Una cena provechosa Veo el mueble allí en medio de mi habitación y no puedo evitar pensar en ese hombre… ¿Qué me ha hecho que no puedo sacar sus caricias de mi mente? Deseo con tanta fuerza poder ir al pasado y cambiar las cosas. Haberlo conocido en otras circunstancias. Ahora aunque sus palabras sean sinceras no puedo permitir que me convenza de lo que dice sentir. Es probable que me ilusione de nuevo y me vuelva a decepcionar. ¡Ya estoy muy vieja en la vida para estar creyendo en pajaritos preñados! Escuché unos pasos que se acercaban y era Greisy, se acostó a mi lado y dijo: —¿En qué piensas? —Sabía que quería hablar de algo personal y esa era la forma de empezar así que con franqueza respondí: —En Diego… No niego que cuando estaba entregada a él me sentía vigorosa, encantada de s

