14 de Julio de 1815, Londres. Samantha se preparó esa mañana con antelación, debido a que Mary no le había informado de la hora en la que irían a visitar a su prima en casa de la majestuosa familia Rauscher, así que prefirió estar lista cuanto antes a la espera de su amiga, se había colocado su usual papalina de paja (aunque había cambiado el color de la cinta por una beige más brillante), un vestido amarillo pálido, guantes cortos y sus habituales zapatillas negras. No le pidió a Maximiliano que las acompañara por dos razones: una, el marqués se encontraba muy pocas veces en la mansión y se lo llevaba para hacerle compañía, y dos, su hermano podría irse de lenguas de buenas a primeras y eso definitivamente era algo que quería evitar como a la peste. No quería arruinar su oportunidad, tal

