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Por siempre tú

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Descripción

Ángeles decide darle una nueva oportunidad al amor con Jeremy, pero Brandon regresa a su vida. Al verse, se dan cuenta de que el amor que sienten es aun más fuerte que antes, pero ahora ambos están comprometidos.

Jeremy, su actual prometido, la trata bien, la cuida, la quiere, pero en realidad no es el hombre que dice ser. Jeremy esconde un gran secreto y una sed de venganza que, para llevarla a cabo, debe ser parte de Ángeles y su familia.

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¿Volverás?
No hay día que pase en el que no recuerde tu voz, tu risa, los momentos maravillosos que vivimos juntos, y a eso me aferro; sé que algún día volverás de Boston.  ―¡La tierra llamando a Ángeles!―dijo mi amiga, Alice, mientras caminábamos por un centro comercial. ―¿Qué pasó? ―dije aislada de lo que estaba sucediendo. Solo podía recordar a Brandon y su promesa de volver. ―¿Sigues pensando en él? Han pasado varios meses ¿Aún crees que va a volver como lo prometió? ―Sí… y claro que lo creo. ―Relájate un poco, hoy es tu cumpleaños y se supone que debe ser un día especial junto a tus mejores amigas. No todos los días se cumplen 23 años ―replicó, Amy, sosteniendo mi mano. ―Alégrate un poco, ¿sí? ―añadió, Grace, colocando su cara triste robándome una media sonrisa.  Estaba triste, sí que lo estaba. A veces intentaba hacer mi vida normal, no pensar en él, en sus besos, en todo. Pero siempre me quedaba esperando la llamada que nunca llegaba, o alguno de los correos electrónicos que solía enviar y que conservaba impresos en una pequeña cajita.   Sacudí mis recuerdos e intenté enfocar mi felicidad en el presente, en el hoy, con mis amigas y su compañía. Las cuatro nos abrazamos, la tristeza se materializó en algunas lágrimas, pero las sequé de inmediato alegando que la tristeza no iba a arruinar ese día especial. Salimos del centro comercial, las dejé a cada una en su casa y me fui a la mía.  *** ―¡Hija, al fin regresas!―dijo mi madre saliendo del comedor para recibirme cariñosa como casi siempre era―. Feliz cumpleaños ―Besó mi mejilla. ―Gracias, estaba con mis amigas―La abracé. ―Acompáñame al comedor, tenemos visita; y tu padre quiere presentártelo―replicó mi madre en un tono ligeramente dominante para evitar mi negación a acompañarla. Accedí curiosa. ―¡Ángeles!―dijo mi padre y se colocó de pie junto a un hombre de cabello n***o y ojos azules―, te estábamos esperando―Me abrazó―. Te presento a, Jeremy Cass.  Esos ojos azules me intimidaron, pero al mismo tiempo me invitaban a verlo. ―Mucho gusto ―dije estrechando su mano como mi padre me había enseñado; con firmeza y respeto. ―El placer es todo mío. Feliz cumpleaños―agregó con una voz realmente sensual y masculina. ―Muchas gracias― Sentí que me puse de colores. A los pocos segundos me retiré y mi madre me acompañó. ―Tengo que hablar contigo―dijo ella sosteniendo mis manos como si algo grave quisiera decirme. ―¿Qué sucede, mamá? ¿Estás bien? ―Este no es el lugar―dijo observando repetidas veces al salón donde estaba mi padre con el hombre de ojos azules. Mi madre permaneció en silencio y ambos se acercaron, el hombre elegante se despidió, y mi padre se acercó a nosotras un poco molesto apretando sus dientes. ―No se te ocurra abrir la boca ―Le dijo a mi madre. ―Ella tiene que saberlo… ―¿Qué está pasando, qué tengo que saber? ―Nada hija, tu madre a veces exagera. Esta noche viene a cenar Jeremy. ―Pero esta noche es mi celebración de cumpleaños. ―Por eso, viene él, y otros amigos―completó, papá. ―¿Eso querían decirme? Ustedes pueden invitar a quien deseen. Vienen mis amigas y los demás invitados. No tengo problema. Mi papá asintió con una gran sonrisa y se retiró, no sin antes dirigirle una mirada extraña a mi madre. ―Tu padre cree que él es un buen candidato para ti―dijo ella un poco nerviosa. ―¿De nuevo con eso? Sabes que soy novia de Brandon. ―Han pasado muchos meses, él debe estar haciendo su vida en Boston y tú aquí esperando por él. ―No quiero hablar de eso ahora, mamá. Voy a bañarme para estar lista. Pero en realidad no tengo ánimos de celebrar nada. ―No digas eso. Disfruta tu noche y no cierres la puerta de tu corazón por Brandon. Quiero que seas feliz. No le respondí nada y me fui a mi habitación, tomé una ducha y me senté en la orilla de mi cama a ver alguna de las cartas de Brandon. Cuando me sentía triste las leía al azar, y de nuevo sentía que me quería y que sus palabras eran de verdad, pero al mismo tiempo lo odiaba por no escribir más o llamarme. Ya habían pasado casi cuatro meses del último correo. Al principio pensé que algo le había pasado y fui a su casa, su madre me humilló como siempre, pero me dijo que estaba bien. Era lo único que me importaba saber. Entonces ¿Por qué tu ausencia?  