Mi hermana me trajo todo lo que le había pedido, me trajo una peluca para aparentar un poco y ropa grande. Pues si usaba ropa grande, al tener poco busto no se notaba que era mujer. Así era yo de plana, si me ponía algo grande no se me notaba nada. Para terminar mi atuendo me puse un poco de barro y aparentar ser un poco más morena, luego de esto, lo que pedía es que mis ojos no me traicionen. Aún seguían siendo negros, pero lo malo es que no sabía cuanto me duraría esto, ni tampoco tenía idea a qué se debía ese cambio repentino de color. Así que antes de emprender mi viaje al palacio le dije a los dioses: – Por favor, no me abandonen ahora que los necesito. No sé si me escucharan, pero si se mantenía la fe podía llegar muy lejos. Mi hermana me acompañó hasta el Palacio y al ser c

