¿Cómo podría contenerme a él? Había algo tan puro en Adam, que hacía que mi corazón se pusiera de pollo. Siempre buscaba la manera de sacarme conversación aunque no hubiera nada de qué hablar, me hacía sonreír hasta en el peor momento con sus torpezas y peleaba conmigo solo para hacerme entender que debía valorarme más y hacerme querer con mi propia esencia, no como los demás querían que lo hiciera. Un escalofrió recorrió mis brazos y las puntas de mis labios se halaron hasta arriba anhelando lo que estaba ocurriendo. —Aun no entiendo muchas cosas Adam—expresé. —No todo tiene que tener un sentido. Cuando lo entiendas, veras lo fácil que puede ser todo. Acercó su cara hasta la mía y yo solo me quede paralizada, como si fuera tan pesada que no pudiera moverme. Mis dientes tiritaban de

