8 de Julio de 1815, Londres. Se había levantado temprano ese día, como regularmente hacía. Era su primer día trabajando bajo las órdenes directas de Lord Wrightwood, así que estaba un poco nerviosa, de paso, aún no eran ni las ocho de la mañana cuando ya había fallado en la única tarea que le había encomendado el marqués: cuidar de Lady Cassandra y mantener los ojos en ella, durante esa conversación se enteró del nombre de la esposa de su amo, para su pesar esa mañana la señora se había ido sin dar explicaciones y ella no era nadie para exigirle algo o si quiera detenerla. Así que con una intranquilidad enorme la observó saliendo de la gran mansión y desde ese momento se mantuvo merodeando en uno de los salones, el que tenía una ventana que daba a la calle, hasta que la marquesa regresó,

