— "Me vale un bledo si es una excusa para hablar conmigo, además, ¿Qué viene a hacer a clases sin lápiz?" —Christine Kavanaugh. —Yo— remojé mis labios y tragueé grueso, lo retaba, quería ver su resistencia. —No puedes, no quiero ser tu objeto. Mis ojos se inclinan de un lado a otro detallando los suyos. —Es indiscutible — se decapita las palabras en seco y condena con la cabeza. — Lo más estúpido es que ahora estas con alguien que si te utiliza como objeto. Me desengancha y se sube nuevamente a su motocicleta. Sabe de lo que habla, pero no mide lo que sus palabras pueden dañar. Volvimos a estancarnos en una conversación sin sentido sobre Aarón. Mi sonrisa potente se convirtió en un mohín y mis manos colgantes se transformaron en puños. — ¿En serio te molesta tanto? —Christine, e

