Un regalo especial Tenía mucho alcohol en mi cuerpo pero yo estaba consciente de lo que estaba sintiendo. No hablo de que tenía el mejor equilibrio pero podía sostenerme en pie. Estacionó y espero a que se abriera un portón eléctrico e ingresamos dentro de un gran local. Allí había una moto de paseo y una bicicleta. Me abrió la puerta para salir y por poquito me voy de bruces contra el suelo pero me sostuve. Se acercó y me agarró de un brazo para evitar que me diera un golpe. Caminamos por un pasillo largo y oscuro, a medida que nos acercábamos olía a químicos, pero también como a madera fresca. Encendió la luz y con claridad pude ver que habían millones de residuos de madera. Recordé que en alguna oportunidad mencionó que era carpintero. Por lo menos en algo había sido sincero. C

