Pensamientos de Adam Por fin había abierto los ojos. Christine era la chica que yo estaba esperando; aquella que me volviera loco. Por eso preguntaba por ella, por eso me gustaba hablar con ella, por eso me la pasaba pensando en ella, hasta me reía de lo que no era gracioso y sonreía sin razón alguna al imaginármela. Sin darme cuenta, Christine me gusto poco a poco, sin poder premeditarlo. Fue de pronto un golpe de vista, pero antes que nada, debía afrontar las cosas con Ani; debía terminar todo. —Acabemos con esto Ani, es lo mejor— acaricie dócilmente su hermosa melena rubia. —Nos estamos dañando poco a poco. Ya esto no funciona. — ¿Te gusta alguien más? Baje mi cabeza con vergüenza y trague grueso. No era un niño pequeño, ni un despistado para no darme cuenta que Christine me gusta

