02 de Septiembre 1815, Londres. Esa mañana se levantó con toda la intención de ejecutar lo que debió hacer mucho tiempo atrás, por fin tenía todas las piezas del rompecabezas y se sentía ansioso por lo que estaba a punto de suceder, sólo quedaba un paso para llegar a la primera etapa de su promesa, pues, era consciente de que el verdadero trabajo comenzaría cuando tuviera a los jovencitos bajo su tutela. La noche anterior fue muy larga y para cuando logró quedarse dormido tuvo un sueño que podría ser llamado más «un recuerdo» de un espléndido día de otoño en aquel pueblito que había visitado más de lo que alguna vez hubiera planeado él mismo. Se desperezó de la sensación y comenzó su día como cualquier otro, no podía hacer una visita tan temprano por la mañana, lo tomarían como un descoca

