— "Había empezado a conformarme; a conformarme de que chicos buenos como los personajes de mis libros, no existían"— Christine Kavanaugh. Llegué a mi edificio luego de un largo día en el instituto y me subí en el montacargas. Alguien detuvo la puerta justo antes de su cierre; era Aarón. Sabía que no pasaría mucho tiempo antes de que volviera a intentar comunicarse conmigo. Es verdad que él siente algo por mí, pero no lo suficiente para ser la única, ni para respetarme, ni para luchar por mí, y mucho menos, para mejorar sus actitudes o contradecir a sus padres de la locura a la que nos están sometiendo. Aarón se subió conmigo al montacargas y me saludó con un beso en la mejilla; como si ninguna pelea hubiera ocurrido. — ¿Qué quieres ahora? —le pregunté pulsando el botón de mi piso. —

