristeza, pues a pesar de que mi relación con él no era buena, no pude evitar llorar por su pérdida. Era como que la anterior persona que habitaba este cuerpo, había surgido tras el fallecimiento de mi padre. Muchas veces pensaba que ambas vivíamos en el mismo cuerpo, pero que por alguna razón extraña, ella ya no podía volver a surgir y quien tenía el poder de hacerlo era mi alma y no la de ella. A mi padre, a pesar de que no teníamos su cuerpo con nosotr

