Una propuesta... Terminaron de comer y ayudé a llevar todo a la cocina, me puse el mandil para empezar a fregar los trastes. Pero Diego detuvo mi mano, me lo quitó y se lo puso él. Las chicas se fueron a su habitación a “reposar” y de paso verían una película. Para romper el hielo le dije: —¿También eres así de hacendoso en tu casa? Porque la mayoría de personas en la casa no lavan ni un plato y en las demás partes se ofrecen de voluntarios. —Agarró agua en su mano y me salpicó el rostro añadiendo: —Pues no entro en esa mayoría, desde muy pequeño me acostumbraron a colaborar en la cocina con las tareas básicas: Lavo, plancho, cocino, friego y cojo rico. ¿Dónde encontrarías una oferta mejor que la mía? —Ya que tocaba el tema pues me parece que era bueno aclarar un poco la situación.