Tomé una de las cartas y no pude evitar sentirme vulnerable:       “Mi bella, Ángeles, cada vez que te escribo siento que mi corazón se va en pedacitos volando hacia ti. Muchas veces no soporto esta distancia que nos separa, pero como siempre te digo, no dudes de mi amor, de lo que siento por ti, de lo que tuvimos y lo que volveremos a tener. Te amo y te extraño cada segundo de mi existencia. Sé que pronto volveré a verte, a sentirte entre mis brazos, a besarte y a reír como solíamos hacer. Eres mi otra mitad y ahora me siento a la deriva sin ti. Perdóname por haberme ido, no tuve opción y lo sabes. Y aunque toda nuestra familia esté en contra de lo nuestro, al volver lucharé por ti. Espérame, por favor”.   De nuevo esas lindas palabras me hacían sonreír, pero desde hace algunos meses los correos llegaban cada dos semanas, tres semanas, uno al mes, hasta que no envió más. Sacudí mi cabeza para apartarlo de mi mente por más difícil que fuera. Era mi cumpleaños y quería ser feliz un poco. Por lo menos hoy. Guardé de nuevo la carta en la cajita roja, elegí un vestido sencillo gris, zapatos elegantes pero cómodos, dejé mi cabello rubio con una coleta alta y me maquillé un poco. ―¿Estás lista? ―Escuché la voz de Alice al otro lado de la puerta. ―Sí, pasa… ―Estás hermosa ―dijo al verme y le respondí lo mismo―. ¿Y las demás? ―Deben estar por llegar―Y se sentó en mi cama ―. ¿De nuevo leyendo? ―Señaló la cajita que estaba medio abierta sobre mi mesa de noche. ―¿Estoy bien? ―Me giré hacia ella acariciando mi vestido, ignorando su pregunta. ―Sí, súper hermosa amiga, y no quiero verte llorar una sola lágrima por Brandon esta noche ni nunca…Tu madre me comentó que viene un invitado especial. Rodé mis ojos y dejé escapar una sonrisa. ―Soy fiel a Brandon. ―¡Ay! ¡Por favor! ―río―. Todos los que te queremos soñamos con que encuentres algún día a alguien especial. ―Ya lo tengo―observé la cajita y suspiré. ―Sabes a lo que me refiero… y no sabes si el invitado es el indicado. ―Alice, por favor. Vas hacer que me quite todo, me coloque mi pijama y me acueste a dormir. ―¡Vamos abajo! ¡Y deja de decir bobadas! Sonreí ante la insistencia de Alice, ella siempre intentaba animarme y también estaba conmigo en el mar de lágrimas que Brandon provocaba con su ausencia. Era una maravillosa amiga. Bajé con Alice al comedor y de nuevo esos ojos azules penetrantes me observaron de arriba abajo. Debo admitir que la sensación de ser observada y admiraba me había gustado, pero Brandon me impedía avanzar. ―Buenas noches, está usted radiante ―dijo Jeremy, sosteniendo un par de copas de vino y entregándome una. El fondo musical arropaba el momento extraño y excitante al mismo tiempo. ―Muchas gracias, agradezco su visita. ―El placer es mío… su padre me comentó que está estudiando derecho. ―Sí, me falta poco para terminar la carrera… ¿y usted es? ―Tengo varias empresas en la ciudad y fuera del país… Mi padre apartó a Jeremy por un momento para una llamada que parecía importante, y mis tres amigas se acercaron a “rescatarme”. ―¡Es guapísimo!―dijo Amy levantando su mano imitando a un abanico, sin apartar la mirada de él. ―Sí que lo es… ―añadió Grace suspirando. Alice solo me observó y sonrió. ―Señoritas, ¿Puedo robarles de nuevo a su amiga? ―Jeremy volvió, me miró sin parpadear y extendió su mano invitándome a tomarla. ―¡Claro que sí! ―dijo Alice, dándome un pequeño empujón hacia él. Me tomó de la mano y nos alejamos un poco de mis amigas chismosas. Me liberé de su piel un poco nerviosa. ―Mañana debo asistir a un evento y no tengo pareja. ¿Me haría el honor de acompañarme? ―¡¡Di que sí!!―gritaron mis tres amigas al mismo tiempo. Él las observó, sonrió tímidamente, giró su rostro, y su mirada fija esperó mi respuesta. ―Disculpa a mis amigas…―mencioné nerviosa. ―No pasa nada… ¿sí aceptas? ―sonrió. ―Está bien… acepto. ―Perfecto…―Levantó su mano y acarició ligeramente mi brazo―. Te pasaré buscando a las ocho de la noche. Hoy no puedo quedarme más tiempo. ―No te preocupes, gracias. ―Hasta mañana, Ángeles ―Se despidió con un beso en mi mejilla y se retiró con elegancia.  A pesar de que Brandon era el hombre que ocupaba mi corazón, Jeremy me hizo sentir especial, deseada, admiraba y a eso era difícil resistirme. El recuerdo de Brandon me limitaba y me obligaba a esperarlo, pero ¿y si era cierto lo que todos decían? Entonces, yo también voy a intentar olvidarme de él.    

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