El plan de Lucían

1385 Palabras

Al día siguiente, David se encontraba en la oficina, sumido en su trabajo. A pesar de su esfuerzo por concentrarse, su mente estaba llena de frustración, y su rostro reflejaba claramente el enojo que sentía. Alan lo observaba desde su escritorio, notando la tensión que se acumulaba en el ambiente, y decidió acercarse para tratar de calmarlo. —Cálmate, David —dijo Alan con voz suave pero firme, intentando darle una pausa. —No puedo calmarme —respondió David con desdén, golpeando el escritorio con los puños cerrados—. Se nos están cayendo varios contratos, y no puedo permitir que esto nos hunde. Alan no se sorprendió por la reacción, pero decidió indagar un poco más. —¿Es por la empresa o por demostrarle a Nicolás que eres digno de Azul? —preguntó, con una mirada curiosa pero cautelosa.

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