13 de Julio de 1815, Londres. La marquesa le había dado el día libre pues no haría nada importante ese día, desde el ultimo baile su señoría, el marqués, se encontraba muy atareado, casi no estaba en casa y cuando estaba se mantenía encerrado en su despacho, así pues, Samantha había tenido unos días tranquilos y Max pasaba tiempo con ella. Ambos pasaban tiempo en la biblioteca trazando un plan para dar con la joven que se había dado un baño en el Serpentine, sólo para salvar al pequeño hijo de Lord Blakewells. ‒ Simplemente debemos salir y preguntar en las otras mansiones ‒ se quejó Maximiliano ‒ aquí no haremos nada ‒ recalcó, mientras jugueteaba con los papeles que tenía Samantha sobre el pequeño escritorio emplazado en la gran biblioteca. ‒ ¿Y decir qué? ‒ replicó ‒ “Buenos días ¿aqu

